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Resolución judicial

El juez ordena el desahucio de la discoteca Draco, el antiguo KGB de Gràcia, para el 19 de febrero

Los propietarios del establecimiento, condenados a pagar los años de alquiler que deben a Núñez i Navarro

La polémica discoteca Draco, el antiguo KGB de Gràcia, tiene al fin fecha de cierre: el 31 de diciembre

Pelea entre clientes y personal de seguridad de la discoteca Draco (antigua KGB) en Gràcia

Pelea entre clientes y personal de seguridad de la discoteca Draco (antigua KGB) en Gràcia / CAPTURA VÍDEO

Toni Sust

Toni Sust

Barcelona
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Se sabía que la discoteca Draco, el antiguo KGB, está viviendo sus últimos días, a la vista de que el contrato de alquiler del local situado en Alegre de Dalt, 55 concluye el 31 de diciembre, y de que la propiedad del mismo, la empresa Núñez i Navarro no tiene intención de renovar la relación, que de hecho quiso romper hace años. Pero ahora una resolución judicial ha reafirmado que la discoteca tendrá que llevarse la música a otra parte, además de rascarse el bolsillo.

El juez que se ha encargado de dirimir una reclamación de Núñez i Navarro ha dictado el desahucio del local para el próximo 19 de febrero, ha declarado resuelto el contrato de arrendamiento y ha condenado a los propietarios de la discoteca Draco a pagar la suma que reclama la empresa, que no cobra el alquiler desde hace cerca de cuatro años. Si cumplen con el contrato, el desahucio no será necesario, porque en menos de dos semanas se habrán ido.

La decisión del juez refuerza el final abrupto de una discoteca que ha generado molestias graves a los vecinos, que llevan años denunciándolas. Se han cumplido 40 años desde que el KGB abrió sus puertas. Después se llamó Canela y más tarde Draco, el nombre con el que todo indica que la sala desaparecerá

Ruido y peleas

Los vídeos que los vecinos han grabado de los sucesos que denuncian dan fe de enfrentamientos de gran violencia entre empleados de seguridad del local y clientes que en algunos casos ponen los pelos de punta. Los vecinos recuerdan que las protestas reclamando el cierre de KGB ya tenían lugar hace 30 años. La discoteca era de la familia Llobet, a nombre de la empresa Setraspa, SA, que con el tiempo la cedió a un tercero, la sociedad Trisquelcanela.

En un momento dado, cuando Setraspa traspasó el local a Trisquelcanela pero no la licencia, el distrito de Gràcia precintó el local por considerar que no era lícito que lo gestionara quien no era titular del permiso. Setraspa recuperó entonces formalmente la gestión y la actividad continuó dentro de la legalidad. Se calcula, según fuentes conocedoras del caso, que fue entonces cuando dejaron de pagar el alquiler.

Recurso y prórroga

Núñez i Navarro quiso dar por finalizado el contrato en 2019, cuando de hecho acababa, pero un recurso permitió a los propietarios prolongar cinco años la relación, hasta el próximo 31 de diciembre. El final que parecía previsible era que la discoteca acabara dejando el local, más o menos tarde, sin abonar la deuda pendiente. Ahora el juez pone fecha al desahucio y fija la obligación de que la propiedad pague todo el alquiler que lleva años sin asumir. Fuentes de la empresa indican que esta prefiere no comentar la resolución judicial,