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Entrevista

Lluís Sales, historiador: “Nunca sabremos la cifra real de muertos por la riada de 1962”

Coautor de ‘La riuada de Franco’, sobre el desastre vivido en el Vallès y otras comarcas hace 62 años, aprecia algunos paralelismos con el caso de Valencia

Fotos de la riada de 1962

Lluís Sales Favà, coautor del libro ' La riuada de Franco'

Lluís Sales Favà, coautor del libro ' La riuada de Franco' / JORDI COTRINA

Toni Sust

Toni Sust

Barcelona
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Historiador, medievalista, investigador asociado del King’s College de Londres y, a partir de mayo, profesor de la Universitat de Girona, Lluis Sales i Favà se dedica a estudiar temas de Historia económica. Pero un día hizo “una incursión” en otra área y escribió a cuatro manos con su padre, el periodista Ferran Sales, el libro ‘La riuada de Franco’ (Pagès Editors), sobre las riadas del 25 de septiembre de 1962 que mataron a cientos de personas en el Vallès, mayoritariamente, y en otras zonas.

¿Hay muchas cosas que no se saben todavía de la riada de 1962?

Muchas. Para empezar una cifra fiable de muertos. La cifra oficial está por encima de 700. Se suele hablar de 1.000 muertos. Pero la cifra real no la sabremos nunca. Por ejemplo, en el Escardívol, lo que era el barrio de barracas de Rubí, en el lecho del río vivía gente que no estaba censada y empadronada. Allí el agua se llevó como mínimo a 250 personas, muchas acabaron en el Baix Llobregat. Los cadáveres fueron empujados al mar y se encontraron cuerpos en Sant Carles de la Ràpita entre el 5 y el 10 de octubre.

"En Rubí vivía gente que no estaba censada. El agua se llevó como mínimo a 250 personas, muchas acabaron en el Baix Llobregat. Se encontraron cuerpos en Sant Carles de la Ràpita"

Incluso en democracia, ha habido gente que cree que en Valencia se ocultan cifras. ¿Esta vez no habrá dudas?

Quiero pensar que sí, que tendremos una cifra absolutamente fiable. Que dentro de tres o cuatro años no habrá gente reclamando dónde están sus desaparecidos. Los medios de comunicación tendrán la responsabilidad de fiscalizar que todo se hace correctamente.

En el frente de los partidos políticos y la administración los primeros días no han sido muy edificantes: cada uno buscando que la culpa recaiga en el otro.

Hay paralelismos sangrantes. Para empezar, la ausencia de los puestos de mando. En este caso, pasó con el presidente valenciano, ¿dónde estaba Carlos Mazón? En 1962, Matías Vega Guerra, gobernador civil y jefe del Movimiento (conjunto de organismos y mecanismos que componían el régimen franquista) en Barcelona, estaba en Madrid. Esa noche, la del 25 al 26 de septiembre de 1962, también el alcalde de Barcelona, José María de Porcioles, estaba en Madrid. Encontramos llamadas del alcalde de Rubí, Miquel Rufé, y del de Terrassa, Josep Clapés, buscando a alguien en Barcelona. Al final, Clapés se fue al cuartel de la Guardia Civil de Terrassa y envió un telegrama que tampoco tuvo respuesta.

Hay paralelismos sangrantes. En 1962, los alcaldes no encontraron a Matías Vega Guerra, gobernador civil, ni al alcalde de Barcelona, José María de Porcioles. Esa noche estaban en Madrid"

También alcaldes de localidades valencianas echaron de menos a las administraciones principales.

En 1962, los alcaldes, las fuerzas vivas locales, echaron de menos no tener a nadie al otro lado, y esa ausencia generó una respuesta cívica que encabezó Cáritas Diocesana, los ‘escoltes’, las asistentes sociales, que llevaban poco colegiadas. Gente que empezó a limpiar las ciudades, a recuperar cadáveres, poner a las familias en contacto.

Los alcaldes están en primera línea en estas situaciones.

Es muy significativo que solo tres años después se hubiera cesado al alcalde de Terrassa, al de Sabadell –Antoni Llonch- y al de Rubí, al que destituyeron en 15 días tras la riada.

"Hubo guerra política en el fango, entre el Movimiento y el poder local. Es muy significativo que solo tres años después se hubiera cesado al alcalde de Terrassa, al de Sabadell y al de Rubí"

¿Por qué cayeron?

Un poco por todo. Los tres alcaldes eran miembros del Movimiento y militantes de Falange, porque tenían que serlo, pero tenían una trayectoria política anterior, monárquica. Tenían otra sensibilidad, filocatalanista, por decirlo de alguna manera.

Gente de orden.

Gente de orden, industriales, con contactos con la Iglesia, con Cáritas, los Escoltas. Rufé, quizá el más catalanista, promueve un foro de debate pseudocatalanista. El Movimiento ve que está gente es la primera fuerza de choque y que es la que auxilia a las víctimas, e inicia una operación política. Es otro paralelismo: en medio del fango, la pugna política. A Rufé le colocan un comisario político de Falange que se instala en el ayuntamiento y va enviando informes al gobernador civil. Y que hace como si Rufé fuera un inepto. Y se lo acaban cargando: el alcalde presentó una dimisión voluntaria el mismo mes de octubre.

¿Y los de Terrassa y Sabadell?

Dejaron el cargo en 1964 y 1965. Tras la riada, el franquismo hizo aterrizar en estas localidades a gente del Movimiento, muy politizada. Salieron reportajes del Frente de Juventudes limpiando las calles cuando tenía muy poca implantación en el Vallès. Iniciativas que iban a rebufo de lo espontáneo organizado por los alcaldes en el primer momento. Con todas las prevenciones, un paralelismo entre aquello y lo de Valencia es que la ayuda estatal, el Ejército, tardó algo en llegar. Luego está el papel de los medios de comunicación.

"Hubo un experimento de comunicación democrática a cargo de Soler Serrano, Tarín Iglesias, Radio Barcelona para reunir ayuda. 240 camiones en el paseo de Gràcia, 200.000 personas en la calle. La señora que da las joyas de la familia y desaparece entre la multitud. Todo esto pone en alerta al régimen"

¿Cómo fue?

Hubo un experimento de comunicación democrática a cargo de Soler Serrano, Tarín Iglesias, Radio Barcelona. Quizá ahora sería visto como populista lo organizado desde la calle de Casp (sede de Radio Barcelona) para reunir ayuda: 240 camiones en el paseo de Gràcia, se dieron cifras de 200.000 personas entre paseo de Gràcia y Caspe para acercarse a las salidas de Soler Serrano a la calle micrófono en mano. Gente que daba joyas. La historia de una señora que entrega las joyas de la familia a Soler Serrano y antes de que él pueda decir algo desaparece entre la multitud y aquello propicia más donaciones de joyas. Y todo esto pone en alerta al régimen.

Y hay respuesta.

Las retransmisiones de Radio Barcelona son interrumpidas cuatro y cinco veces los primeros días porque el gobernador civil dice basta, esto lo tenemos que capitalizar nosotros, esto no puede ser. El mismo Soler Serrano lo explicó años después: idas y venidas para acordar los términos en que seguirían haciendo el programa, que primero se llamó ‘Operación Urgencia’ y después ‘Operación Dinero’, para recaudar recursos para las víctimas.

No era una situación habitual entonces.

El régimen va a rebufo y seguramente es la primera vez que le pasa en más de 20 años de dictadura franquista. El otro día revisé cifras: no es igual la Catalunya de 1939 (año en el que acaba la Guerra Civil) que la de 1962. En 1940, tenemos 2,8 millones de personas. En 1970, 5,1 millones. Había venido mucha inmigración y el país se ha hecho más denso, rico, interesante, complejo. Y eso supera al régimen.

"Aparte de la lluvia, en 1962 hubo otro problema: el resultado de pasar de dos a cinco millones sin planificación urbanística. Los Rosales, en Sant Quirze del Vallès: parecía preparado para que se ahogase la gente"

¿El grueso de las víctimas integraba la inmigración española interior?

No únicamente. Seguramente por encima del 70%, es difícil hacer los cálculos. Aparte de la lluvia, en 1962 hubo un problema de planificación urbanística: el resultado de pasar de dos a cinco millones sin planificación urbanística. Los Rosales, en Sant Quirze del Vallès: parecía preparado para que se ahogase la gente. Allí murieron 14 personas, porque era pequeño. Era obra, no barraquismo, pero sin ninguna planificación.

Lluís Sales Favà, coautor del libro ' La riuada de Franco' / JORDI COTRINA

Lluís Sales Favà, coautor del libro ' La riuada de Franco' / JORDI COTRINA

Se toleró una construcción que podía resultar peligrosa.

Exacto. Era pequeño, un poco en tierra de nadie, entre Terrassa y Sabadell. Todas las asistentes sociales de Sabadell fueron, y después la Sección Femenina se abrió paso a golpes. Pero la gente no es tonta y sabía quién había estado allí desde el primer momento.

¿Hubo alud de voluntarios en 1962, como ahora?

Hubo alud de voluntarios y de donaciones sin orden ni concierto.

Y dinero de varias fuentes.

Al margen de las donaciones, como las logradas por Soler Serrano, hubo una recaudación oficial que tuvo dos vías: la estatal, que sumó cerca de 200 millones de pesetas de la época, y la de Catalunya, 80 millones. El dinero de la caja estatal no llegó, se quedó en Madrid. Al margen, hubo otras vías de ayuda. En particular la coordinada entre Montserrat y Josep Tarradellas (presidente de la Generalitat en el exilio). Hubo venta de obras de arte, llegó un cuadro de Picasso. Hubo una subasta de obras de varios pintores, pero parece que ese dinero no llegó a los afectados.

"Franco llega el 2 de octubre a la zona y el día 7, los príncipes Juan Carlos y Sofía. Son visitas muy preparadas, sobre todo la de Franco. Minutada, artificiosa, con figurantes elegidos para la ocasión"

Otro paralelismo: la visita de las autoridades tras el desastre.

Franco llega el 2 de octubre a la zona y el día 7, los príncipes Juan Carlos y Sofía. Son visitas muy preparadas, sobre todo la de Franco. Minutada, artificiosa, con figurantes elegidos expresamente para la ocasión. La foto de Franco (que sale en la portada del libro de los Sales) con una mujer que había perdido a un hijo y al marido estaba preparada, fueron a hablar previamente con ella La visita de los príncipes estaba menos organizada y en Rubí se escucharon algunos gritos de protesta.

En 1962 se dio esta derivada de un determinado tráfico de menores, huérfanos.

Es un tema sobre el que no tiramos mucho del hilo. A posteriori se ha localizado a gente que podría haber formado parte de este tráfico, en principio orquestado sobre todo por la Sección Femenina.

Lo que no es similar entre el Vallès y Valencia es el efecto en las viviendas.

Es una gran diferencia. En Valencia el agua se ha llevado algunas viviendas, pero en 1962 fueron barrios enteros, la Catalana de Sant Adrià, el Escardívol de Rubí, barrios de barracas. Mucha gente se quedó sin casa.