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Movilidad

El tranvía se estrena entre Glòries y Verdaguer entre expectación vecinal y sin acto político

La estación de Verdaguer ha concentrado una gran cantidad de barceloneses que han acudido para probar el nuevo tramo

El tranvía llega el domingo a Verdaguer y se dirige a Francesc Macià para sacar 12.500 coches de Barcelona

El tranvía se estrena entre Glòries y Verdaguer entre expectación vecinal y sin acto político

Marc Asensio Clupés

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Guillem Costa

Barcelona
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Desde la plaza Mossèn Jacint Verdaguer, se ve perfectamente la Torre Glòries, que se erige al fondo, en el medio de la Diagonal. No parece lejos y, en realidad, no lo está: la distancia entre estos dos puntos no llega a los dos kilómetros. Pero desde este domingo, la estatua dedicada al poeta de Folgueroles y el rascacielos semiovalado están aún más cerca si se opta por cubrir el recorrido en transporte público.

A las cinco de la madrugada y después de un año y siete meses de obras, entró en servicio el nuevo tramo de la línea T4 del tranvía. Desde el Eixample, no solo es más sencillo plantarse en Glòries sino también en el Poblenou, el Fòrum y en Sant Adrià de Besòs.

Hacía ya tres semanas que los vecinos del nuevo camino del Trambesòs (entre Glòries y Verdaguer y con paradas en Monumental y Sicília) escuchaban el chirriar de los frenos, porque el tranvía circulaba en fase de pruebas (periodo de marcha blanco, se llama). Pero ahora, ya lo observan lleno de pasajeros y se suben en él.

Los informadores presentes en el intercambiador de Glòries han tenido más trabajo del habitual este domingo. La T5 y T6 estaban interrumpidas por el paso de la Cursa Bombers. Pese a los avisos constantes de la megafonía, algunos usuarios se han confundido y han terminado en Verdaguer cuando querían ir al zoo.

"El tram ya está aquí"

No solo los informadores y los altavoces repiten la nueva distribución de recorridos. En los vagones se puede leer un mensaje de bienvenida: "El Tram ya está aquí", se puede leer junto con los nombres de las nuevas paradas. El objetivo es que todo el mundo interiorice que la línea T4 ya no acaba en Ciutadella, sino que circula hasta Verdaguer.

En esta estación, muy concurrida el día del estreno por los curiosos, dos topes metálicos colocados sobre las vías evidencian un final de línea que debe ser provisional. El conductor sale de la cabina y se mete en el otro extremo del tranvía para retomar el itinerario en sentido contrario. Pero el aparato, permanece unos minutos enfocado hacia el segmento de Diagonal que deberá hacer realidad la conexión final con Francesc Macià y la T1, T2 y T3.

De momento, se ha culminado la primera parte de las obras de una operación que debe permitir sacar 12.500 coches de la ciudad. La red tranviaria de Barcelona sigue creciendo y alcanza ya los 31 kilómetros. En los últimos años, han aumentado los viajeros que optan por este medio de transporte en un porcentaje que puede aumentar si el nuevo tramo que ha entrado en servicio convence a los barceloneses.

Sin acto de inauguración

El acto institucional previsto inicialmente, sin embargo, se ha convertido en un ajetreo de ciudadanos, fotógrafos y periodistas, que comentaban la jugada en Verdaguer, ya desde primera hora de la mañana. Salvador Illa y Jaume Collboni tenían que protagonizar una inauguración oficial que primero se pospuso y luego se canceló, tras la convocatoria de huelga para el sábado por parte de los trabajadores del Tram.

La huella de este cambio de planes queda registrada en los rótulos informativos que anuncian el estreno para el 10 de noviembre, que ha acabado siendo la víspera del día del arranque. Los políticos, por tanto, no saldrán en la foto del primer viaje oficial, que ha quedado en manos de quienes este domingo se han acercado a una de las nuevas tres estaciones.