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Agrupació Fotogràfica de Catalunya

Las ruinas del Gran Casino de la Rabassada en Barcelona: las fotos de Francesca Portolés

Una exposición reúne las imágenes que una profesora de dibujo aficionada a la fotografía hizo hace 36 años en los restos del complejo de lujo cerrado en 1934 y demolido en 1940

BARCELONEANDO | Los fantasmas de la ruleta

Francesca Portolés fotografías de su exposición, el pasado miércoles en la sede de la Agrupació Fotogràfica de Catalunya.

Francesca Portolés fotografías de su exposición, el pasado miércoles en la sede de la Agrupació Fotogràfica de Catalunya. / JORDI COTRINA

Toni Sust

Toni Sust

Barcelona
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Un fantasma del lujo y la opulencia de principios del siglo XX reposa en ruinas y prácticamente cubierto por la naturaleza en la carretera de la Arrabassada. No deben de quedar muchos seres vivos que lo hayan visto de pie (aunque con tanto centenario en la ciudad nunca se sabe), pero no es ningún secreto: es fácil dar con fotos y vídeos del que fuera el Gran Casino de la Rabassada.

Hay testimonios de gente que ha caminado entre sus ruinas, algo que ahora mismo no está permitido y al parecer es notablemente peligroso por el riesgo de que algunos de esos escasos vestigios se venga abajo. Webs centradas en la memoria de la ciudad han dedicado reportajes muy completos a aquel establecimiento. Destaca el de Barcelona Memory, un vídeo que repasa en detalle la corta historia del negocio.

Todo esto viene a cuento de que hace unos meses Francesca Portolés, licenciada en Bellas Artes y profesora de dibujo de instituto, ya jubilada, tuvo un sueño, y eso la decidió a rescatar una serie de fotos que hizo en el lugar hace 36 años. Imágenes que consideró que valía la pena enseñar. Es algo que hará a partir del 6 de noviembre, en la sede de la Agrupació Fotográfica de Catalunya, en la calle del Duc, 14, que albergará una exposición de esas fotos hasta el 26 del mismo mes.

Antigua montaña rusa casino Rabassada

Antigua montaña rusa del parque de atracciones. / Archivo

De la montaña rusa a la caída libre

Pero volviendo a las ruinas de casino, cualquier conductor que pase por la Arrabassada, de Barcelona a Sant Cugat, puede ver parte de esos restos en la carretera, unos cientos de metros después del acceso al parque de atracciones del Tibidabo, que durante un tiempo fue su rival, y que ganó la partida del tiempo, como demuestra el hecho de que allí sigue en funcionamiento.

El caso del Casino de la Rabassada no solo se caracterizó por su exclusividad, también por su fugacidad. En 1899 empezó la andadura del hotel que fue preludio del centro de juego. En julio de 1911 se abrió el casino y un parque de atracciones del que las imágenes disponibles dan testimonio aparente de una gran modernidad para la época. Destacaba una montaña rusa con dos kilómetros de recorrido diseñada por LaMarcus A. Thompson, inventor de este tipo de atracción.

Estado actual de los tuneles de la antigua atracción de la montaña rusa del casino de la Rabassada

Foto de Francesca Portolés del túnel de la montaña rusa en 1988. / Francesca Portolés

El cuarto de los suicidios no documentados

No hay artículo que hable del casino que no cite la aparente existencia de un cuarto previsto para que los jugadores desesperados tuvieran donde suicidarse una vez habían perdido su dinero, pero no es algo que esté claro: no hay un solo suicidio documentado. Sí lo está que no se escatimaron esfuerzos para que el negocio triunfara: los promotores del casino lograron que una línea de tranvía llevara a sus clientes desde Barcelona –en concreto, desde la calle de Craywinkel- hasta la Arrabassada.

Todo se fue abajo como un castillo de naipes a causa de la prohibición de juego. Primero, cuando solo un año después, en 1912, el casino quebró por ese motivo. En 1924, Miguel Primo de Rivera, titular de la dictadura instaurada un año antes, restringió totalmente el juego. Primo, por cierto, era amigo de los dueños del casino y frecuentaba el lugar. Algunos dicen que incluso jugó en él: el militar tenía fama de ludópata.

Demolición

En 1934, lo que quedaba del negocio cerró, y en 1940 fue demolido casi en toda su integridad: entre otros, se salvaron una parte del mirador, túneles por los que pasaba la montaña rusa, una cisterna. “Me han dicho que Sant Cugat está lleno de restos del Casino de la Rabassada”, explica Portolés. De gente que los compró o los recogió una vez demolido.

Entre el cierre y la demolición, durante la Guerra Civil, el antiguo casino y hotel sirvió de refugio antiaéreo y almacén de armas. Por lo menos hasta hace una década, algunos sintecho vivían en la zona, como explico en 2015 en este diario la periodista y escritora Olga Merino.

La foto estereoscópica

Todo lo anterior es bien conocido y el motivo de recordarlo es que a partir de la semana que viene se podrán visitar las fotos que Francesca Portolés, que hoy tiene 77 años, hizo allí. Lo contaba este miércoles en la sede de la Agrupació Fotográfica de Catalunya, en la calle del Duc, mostrando una foto estereoscópica del casino: “Está hecha con una cámara de dos objetivos. Como hay dos objetivos, hay dos fotos. Son casi iguales pero no totalmente. Son fotos de lo que ve un ojo y de lo que ve el otro, que no es idéntico. Al juntarlo, con un aparato de estereoscopia lo ves en tres dimensiones”.

La foto es obra del médico César Comas Llaberia (Barcelona, 1874-1956), médico, introductor de la radiología en España. Portolés estudió Bellas Artes “de pintura”: “Cayó en mis manos una colección de fotos de Comas Llaberia. Era médico y le encantaba la fotografía. Hizo 2.000 o 3.000 fotografías de Barcelona”.

Visita al casino

Comas Llaberia era, también, tío abuelo del exmarido de Portolés. Ella no le llegó a conocer. A la vista del material que encontró, decidió hacer una tesis doctoral sobre el médico-fotógrafo: “Hice contactos de todas las placas que él tenía en casa”. Hacer contactos: “Pones la placa de cristal en el laboratorio, un papel emulsionado, apagas la luz, pones luz ampliadora, y la imagen de la placa queda traspasada al papel emulsionado. Revelas el papel emulsionado y sale esto”. Y muestra las dos fotos del casino.

Retrato antiguo de la fotógrafa Francesca Portolés

Portolés, en una de sus visitas a los restos del casino. / Archivo

Hizo la tesis en 1988, con más de 40 años, cuando ya llevaba años dando clases de dibujo. Uno de los trabajos que le correspondió completar como doctoranda fue un proyecto fotográfico. “Había visto esos arcos desde la carretera y fuimos a verlo con mi familia, con otra pareja con niños”. Se fueron a los restos del casino que Comas Llaberia había fotografiado. Volvieron una segunda vez, con trípode. “Era una selva, de vez en cuando encontrabas algo. Íbamos descubriendo cosas”.

magenes de archivo de Francesca Portolés, muestra una de las fotografías de su exposición “LES RUNES DEL CASINO”, sobre el casino de la Rabassada

Fotografía Estereoscópica hecha por Comas Llaberia y recuperada por Portolés. / César Comas Llaberia.

El sueño de Portolés

36 años después, intentó volver al lugar hace 15 días. “Paré un momento pero no me atreví a entrar, ahora es imposible. Antes podías caminar, ahora en seguida hay un barranco. Lo vi y me dije: ‘Me voy’”. “Las fotos que tengo son de 1988”, precisa. Algunas las ha relevado ella misma. Otras, que al final decidió añadir a la exposición para complementar, también son hechas por ella pero reveladas por terceros. “La exposición va montada con una foto arriba y otra abajo”. Las de arriba, reveladas por ella.

El trabajo ha pasado más de tres décadas en un estante. Pero una noche pasó algo. “Un día, hace cinco o seis meses, soñé en un arbolado y me apareció una de esas imágenes. Me acordé de aquello”. Las sacó del estante: “Pensé: ‘Qué chulas que son, esto lo tengo que enseñar’”. Y entonces decidió proponer la exposición a la Agrupació Fotogràfica de Catalunya, que se podrá visitar desde el próximo miércoles 6 de noviembre hasta el día 26, de cinco de la tarde a nueve de la noche. 

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