Ocupación
Entrevista a Francesc Castellana: "La mitad de los 1,2 millones de trabajadores de Barcelona reside fuera de la ciudad"
El presidente del CESB defiende la necesidad de que la capital catalana pase de "una visión propietaria" a una "compartida" en su relación con los municipios de la región metropolitana de cinco millones
Catalunya suma 15.000 nuevos ocupados en septiembre, su mejor inicio de curso desde 2022

Castellana, el pasado lunes en la plaza de Catalunya. / Irene Vilà Capafons

Francesc Castellana es experto en ocupación. Sindicalista con responsabilidades en CCOO, fue su secretario general en el Baix Llobregat. También tuvo responsabilidades vinculadas con su especialidad en la administración local, la estatal y la catalana: fue director general del Servei d’Ocupació de Catalunya. Es presidente del Consell Econòmic i Social de Barcelona desde 2021.
¿Está bien la ocupación en Barcelona?
Está muy bien. Barcelona crece más ahora que Catalunya, España y la Unión Europa.
¿Y cómo es eso?
Por tres factores. Uno: el covid no acabó con las empresas pequeñas y medianas. Con los ertes, se recuperó la actividad y la ocupación en seguida. Dos: Barcelona es un nodo de la región metropolitana, el nodo principal, y ha ido captado conocimiento, universidades, consultoras, aspectos que han propiciado su crecimiento. Y después está el turismo. El 90% de la ciudad de Barcelona son servicios.

Castellana, el pasado lunes. / Irene Vilà Capafons
Y el peso de la industria es menor.
La industria tiene un peso mucho más pequeño que décadas atrás desde la reorganización urbana: o se fue a zonas periféricas o desapareció en parte. Al final, tenemos un modelo productivo que produce bienes o servicios. Creo que es importante tener una base industrial, pero cada vez miraremos más toda la región metropolitana, desde Mataró a Sabadell y Terrassa y hasta Vilafranca, como un ámbito económico único.
"Barcelona tiene cerca de 1,2 millones de puestos de trabajo, y hay 800.000 barceloneses que trabajan, de los que unos 550.000 lo hacen en la ciudad. Los cerca de 300.000 restantes trabajan fuera de la capital catalana"
La Barcelona de los cinco millones de habitantes. ¿Políticamente será complicado estructurar la región pero económicamente ya existe?
La movilidad ya lo determina. Barcelona tiene cerca de 1,2 millones de puestos de trabajo, y hay 800.000 barceloneses que trabajan, de los que unos 550.000 lo hacen en la ciudad. Los cerca de 300.000 restantes trabajan fuera de la capital catalana. Barcelona, la ciudad administrativa, ha crecido de muchas maneras. La Barcelona de Porcioles era consumir la periferia para crecer: la gran Barcelona consumía territorio. La Barcelona democrática, la de Narcís Serra y sobre todo Pasqual Maragall, se reordena. Maragall posiciona a Barcelona mundialmente. Y ya es una ciudad del mundo. La primera vez que fui a Nueva York pensé: ‘Esto no es una ciudad, esto es el mundo’. Hay de todo. Y ahora Barcelona es eso. Ahora hay flujos por razón de trabajo, turísticas, de negocio. Es una ciudad que se mira en las grandes ciudades.
"Maragall posiciona a Barcelona mundialmente. Y ya es una ciudad del mundo. La primera vez que fui a Nueva York pensé: ‘Esto no es una ciudad, esto es el mundo’"
Y que no tiene vuelta atrás, con sus cosas buenas y malas.
No. Salvo cataclismo que nadie desea. La Barcelona actual supera los límites de su término municipal. Se tiene que hacer con los habitantes de la región metropolitana. Todavía no nos hemos adaptado a esa ciudad que ya somos.
¿Podemos volver a los puestos de trabajo en Barcelona y la gente que viene a cubrirlos?
Sí: Barcelona tiene 800.000 residentes que trabajan. De ellos, lo hacen en Barcelona unos 550.000. El resto sale de la ciudad. En Barcelona hay 1.200.000 de puestos de trabajo, entre régimen general y autónomos. Cerca de 600.000 personas vienen a Barcelona desde la región metropolitana a trabajar.
"(Los que vienen cada día de fuera de Bacelona) son los que más sufren el problema de una ciudad que no es capaz de llenar sus puestos de trabajo con sus residentes y necesita que venga otra gente"
A esos 600.000 les señalamos como responsables de los problemas de movilidad de Barcelona.
Es una manera muy general de verlo. Yo creo que son los que más sufren el problema de una ciudad que no es capaz de llenar sus puestos de trabajo con sus residentes y necesita que venga otra gente. Y no existe una infraestructura suficiente de transporte para asumir esta dinámica.
Pero el discurso en movilidad se ha centrado en cómo gestionar a todos esos coches que vienen cada día de fuera.
Es una visión que tiene alguna gente en Barcelona, una visión propietaria, acomodada: esto es nuestro y los de fuera vienen. No una visión socializadora que parta de la necesidad que venga gente. Hay que pasar de una visión propietaria a una compartida. Barcelona tiene que acordar con todos los municipios cómo gestionar la movilidad residencia-trabajo para minimizarla al máximo posible.
"En Barcelona hay que pasar de una visión propietaria a una compartida. Barcelona tiene que acordar con todos los municipios cómo gestionar la movilidad"
Usted es de Molins de Rei. ¿Dónde vive?
En Molins. Solo me fui un año, a vivir a Cornellà.
¿Y qué visión tiene el que viene cada día a Barcelona?
La de que se le necesita: sin él no funcionaría la ciudad. Si compartimos un mismo territorio, tenemos que ir organizando que sea posible vivir en cualquier sitio de la región metropolitana. El transporte público debe resolver los problemas de la gente, pero todavía está por consolidarse y en cambio el movimiento de población ha aumentado.
"Autosuficiencia es la capacidad para cubrir los puestos de trabajo de una ciudad con sus residentes. Autocontención es que los residentes encuentren trabajo en su ciudad. Barcelona ha bajado en ambas"
¿Cómo ha aumentado?
Hay dos conceptos: autosuficiencia y autocontención. Autosuficiencia es la capacidad para cubrir los puestos de trabajo de una ciudad con sus residentes. Autocontención es que los residentes encuentren trabajo en su ciudad. Barcelona siempre ha tenido niveles más altos de autocontención y más bajos de autosuficiencia. Ahora la ciudad está perdiendo autosuficiencia, la autocontención se mantiene, con cierta tendencia a la baja. En las ciudades metropolitanas es al revés: tienen más autosuficiencia y menos autocontención: mucha gente de esos lugares van a trabajar a Barcelona.
¿Cuál sería la proporción idónea?
Lo normal, la idea clásica de ciudad, parte de un 70% de autosuficiencia y de autocontención. Si analizo la región metropolitana en su conjunto, allí hay un 70% de autocontención, de residentes que trabajan en su propio municipio. Con datos del censo de 2021, en Barcelona había un 78% de autocontención y un 56% de autosuficiencia. La realidad actual: de 800.000 trabajadores barceloneses unos 550.000 trabajan aquí, la autocontención ha bajado a cerca del 70%. En cuanto a la autosuficiencia, si de 1,2 millones tenemos unos 700.000 trabajadores de fuera de Barcelona, está en un 48%. Cada vez más necesitamos a la gente de fuera de la ciudad. Como nos pasa en el tema migratorio.
¿Llega la inmigración que es necesaria? ¿Se equilibra el número de llegados con la necesidad laboral?
Siempre. La población que viene lo hace para trabajar, no para vivir, porque aquí la vida es más cara que en sus países. Y para aprovechar los sistemas de salud viene muy poca gente. La mayoría viene porque hay oportunidades. No son las mismas que en los años 20 o 60. Ahora, más de la mitad de las personas que trabajan en Barcelona son tituladas superiores.
"Los inmigrantes vienen a trabajar. La mayoría viene porque hay oportunidades, que no son las mismas que en los años 20 o 60. Ahora, más de la mitad de las personas que trabajan en Barcelona son tituladas superiores"
La última oleada migratoria que ha llevado a Barcelona está integrada, dicen los datos, por gente formada.
Nosotros pensamos en los inmigrantes extranjeros, pero ha venido mucha gente con doble nacionalidad: colombianos, argentinos, venezolanos, gente formada de países con una inestabilidad elevada. También nuestros hijos se van de forma importante al resto de Europa.
"Han crecido las oportunidades para las personas formadas, pero no han aumentado tanto como la formación de las personas"
¿Es un drama o no que los jóvenes formados se vayan de la ciudad?
En Barcelona, a la vista de su modelo productivo, han crecido las oportunidades para las personas formadas, pero no han aumentado tanto como la formación de las personas.
O sea que hay más gente preparada para empleos de calidad que empleos de calidad disponibles.
A la vez, las expectativas de la gente formada tiene otro agujero: nuestro modelo productivo paga menos que otros modelos.
¿Por qué?
Porque competimos con el mundo y nuestro valor añadido no es igual al de Estocolmo. La gente se va porque tiene más oportunidades fuera. Y los que vienen tienen más oportunidades aquí que en sus países.
¿Y todo ello es una mala noticia?
No necesariamente. Es bueno porque si nuestros hijos se van, aprenden nuevas técnicas y cuando vuelven, porque tienen hijos o porque nuestro clima es mejor, capitalizan nuestro sistema. Es malo porque se llevan la formación que han recibido fuera.
Como tantos médicos sudamericanos formados allí ejercen aquí y dejan a sus países sin esa formación.
Exacto. Hay puntos negativos y positivos. Siempre miramos estas cosas con nuestro bolsillo de cobrar, no con el de pagar. El tema de fondo es que Barcelona ya no se puede plantear cómo parar esto. Es imparable. Es una ciudad del mundo, entre las primeras 30 o 40 ciudades del mundo.
¿Y el problema de la vivienda?
Viene de tres aspectos: el turismo, el crecimiento de la población y que no se construye la vivienda suficiente. ¿Cómo se resuelve? A largo plazo, haciendo vivienda. A corto, gestionándola mejor. La propiedad inmobiliaria es mercado, pero el derecho a la vivienda es un derecho. El tema del alquiler: cuando hay un desequilibrio de mercado hay que intervenir. ¿Para siempre? No, mientras haya desequilibrio.
"Si Barcelona no tuviera turismo, seríamos mucho más pobres. Toda la región metropolitana tendría una gran dificultad de supervivencia"
El turismo ha cambiado la ciudad. Supone un 16% del PIB. ¿Cómo evitar que conlleve molestias y consecuencias como la bajada salarial?
¿Qué pasaría en Barcelona si no tuviera turismo?
¿Qué pasaría?
Que seríamos mucho más pobres. Toda la región metropolitana tendría una gran dificultad de supervivencia. En primer lugar no es solo PIB, son puestos de trabajo. Que seguramente podrían estar mejor retribuidos. El tema es buscar un equilibrio.
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