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Homenaje al cantautor

La pugna para que Barcelona recuerde en la plaza Rovira a Luis Eduardo Aute, "el ‘gracienc’ más internacional"

El ayuntamiento rechaza colocar una placa en ese espacio, como piden Lluïsa Gozalbo Aute, prima centenaria del artista, y su vecina y amiga Anna Del Blanco, y alega que debe ir donde vivió de los 8 a los 16 años

La belleza de Gràcia

Lluïsa Gozalbo Aute junto a una placa que reproduce la que ella, Anna de Blanco y tantos otros quieren en la plaza Rovira, el pasado 20 de septiembre, día en que ella cumplió 100 años.

Lluïsa Gozalbo Aute junto a una placa que reproduce la que ella, Anna de Blanco y tantos otros quieren en la plaza Rovira, el pasado 20 de septiembre, día en que ella cumplió 100 años. / ZOWY VOETEN

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Toni Sust

Toni Sust

Barcelona
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Cada día, de lunes a viernes, Lluïsa Gozalbo Aute desayuna en una terraza de la plaza Rovira. A las 8.45: una ensaimada y un café con leche. Tiene 100 años que en cuanto empieza a hablar parecen 60. Cumplió el siglo hace unos días, el 20 de septiembre, y esa mañana, el Ayuntamiento de Barcelona le hizo llegar una carta de felicitación del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Llovía a cántaros, y en su mesa de la terraza del bar Flanders Lluïsa pidió que se la leyeran, porque lo único que le falla un poco es la vista.

Sí, se la veía contenta con el reconocimiento, pero sin alharacas ni excesos, más bien contenida e irónica. El consistorio le debe algo más que una misiva. Hace cuatro años que Gozalbo y su vecina y amiga Anna del Blanco, el verdadero motor de esta historia, tratan de que se instale en la plaza Rovira una placa que recuerde a su primo, el cantautor Luis Eduardo Aute, que falleció el 4 de abril de 2020 en Madrid.

Lluïsa recibe un ramo de flores del ayuntamiento por se centenario, entregado por la consejera municipal del PSC Mercè Saltor, el pasado día 20.

Lluïsa recibe un ramo de flores del ayuntamiento por se centenario, entregado por la consejera municipal del PSC Mercè Saltor, el pasado día 20. / Zowie Voeten

Nacido en Manila

Aute nació en 1943 en Manila y con ocho años se trasladó a Barcelona, junto a su familia, en una torre que ya no existe, en el número 40 de la cercana calle de Massens (ahora se correspondería con el 42). La madre de Lluïsa, Segunda Aute, era hermana de Gumersindo, el padre del cantautor.

Aute vivió ocho años allí, antes de dejar Barcelona, y convivió con su prima Lluïsa en la torre, entre otros familiares. Ella tenía 19 años más. Aute se consideraba un ‘gracienc’ y cuando murió, Del Blanco, que estudió Bellas Artes, se tomó como algo personal que la ciudad le reconociera ese vínculo, un empeño que compartió con su padre, Antonio, ya fallecido. “Mi conexión con Aute tiene que ver con el hecho de ser una persona creativa, transversal, impermeable al éxito y de una gran coherencia”, relata, y añade: “Aute es el ‘gracienc’ más internacional, es algo indiscutible”

El edificio y la plaza

Ha trabajado para lograrlo, abrió una plataforma internacional de recogida de firmas -pueden añadirse en este enlace-que suma casi 2.000 de casi todo el planeta -Serrat y Silvio Rodríguez, Marina Rossell, Maria del Mar Bonet y Paco Ibáñez, entre ellos-, ha incentivado recitales poéticos y conciertos a favor del objetivo. No se ha dejado desanimar por los obstáculos, que no son pocos: el ayuntamiento sostiene que una placa azul de reconocimiento a una persona debe colocarse en el edificio donde esta nació, murió o vivió. En este caso, la calle de Massens y no la plaza Rovira.

Del Blanco desayunaba el pasado martes con Lluïsa y ambas contaban cómo sigue su curso la petición que defienden, y cómo por ahora el Ayuntamiento de Barcelona no parece dispuesto a aceptarla. No tiene sentido, argumenta Del Blanco, que la placa se coloque en Massens, en el edificio que se erigió donde estaba la torre, porque el cantautor no vivió en ese inmueble sino en uno que ya no existe físicamente. “La placa la queremos en la plaza porque reclamamos un lugar central y significativo para Aute. El edificio no supone ningún vínculo de Aute con Gràcia”, subraya.

‘Somnis de la plaça Rovira’

“Era un niño tranquilo y cariñoso, no era alborotado. Era un artista. Estaba siempre con un lápiz y un papel dibujando o escribiendo. No sé cómo le salió la música. Aquí pintaba y escribía”, recuerda Lluïsa.

Cuando Aute ya llevaba décadas fuera de Barcelona se convirtió en protagonista de que en la plaza Rovira se celebraran de nuevo las fiestas de Gràcia tras tres décadas sin hacerlo. Los vecinos le pidieron ayuda y él contestó emocionado: “¿Puedo venir a cantar?”. Cantó gratis en 2006 y 2007. Faltó en 2008 porque estaba en La Habana, donde le homenajearon. En 2010 volvió con sorpresa, dedicó una canción a la plaza: ‘Somnis de la plaça Rovira’.

Asuntos de procedimiento

La normativa municipal se ha convertido, por ahora, en un impedimento para que la placa azul en homenaje a Aute esté ya colocada donde quieren sus promotoras: en la parte de abajo de la plaza Rovira, en su esquina con Rabassa, debajo de la que identifica la propia plaza, junto al bar Flanders y no muy lejos del bar Casa Vall, en el que Aute bebía horchata, según relata en la canción.

Y si allí no puede ser, propone otros edificios de la plaza donde sabe que los dueños la aceptarían. “Con la normativa actual, Mercè Rodoreda no tendría una placa en la plaza del Diamant. No tiene sentido”, dice

“El ayuntamiento tiene toda la documentación”, afirma Del Blanco, que destaca que está previsto que las placas azules también puedan celebrar acontecimientos. “No lo orientes por la persona, oriéntalo por que el ‘gracienc’ más universal presentó en esta plaza una canción que ha puesto a la Rovira en el mapa del mundo”. La promotora de la placa informa de sus movimientos a la familia de Aute, que por su parte reclama que el cantautor dé nombre a un parque de Madrid, la Quinta de la Fuente del Berro.

En cuanto al calendario, el plazo está cumplido: para dar el nombre de alguien a una calle tienen que haber pasado cinco años desde su muerte. Para una placa de reconocimiento, tres, que en el caso de Aute se cumplieron en abril pasado.

Del Blanco también lo ha probado vía las placas de reconocimiento literario: “Bob Dylan ganó el premio Nobel de Literatura”, recuerda. En octubre se reunirá la ponencia del nomenclátor, que se ocupa de estos reconocimientos. No consta que el caso de Aute esté previsto en el debate.

‘No’ a la plaza, ‘sí’ a una alternativa

Preguntado por esta cuestión, el consistorio se aferra a la normativa vigente de placas de memoria. Fuentes del ayuntamiento remiten al criterio que fija que solo pueden ser colocadas en un lugar donde la persona homenajeada haya nacido, vivido o muerto, y recalcan que no es el caso de Aute y la plaza Rovira.

No obstante, prosiguen las mismas fuentes, “se podría revisar con la plataforma proponente si es posible encontrar otra ubicación en la ciudad. Esta nueva propuesta debería pasar igualmente por la aprobación de la ponencia del nomenclátor”. Pero por ahora la plataforma no parece estar por esa labor.

El que se canse primero

Lluïsa responde con retranca a la pregunta de cómo acabará este asunto: “O cansadas y agotadas nosotras, o cansados y agotados ellos. Alguno se cansará primero”.

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