Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Nueva etapa

Así será el World Trade Center de Barcelona del futuro

El complejo, ubicado en el Moll de Barcelona, encara su transformación para acercarse a los barceloneses

El World Trade Center de Barcelona tiene el 93% de sus oficinas llenas coincidiendo con su 25 aniversario

La futura Rambla del Port prolongará las Ramblas sobre el mar hacia el World Trade Center

Edificio del World Trade Center de Barcelona

Edificio del World Trade Center de Barcelona / Ferran Nadeu

Judith Cutrona

Judith Cutrona

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El World Trade Center (WTC) de Barcelona suele ser un edificio bastante desconocido para los barceloneses. Y no será por el tiempo que hace que está en la ciudad. Se construyó en la década olímpica en el Moll de Barcelona, en pleno Port Vell. Su inauguración llegó en 1999 y este año celebra 25 aniversario con la mirada puesta en el futuro, para lograr convertirse en un hub empresarial internacional y a la vez abrirse al mar y conectar con la ciudadanía. “Queremos que el World Trade Center sea un destino, que pasen coses para que la gente venga”, afirma el director general del complejo de oficinas, Carles Anglada, en declaraciones a EL PERIÓDICO.

Tras un cuarto de siglo, el WTC abre una nueva etapa a través de un plan estratégico para los próximos cinco años. El documento es la hoja de ruta a seguir hasta 2030 para conseguir una gran transformación sustentada en 5 pilares.

“Llegas a la plaza y podrías estar en Zaragoza. El mar no lo ves por ningún lado”, constata Anglada. Por eso la gran transformación para él es que el edificio se 'acerque' al agua, mediante la apertura de los seis pasillos que dan directamente al mar. “Abrirlos es fácil, pero ensancharlos para que sean más fáciles y accesibles no lo es tanto, porque los locales están ocupados por empresas y comercios”, explica. Para hacerlo será necesario que algunos de estos locales queden vacíos y derribar las mamparas de cristal.

El WTC partirá hacia esta nueva etapa con parte del trabajo ya hecho. Este septiembre ha inaugurado la nueva plaza central del edificio, a la que se puede acceder y ocuparla con actividades. Hasta ahora había una fuente de agua que impedía el paso: “No estaba calculado para que la gente paseara”. Ahora se ha reforzado el pavimento y es un espacio más que el edificio ha ganado para la gente y para ser más amable. Con esta actuación, también se han renovado las terrazas en la primera planta, recepciones, ascensores y baños.

A nivel urbanístico, la intención es que la llegada de los ciudadanos al edificio se haga mediante la Rambla del Port, con vocación de prolongar la Rambla desde el Portal de la Pau en línea recta mediante un paso sobre el mar hacia el WTC. El Port de Barcelona contempla de esta forma mejorar la afluencia de ciudadanos al Moll de Barcelona, que en 2026 finalmente estará libre de cruceros, y que se reformulará por completo. “Es un poco como lo que se hizo en su día con la Rambla del Mar que enlaza con el Maremagnum. La idea será esta”, dice Anglada.

Otro de los objetivos, “menos vistoso para el ciudadano”, es la intención de que el complejo de oficinas se convierta en un hub empresarial con compañías de determinados sectores que permita que se creen sinergias entre ellas. “Que esto haga que estar en estos edificios tenga un valor añadido”. El WTC cuenta con tres edificios de oficinas, que abarcan 48.000 metros cuadrados, de las cuales actualmente el 93% están llenas, y en las que trabajan 3.500 personas. Además, también cuenta con el Hotel Eurostars Grand Marina de 5 estrellas.

Por último, y no por eso menos importante, Anglada resalta la atracción de barceloneses para que perciban este espacio como un lugar más de ocio en una ciudad, que ya destaca por una amplia y variada oferta en el litoral. Eso pasa por una mejora de la propuesta cultural, gastronómica y comercial. Ahora tiene tres restaurantes que a la práctica acaban usando los trabajadores del complejo. “Fuera de horas de oficina no viene nadie y no hacen cenas porque no hay nadie que venga a cenar”, lamenta el director, que una de las ideas que plantea es hacer conciertos para captar público nuevo.

Suscríbete para seguir leyendo