Reacciones
Prudencia política e indignación patronal en Barcelona ante la ofensiva de Europa contra el tabaco en terrazas
El gremio de restauradores local cuestiona la base científica del supuesto daño a terceros del tabaco en espacios al aire libre
Bruselas propone que se prohíba fumar en terrazas, piscinas, parques y paradas de autobús
"Casi dos tercios de todos los cánceres se podrían prevenir con hábitos y políticas saludables"

Personas fumando en una terraza del centro de la ciudad de Barcelona, en 2024 / Manu Mitru

Los restauradores de Barcelona han recibido con extremo rechazo la prohibición que propuso este lunes la Comisión Europea (CE) a fumar en terrazas de bar y otros espacios comunitarios al aire libre, como piscinas o paradas de bus. En un comunicado, la institución propuso a todos los Estados Miembros extender las zonas libres de humo, una recomendación que no es de obligado cumplimento y que busca avanzar en el objetivo de reducir el tabaquismo a menos del 5% de la población en 2040.
El Ayuntamiento de Barcelona, preguntado por EL PERIÓDICO, adelanta que aplicaría la directriz si llegara a ser vinculante: “Acataremos cualquier norma que apruebe la Unión Europea, además de velar por la salud pública en todo momento”. La CE, por ahora, solamente “invita” a los gobiernos centrales a “aplicar las recomendaciones a través de sus propias políticas, según consideren oportuno, es decir, teniendo en cuenta sus circunstancias y necesidades nacionales".
El director del Gremi de Restauració de Barcelona, Roger Pallarols, arremete sin tapujos contra la sugerencia europea: “La hemos recibido con enorme preocupación por cómo las autoridades de diferentes ámbitos políticos buscan problemas donde no los hay y menosprecian una industria esencial como la hostelería, que ya expulsó el humo del interior de sus locales”. Lamenta el “pesado debate que reaparece de forma recurrente” sobre fumar en terrazas y lo ve “abocado al fracaso”.

Personas fumando en una terraza del centro de la ciudad de Barcelona, en 2024 / Manu Mitru
Tampoco se corta al poner en duda la propia existencia de fumadores pasivos en las terrazas: “Es obvio que el tabaco es malo para la propia salud, pero no hay ninguna evidencia científica que consumirlo en un espacio abierto dañe la salud de un tercero”. Por ello, sostiene que “no se puede restringir un producto que es legal en España para proteger un bien jurídico [la salud de otro comensal] de un daño que no está acreditado”.
Sobre el nuevo pronunciamiento europeo, recalca que “es solo una recomendación, porque hay mucho a debatir”. “Ningún país de la Unión Europea (UE) ha tomado esta decisión, y no será que no haya gente intentando poner este tema en la agenda pública desde hace años”, critica.

Personas fumando en una terraza del centro de la ciudad de Barcelona, en 2024 / Manu Mitru
Va todavía más allá y considera una “pretensión excesivamente moralista decirle a gente adulta qué debe hacer” respecto al tabaco y el alcohol, en referencia también al proyecto normativo que tiene entre manos el Congreso de los Diputados para impedir la visibilidad de marcas etílicas cerca de escuelas y otros equipamientos. “La ciudadanía ya se regula de forma natural, pero el camino de las restricciones parece no tener fin”, sentencia.
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