Transporte público
TMB ya ha retirado el 90% del amianto del metro de Barcelona pero aún faltan 3.000 m2 de planchas y 2.000 metros de tubos
La empresa licita uno de los últimos contratos para la eliminación de asbesto, todavía presente en estaciones como Paral·lel, Urquinaona, Universitat o La Pau
La compañía calcula que antes de 2025 ya se habrán retirado de la circulación todos los trenes con presencia de estas fibras potencialmente tóxicas en su estructura
TMB busca empresa para eliminar el amianto de su sede central en la Zona Franca

MARC VILA / ACN / VÍDEO: EL PERIÓDICO

Fue en octubre de 2018 cuando se empezó a hablar de la presencia de amianto en el metro de Barcelona. Se detectó en los bajos de tres trenes de la L1, pero la compañía dijo que aquello no representaba ningún peligro. Han pasado seis años y el asbesto ha ido apareciendo en muchos otros puntos de la red: estaciones, tejados, túneles... La cuestión fue escalando, hasta el punto de que en abril de 2019, TMB admitía que 25 empleados del suburbano tenían afectaciones pulmonares achacables al contacto con este material. Desde entonces no han cesado las tareas de detección y retirada, hasta el punto de que, según datos de la empresa, se han identificado un millar de elementos de la infraestructura con presencia de estas fibras tóxicas. Ya se ha eliminado el 90% del amianto. Y ahora se ha licitado un nuevo concurso para atajar buena parte del 10% restante. Es un contrato a dos años vista por valor de 1,3 millones de euros.

Andén de Can Vidalet (L5), una de las estaciones en las que falta intervenir, en una imagen de archivo / Joan Cortadellas
Al margen de esta nueva licitación, Transportes Metropolitanos de Barcelona prevé que antes de final de año ya se habrán retirado de la circulación todos los trenes con amianto en su estructura. Ya se ha hecho lo propio en los equipos eléctricos y electrónicos, que han quedado limpios de la presencia de amianto. Lo que seguirá en marcha, y no hay fecha para la culminación del trabajo, es la limpieza en la infraestructura. Según detalla a este diario un portavoz de la compañía, ya se han retirado 769 elementos y se han tratado (aislado o cubierto) otros 108. Falta por intervenir en 129 puntos de la malla ferroviaria, el 12,8% del total previstos.
Tareas pendientes
Tal y como determinan las bases de la licitación, TMB tiene pendientes en el metro "cerca de 3.000m2 de fibrocemento y 2.000 metros de tubos" con amianto. "Este material -prosigue el documento de prescripciones técnicas- está repartido en distintos puntos de la red, encima de andenes, dentro de cámaras técnicas, en algunos vestíbulos y pasillos de estaciones. Las planchas están principalmente colocadas para reconducir filtraciones y los tubos, para hacer de desguace o pasar otros conductos".

Cartel, en la estación de Plaça Catalunya, anunciando la presencia de amianto en la infraestructura / Albert Bertran
El concurso, que se cerró el pasado viernes, está dividido en dos lotes. El primero hace referencia a la "retirada de elementos con contenido de amianto en la red de metro", y el segundo se dedicará al "encapsulamiento", es decir, que no se eliminarán los puntos tóxicos, sino que, por cuestiones técnicas, se aislarán para que las microfibras de asbesto, en un futuro, no generen problemas de salud a los trabajadores o los usuarios del subterráneo.
Las agraciadas
El denominado encofrado perdido, la técnica usada para cubrir las planchas 'sucias', se usará en tres estaciones y un túnel. En la parada de la L4 de Guinardó se trabajará sobre una placa de 375m2 y a una altura de cinco metros. En Can Vidalet (L5), justo en el techo de los andenes, se operará a la misma altura en una superficie de 405m2. Y en Urquinaona, cubierto por un falso techo, se tendrá que intervenir y aislar una placa de unos 100m2. La galería incluida en el contrato está en esta misma estación, con 600m2 afectados.

Recogida de muestras de aire en busca de presencia de amianto, en la estación de Passeig de Gràcia, en febrero de 2019 / Maite Cruz
También será el momento, en los próximos tres años, de atajar el amianto de tubos situados en estaciones de la L2 como Sant Antoni o Paral·lel, pero también en la L1 (Universitat y Torrassa), la L5 (Verdaguer) o la L3 (Plaça del Centre). Del mismo modo, se intervendrá en las cocheras y oficinas de Roquetes y Boixeres, así como en tubos situados en los túneles de La Pau (L3) o Trinitat Nova (L4).
En la misma sede
Al margen de esto, hay otros trabajos pendientes, vinculados con el amianto, que pasan por distintas fases de ejecución. Falta intervenir en la unión de la L1 y la L3 en Catalunya, y está en curso la retirada de fibrocemento en las oficinas de Zona Franca. En julio de 2019, meses después de que estallara la polémica por la presencia de amianto en el metro y semanas más tarde de que se hiciera público que el subterráneo de la capital catalana contenía 293 toneladas de materiales con amianto, TMB elaboraba un informe en el que se identificaba y confirmaba la existencia de materiales de fibrocemento en 10 patios (técnicamente, son armarios de mantenimiento) y cuatro áreas de los edificios denominados ZF2, junto a la Ronda Litoral.

Protesta de taxistas frente a la sede de TMB, que comparte espacio con el Instituto Metropolitano del Taxi, en diciembre de 2021 / Ferran Nadeu
Los dos edificios de TMB tienen una superficie construida de 11.873 m² y consta de planta subterránea, planta baja, siete pisos, cubierta y sobrecubierta. El informe detalla que en bajo tierra se han detectado 42 tubos de amianto "usados como desguace y paso de antiguas instalaciones eléctricas". Detalla, para tranquilidad del trabajador de la empresa, que la propia estructura del edificio los ha dejado "confinados".
¿Para cuándo el 100%?
Con todo, TMB calcula que ya ha retirado casi el 90% del amianto detectado en sus infraestructuras, tanto de metro como de sus cocheras y sedes corporativas. Preguntado sobre cuándo podría alcanzarse el 100%, un portavoz de la empresa pública admite que todavía no se puede dar una fecha concreta. Hay, sin embargo, un límite legal, pues la Unión Europea marca el 2028 como tope para eliminar el amianto de edificaciones públicas (2032 para todo el resto).

Vigilant del metro, en la estació de la Sagrera, el pasado julio / Elisenda Pons
Pero a pesar de que se elimine el material, no parece que TMB vaya a librarse fácilmente del amianto. El pasado mes de marzo, la Justicia avaló la incapacidad permanente de un extrabajador que denunció a la empresa tras 40 años como mecánico de trenes en las instalaciones de Vilapicina. Rafael Almansa fue el primero, en marzo de 2019, de denunciar la absestosis (enfermedad pulmonar crónica) que sufría a consecuencia de la inhalación de fibras de amianto.
Un año antes, el TSJC daba por buena otra sentencia pionera al rechazar un recurso de TMB: el amianto había sido la causa del fallecimiento de otro empleado de la compañía. El fallo fue muy buen recibido por la Asociación de Trabajadores Expuestos y Afectados por el Amianto del Metro de Barcelona, nacida en el verano de 2022. Son una treintena de miembros. Cada uno con sus problemas y sus ganas de rendir cuentas.
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