Arte religioso

Los vitrales del ábside de la catedral de Barcelona vuelven a brillar (como nunca) tras cinco años de difícil restauración

El proyecto recupera vidrieras de entre los siglos XIV y XIX que estaban en muy mal estado, sobre todo por las palomas y la contaminación, y corrige errores como paneles que llevaban décadas colocados del revés

Carlos Márquez Daniel

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Es un proyecto de restauración, pero también una invitación a reflexionar sobre los vitrales. Porque cuando uno entra en una iglesia, apenas presta atención a los detalles de las cristaleras aéreas o de los rosetones, a estas linternas naturales que dan vida y color a los templos. La catedral de Barcelona puso fin hace unos meses a casi cinco años de trabajos para rehabilitar 11 de estas columnas de luz, instaladas entre los siglos XIV y XIX. El paso del tiempo, la contaminación y las palomas habían hecho mella en estas obras de arte. Ahora vuelven a relucir. Y así, uno puede detenerse en los números del libro que sostiene Sant Joan, las llaves de Sant Pere o la lanza de Sant Jordi. Es un proyecto de restauración; y una ocasión inmejorable para realzar el arte del vitral.

Detalle de unos de los vitrales de la catedral de Barcelona

Detalle de unos de los vitrales de la catedral de Barcelona / Marc Asensio Clupes

El resultado del proyecto de rehabilitación se ha compartido este miércoles con la prensa. Ante la fachada del siglo XIX esperaban, entre otros, el cardenal Joan Josep Omella y la vicepresidenta del Govern, Laura Vilagrà. A escasos metros, grupos de turistas sin tener muy claro si se podía entrar, A lo lejos, en la plaza, tres mimos agasajando a los forasteros. Pasadas las 10.30 horas ha llegado el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. Todos juntos han pasado revista a la rehabilitación de la catedral, que incluye los vitrales y también la azotea, que ahora se ha convertido en un mirador de 360 grados de la ciudad. Ya se podía subir, pero el paseo estaba muy limitado. Ahora se puede dar toda la vuelta, con vistas a mar, montaña, Besòs y Llobregat.

Agradecido, emocionado

La lista de invitados no es baladí, ya que la reforma se ha sacado adelante gracias a la financiación del Gobierno (1,1 millones de euros) y la Generalitat (221.000 euros), además de la aportación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (637.000 euros). "Es de bien nacido ser agradecido", ha compartido Omella en su breve alocución, en el claustro de la catedral. Una vez la comitiva política y religiosa ha desfilado hacia otros quehaceres, los expertos han tenido a bien explicar los detalles de tan importante recuperación artística.

El mirador de la azotea de la catedral

El mirador de la azotea de la catedral / Marc Asensio Clupes

Junto a unos vitrales del siglo XIX atiende el arquitecto Manuel Julià, uno de los responsables de la restauración de los 11 vitrales del ábside. Lo que se encontraron fue una reja metálica oxidada y destrozada, una estructura de piedra muy debilitada y unos cristales que se cogían a la vida gracias a un hilo transparente. "Estaba todo muy mal, quizás lo peor hayan sido las palomas", resume. Se desmontaron todos los elementos y se restauraron por partes. La piedra se pulió y se substituyó en los lugares en los que era insalvable, la verja se tiró a la basura y los vitrales se llevaron a dos talleres: Bonet, en L'Hospitalet, y Grau, en Montcada. Todo se volvió a colocar, añadiendo un cristal exterior de protección y una estructura interna que, en el futuro, facilitará la maniobra de los paneles en el que caso de que tengan que ser retirados siempre desde el interior de la catedral.

Un arte ninguneado

Sin las rejas exteriores, el templo ha ganado luz y los dibujos son más distinguibles. Los paneles, cuenta Sílvia Cañellas, historiadora del arte que en 1992 hizo su tesis, precisamente, sobre los vitrales de la catedral de Barcelona, forman una auca temática. Los del ábside, que son los que se han restaurado, hacen referencia al santo al que se rinde culto en las capillas inferiores. El del centro, sin embargo, es el central, el dedicado a Santa Eulàlia. A su derecha e izquierda, señala esta experta, Sant Pere y Sant Joan.

"Hay un vacío muy grande en la historia del arte respecto al vitral"

Sílvia Cañellas

— Historiadora del arte

Cañellas lamenta que el vitral no ocupe el puesto que le corresponde en la historia del arte. "Cuando ha habido algún estudio de arquitectura o de pintura nunca se han tenido en cuenta estas piezas. Hay un vacío muy grande en cuanto a reconocimiento hasta casi el siglo XX". lamenta Cañellas, que argumenta que los de la catedral "son las vidrieras de mayor calidad de Catalunya y están al nivel de las mejores de Europa".

Vilagrà, Puente y Omella, durante la visita de este miércoles a la catedral de Barcelona

Vilagrà, Puente y Omella, durante la visita de este miércoles a la catedral de Barcelona / Marc Asensio Clupes

Sucede, sin embargo, que en restauraciones anteriores, los paneles incluso se llegaron a poner mal: santos que miraban hacia el lado equivocado, animales cambiados de sitio... Como ir al Louvre y que la Mona Lisa esté del revés. Con esta restauración, sin embargo, se han subsanado los errores del pasado. Ya está todo su sitio, pero ojo: la catedral tiene unos 180 vitrales; mucho por hacer.