Pacto para Ciutat Vella

Barcelona arranca esta semana su hoja de ruta para revitalizar Ciutat Vella a 10 años vista

El distrito abre un proceso de diagnóstico con agentes sociales, culturales y económicos para fijar medidas de acción a partir de 2025

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Ambiente en la Rambla, en segunda fase de obras.

Ambiente en la Rambla, en segunda fase de obras. / MANU MITRU

Patricia Castán

Patricia Castán

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Tras una larga gestación, el Pacto para Ciutat Vella echará a andar el próximo miércoles con la presentación en sociedad de las que serán sus bases u hoja de ruta para llevar a cabo una intervención integral en el distrito central de la ciudad que abarcará del urbanismo a la seguridad, la convivencia o la actividad económica durante los próximos 10 años. El ayuntamiento pondrá en este territorio en el foco central del mandato, con un plan de actuación basado en el diálogo y el pretendido consenso en el que participarán más de un centenar de agentes sociales, culturales, económicos y políticos, que tripulará su comisionado Iván Pera. La iniciativa presumiblemente incluirá la creación de una agencia de promoción de Ciutat Vella, como en su día lo fue Foment de Ciutat Vella para articular las diferentes acciones y de un plan estratégico para la zona.

El alcalde Jaume Collboni ya anunció durante la campaña electoral de las municipales, y ha repetido a lo largo del último año, su intención de realizar un abordaje integral en el distrito central, que en los últimos años ha sufrido múltiples problemáticas de masificación turística, inseguridad, incivismo, acceso a la vivienda, monotematización comercial, movilidad y un largo etcétera. Entonces prometió 200 millones de euros para la misión, que quería desplegar en seis años, contando con un nuevo consorcio público-privado que dé un nuevo impulso al distrito. Por fin, el propio alcalde y el concejal del distrito Albert Batlle anunciarán el miércoles como arrancará ese pacto, en un acto que tendrá lugar en el auditorio del Liceu al que han sido invitados representantes de todos los frentes implicados.

El Pacto para Ciutat Vella se concibe como un proceso y "herramienta" que se vertebrará con los distintos agentes y sectores a partir de jornadas, reuniones participativas y acuerdos. Se estructurá en cuatro ejes de espacio público, pesonas, actividad económica y ciudadanía. Pero más allá de las comisiones temáticas que tengan lugar hasta final de este año para establecer diagnósticos y prioridades de la situación, se prevé --como se ha ido anunciando-- la creación del organismo de promoción que vehicule las medidas, de las urbanísticas a la rehabilitación de vivienda o sostenibilidad, con una planificación a 10 años vista, hasta 2035, y que cuente con el apoyo político suficiente para no desvanecerse en caso de que los socialistas no se mantuviesen al frente del gobierno municipal.

De las líneas de actuación que se decidan conjuntamente en los próximos meses deberán salir también --entre otras muchas trincheras-- un plan de educación, que han demandado reiteradamente las entidades sociales y vecinos, o por un plan estratégico que ha reivindicado el comercio para afrontar la crisis de modelo que sufren sus arterias, saturadas de negocios turísticos.

En busca de acuerdos y medidas

En los últimos meses, el ayuntamiento ya ha mantenido conversaciones o comunicado sus intenciones a unas 150 entidades y asociaciones, buscando su respaldo. Se enfrenta a la inquietud de estos sobre los plazos, si las medidas necesarias no arrancan con rapidez y se acaban vislumbrando solo en la recta final de mandato. Y es que los intereses de los distintos agentes son en ocasiones contrapuestos y difíciles de conciliar. No obstante, se prevé que en 2025 ya se puedan poner sobre la mesa iniciativas concretas para desplegar hasta 2027, de momento, ya que la artillería abarcará de acciones a corto plazo a otras más estratégicas a medio o largo plazo, que se irán revisando anualmente datos en mano para comprobar su validez.

El repertorio de temas sobre la mesa es muy ambicioso, ya que sobre los cuatro ejes pivotan retos como mejorar la calidad del espacio público, el civismo, la calidad de vida para los vecinos, la oferta cultural como motor, la mejora de la oferta comercial y la atracción de nueva actividad económica, la seguridad, urbanismo, deporte, turismo, movilidad... Como ya se está buscando con la transformación de la Rambla, hay un propósito de reconciliar al centro de la ciudad con vecinos y barceloneses en general, devolviéndole su autoestima.

El equipo de gobierno municipal ya dejó claro el pasado viernes que al margen de lo que se cocine en los próximos meses y años, muchos cambios ya están en marcha. Como el anuncio de poner coto a tiendas cannábicas, de fundas de móviles y de manicura, que tanto han proliferado en los últimos dos años, como informó este diario.

La apuesta por Ciutat Vella ya quedó patente también en la reciente presentación del nuevo Plan de Barrios, que pondrá foco en sus barrios —con un plan único para el Raval, el Gòtic, Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera y la Barceloneta— , "el corazón de la ciudad", según enfatizó Collboni. La previsión del Ayuntamient en ese marco es aumentar la inversión en la zona en un 140%, pasando de 8,3 millones de euros a 20 millones.

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