Pese a la sequía

Una fuga de agua se convierte en un engorro crónico para una piscina municipal de Barcelona

La reparación es muy costosa porque atañe al vaso de compensación, construido a finales del franquismo

La obra definitiva de la fuga de 180.000 litros de agua diarios en Badalona no acabará hasta el 2027

Piscina cubierta del CEM Sant Andreu, este julio

Piscina cubierta del CEM Sant Andreu, este julio / Ferran Nadeu

David García Mateu

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Durante los largos meses de debate público y político sobre las restricciones por sequía en las piscinas públicas y privadas de Catalunya, una instalación municipal en Barcelona ha cargado con una fuga de agua constante. Se trata de la instalación del Centre Esportiu Municipal (CEM) Sant Andreu, un equipamiento inaugurado a finales del franquismo y que, estructuralmente, sigue igual que el día de su apertura. 

¿El problema más importante que arrastra? Una brecha en el vaso de compensación deja escapar parte del agua acumulada. “Es una instalación muy antigua, el vaso de compensación está bajo tierra y es muy complejo repararlo”, explica Helena Pérez, gerente del Club Natació Sant Andreu (CNSA), entidad que gestiona el espacio municipal. 

A preguntas de EL PERIÓDICO, tanto la gestora como el Ayuntamiento aseguran no disponer de datos sobre el alcance de la fuga. No tienen cuantificado, responden, cuántas veces de más tienen que rellenar la piscina para compensar la salida de agua, ni tampoco cuentan con una estimación de los litros perdidos. “No estamos hablando de muchos litros, pero en tiempos de sequía cada gota cuenta”, alega Pérez.

Una reparación estructural

El CNSA señala que la piscina estructuralmente sigue intacta desde el día que se inauguró, el 6 de abril de 1971. “Se le han ido haciendo cosas, pero en líneas generales está como hace 53 años”, enfatiza la gerente. Unos arreglos que, en todo caso, nunca han repercutido en la modernización del vaso de compensación. Ahora bien, ¿qué es este elemento tan importante y que queda fuera de la vista de los usuarios? “Es como una piscina que hay debajo de la piscina, ahí va a parar el agua que desborda y que se recoge por las rejillas perimetrales”, detalla Pérez.

Aunque su función es precisamente la de recuperar el agua, en este caso una parte de ella se escapa. “Lo detectamos a partir de un charco que aparecía en la sala de máquinas: buscamos de dónde salía el agua y nos encontramos que había una brecha por donde perdía”, declara Pérez. En este sentido, aunque el boquete aparentemente es pequeño, la responsable vaticina que el coste de sellarlo sería elevado: “No exigiría cerrar la piscina, pero el acceso hasta el punto es difícil y la reparación sería complicada”. “Estamos esperando presupuestos que se adapten en importe y tiempo de ejecución”, admite.

Piscina cubierta del CEM Sant Andreu, este julio

Piscina cubierta del CEM Sant Andreu, este julio / Ferran Nadeu

Concesión caducada

El problema ha aparecido en una difícil encrucijada en la gestión del equipamiento. Si bien durante todos estos años el gimnasio lo ha gestionado de forma externalizada el CN Sant Andreu, entidad deportiva que tiene sus instalaciones privadas a 500 metros de distancia, el contrato lleva desde 2020 fuera de concesión, por lo que ya no se puede prorrogar más y ahora solo cabe esperar a la nueva licitación.

“Estando fuera de concesión, hacemos el mantenimiento del día a día, pero las grandes actuaciones las derivamos al Institut Barcelona Esports [el organismo municipal titular de los equipamientos deportivos]”, explica Pérez. En cualquier caso, el CNSA defiende que el IBE “no para de buscar alternativas y soluciones a los problemas”.

Por su parte, portavoces del IBE señalan a este diario que muchas de las patologías de la piscina tienen su raíz en la “obsolescencia de los sistemas”. Asuntos que se han ido corrigiendo, como viene a ser la substitución de la deshumectadora, la reparación de las playas o la renovación de los equipos de iluminación y climatización de la piscina, pero que todavía no han abarcado la delicada grieta. “En estos momentos se está evaluado la viabilidad de su reparación, teniendo en cuenta las restricciones actuales por sequía”, exponen.

En esta línea, ERC presentó una proposición al pleno del Distrito de Sant Andreu de marzo para acelerar la renovación y reparación de los problemas estructurales y funcionales del equipamiento, con el vaso de compensación como prioridad número uno. Una propuesta que, si bien recogió el apoyo por unanimidad del resto de los grupos políticos, todavía no ha servido para que ningún operario se haya puesto manos a la obra.

Usuarios irritados

Aunque la fuga de agua no supone ninguna afectación para los bañistas, sí que hay otras cuestiones que exasperan a los socios del CEM. “Que el aire acondicionado no funcione en la sala de fitness es terrible; hace años que en verano casi no tiran los equipos, pero es que ahora ya ni se encienden”, explica Juanjo Ribas, usuario habitual de las instalaciones. “Entre el calor que empieza a hacer y la humedad que sube de la piscina, esto es una sauna”, critica Ribas, que tampoco olvida que las máquinas que se estropean pueden estar casi un mes pendientes de reparación.

Ya se han instalado cuatro ventiladores y se espera montar unos pocos más en los próximos días, pero aún así algunos usuarios han decidido marcharse. Es el caso de Ricardo Ruiz, seudónimo de un usuario que prefiere mantenerse en el anonimato: “Después de 15 años yendo a este gimnasio, este mes me he dado de baja tras sufrir un golpe de calor”, confiesa. Según Ruiz, ha sido la gota que ha colmado el vaso: “Hace tiempo que los aires acondicionados estaban parcheados, pero ahora han petado y la situación es incluso peligrosa para quienes entrenan”, resume. 

Mientras que él ha decido cambiarse a otro centro “más barato y con mejores instalaciones”, otros prefieren aguantar un poco más. “En mi caso me quedaré por ahora, porque es el gimnasio del barrio y no una cadena; aquí el ambiente es más familiar y nos conocemos todos, pero sé de unos cuantos que ya se han dado de baja y, conforme avance el verano serán más”, sentencia Ribas.

A pesar de las patologías que arrastra el centro municipal, fuentes del IBE aseguran que “desde 2022 se están haciendo todas las actuaciones con tal de garantizar la máxima calidad del servicio y de la instalación”. En paralelo, la gerente del CNSA asegura que actualmente tienen “récord de abonados, aunque haya menos instalaciones”, en referencia a la pérdida de las salas ubicadas en el pabellón Francisco Calvo, derribado para dejar paso al futuro CEM La Sagrera.

Contraste con el club privado

En relación a las medidas de ahorro energético, también hay un importante contraste entre el gimnasio público de referencia del barrio y las instalaciones privadas del CN Sant Andreu, donde ha podido acometer inversiones sin los corsés de una concesión. Mientras que en uno todavía no se sabe cuándo se va a reparar la pérdida de agua de la piscina, en el otro han acelerado las intervenciones en materia de sostenibilidad: “Estos meses hemos conseguido arreglar y poner en marcha un depósito que recicla agua de la piscina para regar las pistas y las zonas ajardinadas y evitar tener que gastar agua de boca”, relata su gerente. 

Las medidas vienen precedidas de otras actuaciones en el mismo club, como la instalación de placas solares o la renovación de la deshumectadora de una de las piscinas. “Lo siguiente será la substitución de las calderas para no depender tanto del gas, pero es una inversión muy grande y quedará para más adelante”, avanza.

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