El consistorio barcelonés

ERC, a un paso de entrar en el gobierno de Collboni: su militancia votará este jueves si aprueba el preacuerdo cerrado con el PSC

Los republicanos, que asumirán Turismo y Derechos Sociales entre otras áreas, convocarán un congreso extraordinario para que la militancia avale el pacto

"Una nueva etapa para Barcelona": lea el artículo de Eva Baró y Jordi Coronas

Elisenda Alamany (ERC): “Hemos cerrado un pacto con el PSC para aprobar los presupuestos de Barcelona”

Los dos sectores de ERC en Barcelona defienden que la militancia decida si se pacta con Collboni

Collboni y Alamany, durante la visita anual de los concejales a las monjas de Pedralbes.

Collboni y Alamany, durante la visita anual de los concejales a las monjas de Pedralbes. / Jordi Cotrina

Toni Sust
Quim Bertomeu
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ERC ha decidido entrar en el gobierno de la ciudad y convertirse así en socia del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, con el fin de asumir áreas de gestión y la dirección de algunos de los 10 distritos de al ciudad, y someterá su plan este jueves a votación de la militancia de la federación de los republicanos en Barcelona. Los republicanos han anunciado que han cerrado un preacuerdo con los socialistas.

La dirección de la agrupación de la capital catalana, la más relevante del partido, ha celebrado este martes una reunión de su ejecutiva, que se ha prolongado durante casi cuatro horas, en la que ha certificado su intención de sumarse al gobierno del PSC. En consecuencia, convocará un congreso extraordinario que tendrá lugar el jueves en el que los militantes votarán para determinar si avalan el preacuerdo. También la militancia del PSC de Barcelona deberá refrendar el acuerdo entre ambos partidos.

Turismo, Derechos Sociales

ERC ha anunciado tras la ejecutiva que en función de ese preacuerdo le corresponderá gestionar temas vinculados con el catalán, el turismo, la promoción económica, derechos sociales, proyección de ciudad, tercera edad y calidad urbana. El pacto es esperado desde hace meses, después de que el grupo que preside Elisenda Alamany diera su apoyo a los presupuestos de Barcelona para 2024.

Los republicanos fueron los únicos que votaron a favor de las cuentas, lo que no sirvió para que prosperaran. Lo hicieron mediante una cuestión de confianza. El caso es que el avance de las elecciones catalanas del 12 de mayo y la celebración de las europeas aplazaron la concreción de la alianza.

No se trata de un acuerdo que blinde la gestión del PSC, en el sentido de que no le dará la mayoría absoluta, fijada en 21 concejales. Socialistas y republicanos sumarán 15 concejales. Pero los primeros, que ahora tienen agendas muy duras por ser solo nueve, sin contar al alcalde, ganarán aire para gestionar.

Unidad entre sectores

El grupo municipal en el Ayuntamiento de Barcelona mantiene una posición unitaria y favorable a la entrada en el gobierno de Collboni, como demostró el artículo publicado este martes en EL PERIÓDICO por dos de sus cinco concejales, Eva Baró, presidenta de la federación barcelonesa, y Jordi Coronas, que iba en la candidatura de Patrícia Gomà, derrotada por Baró en las elecciones internas de octubre pasado por un suspiro. La ganadora logró 365 votos, el 50%, y Gomà, 342, el 47%.

Además de defender que la militancia es quién debe decidir si se pacta con Collboni, el artículo es una prueba de que en el seno del grupo no hay dudas sobre la conveniencia de pactar con el PSC y asumir responsabilidades de gestión visibles, en contraste con la estrategia mantenida en el mandato anterior: un apoyo externo prácticamente estable que los republicanos pagaron con la pérdida de cinco de los 10 concejales con los que ganaron las municipales del 2019, cuando Ernest Maragall se impuso en las urnas pero no fue alcalde por el apoyo del PSC y el del grupo de Manuel Valls a Ada Colau en la investidura.

Aval de la dirección

ERC se ve obligada a celebrar el congreso extraordinario en Barcelona porque ese mecanismo fue empleado ya en junio pasado para que la militancia avalara una decisión totalmente distinta, la de apoyar la investidura de Xavier Trias, con el que Maragall había acordado un gobierno cuando Collboni, por sorpresa, logró el respaldo del PP y de Barcelona en Comú y se hizo con la vara de mando municipal en el último segundo.

La dirección de ERC, que vive momentos de zozobra después de que Oriol Junqueras la abandonara este lunes, y que ha abierto un periodo previo a la elección de una nueva dirección en otoño, ha dejado en manos de la federación barcelonesa la consulta a la militancia y el rumbo estratégico que considere conveniente.

Es decir, pese a que en las últimas horas había sospechas de que la cúpula prefería evitar la foto con el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona tras los últimos resultados electorales y con la investidura del nuevo presidente de la Generalitat pendiente, no ha sido así.

De hecho, el congreso de ERC de Barcelona donde la militancia decidirá si hay o no pacto con el PSC será un banco de pruebas para el partido a nivel catalán. Más adelante, ERC tiene previsto consultar a todos sus afiliados sobre la conveniencia de investir a Salvador Illa como presidente de la Generalitat.

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