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En el Besòs y otros barrios

La oposición de Barcelona urge al gobierno Collboni a atajar el riesgo de la aluminosis

Frente común inédito de la oposición de Barcelona por la aluminosis en el Besòs

Barcelona se retrasa en aplacar la aluminosis que amenaza al Besòs

Un balcón apuntalado en el Besòs i el Maresme, en Barcelona.

Un balcón apuntalado en el Besòs i el Maresme, en Barcelona. / RICARD CUGAT

Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
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Los Bomberos tuvieron que volver a intervenir el viernes pasado por unos desprendimientos en una vivienda más del barrio del Besòs i el Maresme, el que alberga las calles que declaran menos ingresos en Barcelona. No es un caso aislado en la zona, donde los equipos de emergencias han tenido que apuntalar domicilios para evitar que los techos se hundan y hay fachadas con todos los balcones envueltos con redes. Se debe a la amenaza de que los cascotes se desprendan por la aluminosis y otras deficiencias que aguardan arreglo desde que el gobierno municipal anunció un programa amplio de regeneración en 2020. Por ahora, solo se ha remodelado una escalera de las 10 seleccionadas para un plan piloto tan solo preliminar a la reforma que se pretende expandir por decenas de inmuebles. 

Ante el retraso en el proyecto, el Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado este jueves una proposición instada por parte de la oposición que, si bien no ha arrancado ningún compromiso nuevo ni fechas concretas para las obras pendientes, presiona al gobierno de Jaume Collboni para que acelere la remodelación. La petición no se limita solo al Besòs i el Maresme, sino que se ha hecho extensiva a cinco zonas más de la ciudad que también aguardan rehabilitación. Se trata de atajar graves deficiencias estructurales que, en los casos más extremos, llegan a comprometer la estabilidad de los pisos.

Junts, Barcelona en Comú y ERC han forzado la convocatoria de la comisión extraordinaria de urbanismo. Las tres fuerzas han apremiado a acometer los planes pendientes en los barrios del Besòs i el Maresme, Trinitat Vella, Canyelles, La Pau, Can Peguera y los Jardins de Massana. La propuesta ha logrado un apoyo unánime, también del partido que gobierna en solitario, el PSC. En todo caso, los socialistas se han revuelto contra las críticas, han culpado a sus exsocios de Bcomú y han negado que los planes estén en suspenso.

“Hoja de ruta”

“La regeneración en el Besòs y los otros cinco barrios deberían estar en plena marcha, pero se ha ejecutado solo una escalera del plan piloto y queda por definir el calendario de las siguientes”, ha advertido el concejal Damià Calvet (Junts). El también exconseller de Territori ha reclamado una “hoja de ruta con calendario, prioridades y financiación” para las obras. Jordi Coronas (ERC) ha rogado que “los recursos se activen y no se pare nada de lo previsto”.

“Hay riesgo de seguridad en muchos edificios. En el Besòs, más de 2.000 pisos sufren graves problemas, no nos podemos quedar en las 10 comunidades del plan piloto”, ha subrayado Janet Sanz (Bcomú), exteniente de alcalde de Urbanismo en el ejecutivo de Ada Colau. La edil ha acusado al gobierno del PSC de “no hacer el trabajo que toca” en un proyecto que ha definido como “indispensable”. “Se han puesto las bases, se han empezado las actuaciones y hay que acelerarlas”, ha exhortado. También ha recriminado que, en su opinión, se ha generado “un grave problema de comunicación” con los vecinos.

“No hemos parado nada”, ha contradicho la teniente de alcalde de urbanismo, Laia Bonet. A su vez, ha atribuido las demoras que los proyectos arrastran a Sanz. “Usted era la principal responsable hasta hace medio año”, ha apuntado a su antecesora. La socialista le ha culpado de haber “atomizado” las competencias de rehabilitación entre diferentes estamentos municipales, de no haber reforzado el equipo técnico para afrontar la operación ni haberse esforzado para que la Generalitat aportara dinero. “Se le acabará hacer oposición de la oposición. Hace seis meses que gobiernan”, ha replicado Sanz.

51 millones de euros

Bonet ha reafirmado que el gobierno municipal mantiene el compromiso de remodelar las escaleras lastradas por la aluminosis y otros defectos en el Besòs i el Maresme. Ha tasado la reparación de 1.300 viviendas en las seis zonas pendientes de rehabilitación en 51 millones de euros. Ha dicho que se confía que los fondos europeos Next Generation financien 16 millones de euros del coste.

La oposición y entidades vecinales temen que las dilaciones hagan que se pierden parte o la totalidad de los auxilios de la Unión Europea. El gobierno de Collboni lo desmiente. Señala que aprieta para "acelerar al máximo" una autorización pendiente del Ministerio de Hacienda para tramitar la solicitud de ayuda para dos fincas con la reforma pendiente de adjudicación en el Besòs. Bonet ha anunciado que en enero se conocerá el resultado de las inspecciones a un millar de viviendas repartidas en 47 escaleras y las actuaciones a tomar a partir del diagnóstico, que acumula años de demora: el Ayuntamiento previó tenerlo listo en el primer trimestre de 2021.

Algunas vecinas de los edificios maltrechos por la aluminosis han estado presentes en la comisión en el Ayuntamiento. Han mostrado su descontento y han acusado al gobierno del PSC de “mentir con los datos”, de sumar “13 meses” de retrasos para comenzar la reforma de una comunidad y de “penalizar la vulnerabilidad” en las rehabilitaciones pendientes. También han recriminado que en la comunidad remodelada queda un piso por renovar por dentro. En las calles más castigadas del Besòs, los ingresos medios per cápita se situaban en 6.594 euros en 2020. Las afectadas han desplegado pancartas con diferentes lemas críticos. En unas se leía “Viviendas apuntaladas y sin solución”.