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Hallazgos submarinos

Felpudos, bicis o billetes: esto es lo que puedes encontrar en el fondo del mar en Barcelona

Empieza la temporada de limpieza submarina. Así se han descubierto en el litoral desde botellas con mensaje hasta ritos de vudú

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Ana Sánchez

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Parece un manto interminable de algas, así visto de reojo entre aleteo y aleteo. Pero a poco que uno rasca en el fondo del mar, descubre que son ¡toallitas!, de esas que venden en la tele como “biodegradables”. No lo son, no. Solo hay que darse un paseo submarino por Barcelona para llegar al fondo en todos los sentidos. En apenas media hora, cinco submarinistas han sacado hoy 7 sacos llenos de porquería humana frente a la playa de la Mar Bella. A estas alturas, lo raro es que los peces aún no garabateen en la arena “guarro el que lo lea”.   

¿La moraleja acuática del día? “No tiréis nada al váter que no tengáis claro que es biodegradable –responde Oliver de carrerilla-. El mar empieza en la taza de tu váter”. Oliver Sanchez es el propietario del centro de buceo Vanasdive. Veterano de las limpiezas submarinas, entre otros mil fregaos subacuáticos. Lleva casi 12 años haciendo acciones de limpieza con el Club Esportiu de la Guàrdia Urbana de Barcelona (ceGUB). 

En esta ocasión le han llamado de las 52 Super Series, el circuito de regatas que esta semana ha instalado sus monocascos en el puerto Marina Vela. Se celebra en Barcelona el Rolex TP52 World Championship. Aparte de navegar, suelen organizar acciones de limpieza subacuática allá donde van, en colaboración con la organización sin ánimo de lucro Kick out plastic, su “socio de sostenibilidad”, que dicen ellos. 

Cuatro de los sacos llenos de residuos recién salidos de las plataformas hundidas que hay delante de la playa de la Mar Bella.

Cuatro de los sacos llenos de residuos recién salidos de las plataformas hundidas que hay delante de la playa de la Mar Bella. /

“Ahora muchas empresas hacen concienciación medioambiental con acciones de limpieza de playas”, apunta Oliver. De hecho, su centro de buceo hará otra el 15 de septiembre con Diagonal Mar, “seguramente delante de la playa de la Mar Bella también”, detalla. El 17 y 18 volverán a salir con bolsas al mar, mano a mano con la Guàrdia Urbana, en las playas del Somorrostro, Mar Bella y Nova Mar Bella. Se abre la temporada de limpieza. “Siempre las hacemos a final de temporada –justifica el submarinista-, que es cuando vienen los temporales marinos y entran los buceadores limpiadores”, se ríe. 

Descubrimiento submarino de una limpieza en el 2012.

Descubrimiento submarino de una limpieza en el 2012. / Joan Cortadellas

Los primeros años –recuerda Oliver- incluso tenían un premio a la basura más original. ¿Que qué han encontrado? “Cosas muy misteriosas –da fe-, como un coco cerrado con vudú: con un nomeolvides de una persona, un mechón de pelo, unas llaves…”. Han sacado del mar urnas con cenizas, hamacas, hasta un felpudo de Welcome o una botella con mensaje. “Fue el año justo después de la pandemia –explica el submarinista-. Había un mensaje muy positivo, como que saldremos de esta”. No especificó si mejores.  

Hasta una bomba

De todo. “En el fondo del mar hay de todo”, resopla Oliver. “Cosas curiosas: encontrar un pendiente pequeñito y en la misma inmersión encontrar la pareja”. Los dos primeros años sacaron muchas, muchas bicis del Bicing. “Los chavales se lanzaban al mar desde el Fòrum, que había una plataforma de cemento, y las dejaban ahí tiradas”. Se han encontrado neumáticos, billetes de 50 euros, botellas de cava, un equipo de oxígeno de ambulancia, balas de la guerra civil. Hace cuatro años se descubrió una bomba en la playa de Sant Sebastià.

Voluntarios de Vanasdive enseñan un neumático tras una de las primeras limpiezas submarinas, hace más de una década.

Voluntarios de Vanasdive enseñan un neumático tras una de las primeras limpiezas submarinas, hace más de una década. / Joan Cortadellas

Hoy habrán sacado en apenas media hora unos 20, 30 kilos –el peso de la porquería aún mojada-, “sobre todo de toallitas enredadas con hilos de nailon de pescadores, plomos, alguna que otra lata, el típico plástico…”. ¿Que por qué hay tantas toallitas en el fondo del mar? “Cuando los sumideros de Barcelona no pueden tragar todo el agua fluvial –resume Oliver- abren compuertas. Todo ese agua fluvial se junta con agua negra y cosas que no tendríamos que tirar al váter acaban donde no tienen que acabar: en el mar”.     

Junto a estos nidos de toallitas, latas y plásticos, en el litoral de Barcelona se pueden avistar más de 250 especies de biodiversidad marina, “tanto y más que en la Costa Brava”, asegura Oliver. “Precisamente nos pusimos a hacer la acción de limpieza de playas porque vimos que esos bichos están conviviendo con nuestra mierda –añade-. Y hay vida. Los peces buscan estas rocas a poca profundidad y cerca de zona humana porque no hay depredadores. Los utilizan como criaderos. Como guarderías”. Disney te monta una película con menos.  

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