Modelo de ciudad

La bici urbana en Barcelona: un eficiente catalizador de felicidad que crece un 14%

La movilidad eléctrica en los viales ciclistas acaricia el 60% del total, lo que propicia desplazamientos más largos, llegar a barrios de montaña y seducir a gente mayor

El carril bici de la Diagonal, este miércoles

El carril bici de la Diagonal, este miércoles / Jordi Otix

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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No todo van a ser recuentos y estadísticas. Por eso el Bicicleta Club de Catalunya (Bacc), a sus estudios habituales sobre el ciclismo urbano en Barcelona le ha añadido una encuesta que añade algo de humanidad a tanto número. Si se cruzan los dos informes que ha hecho públicos este miércoles, resulta que el uso de la bici ha crecido un 14% en tan solo un año, y que los que van montados encima son personas que dicen sentirse libres y felices. Hay otro indicador importante y hace referencia al tipo de vehículo que circula por el carril bici. El 58,7% de los usuarios llevan un vehículo electrificado (bici o patinete) mientras que el 41,3% recurren a una bicicleta mecánica. Es un dato positivo por tres razones: abre el espectro de la movilidad activa a personas más mayores, permite que tanto la bici como los vehículos de movilidad personal (VMP) se adentren en barrios elevados cuyas cuestas, hasta la fecha, no incentivaban al pedaleo, y facilita que los usuarios hagan desplazamientos más largos.

Los conteos se realizaron en 2022 en seis puntos de la capital catalana (en 2021 fueron nueve): Aragó con Rambla de Catalunya, Gran Via con la carretera de la Bordeta (junto a plaza de Espanya), Diagonal con la avenida de Sarrià, la plaza Cinc d'Oros, Diagonal entre Castillejos y Glòries y Meridiana con Aragó. Pasaron ahí más de un mes, tres días laborables a la semana, cuatro horas entre mañana y tarda; así que no estamos ante una observación de un ratito. La bicicleta ha cedido un poco de terreno al patinete. Poca cosa: eran un 69,2% y ahora representan un 67,9%, un terreno que ha ganado el VMP, que ha pasado de un 30,8% a un 32,1%. En 2018, los patinetes eran solo el 9% de los 'habitantes' del carril bici.

Hola, 'cargo-bikes'

El Bicing tiene una cuota modal del 21,22%, que no está nada mal para una sistema público compartido que este año ha cumplido 16 años de vida. Llama la atención que siendo un sistema con 3.000 unidades mecánicas y 4.000 eléctricas, el porcentaje de bicis con batería (14,32%) sea más del doble que el de las que no tienen asistencia (6,89%). Un claro mensaje para el consistorio. También vale la pena destacar cómo las 'cargo-bikes' empiezan a asomar la patita, con un 1,23% del total de bicis avistadas.

Un madre lleva su hijo en una 'cargo bike' por la Gran Via

/ Jordi Otix

Todos los puntos analizados han experimentado crecimientos respecto al 2021 a excepción del de Diagonal con avenida de Sarrià, que ha decrecido un 3%. El resto están por encima, tanto por la mañana como por la tarde. Los que que más sobresalen son los de Gran Via con la Bordeta, con un aumento matinal del 21%, y el paseo de Gràcia-Diagonal, que sube un 15% a la misma hora. En el cómputo global, por la mañana suben todos de media un 17%, mientras que por la tarde lo hacen algo menos, un 11%. Sumado todo el día, da un incremento del 14%.

El miedo al robo

Otra de las conclusiones interesantes del estudio del Bicicleta Club de Catalunya es la manera desigual de apostar por la bici eléctrica en función del modelo. Mientras en las plegables representan la mitad las que van con baterías, las urbanas robustas de toda la vida son 4,5 veces menos las que tienen algún tipo de asistencia. Puede tener mucho que ver el miedo al robo, pues muchas personas, por problemas de espacio, se ven obligadas a dejarla en la calle. Y un modelo de un cierto precio es un caramelito para los amantes de lo ajeno. A pesar de ello, la cuota de bicis eléctricas ha crecido de manera espectacular en tan solo un año: del 18,6% al 26,5% en tan solo un año. Lo que demuestra lo dicho al principio, es decir, distancias más largas, personas más mayores y barrios de montaña.

Patinetes en la avenida Diagonal de Barcelona

/ Jordi Otix

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Sobre este aspecto, el Bacc invita a reflexionar sobre la pobre apuesta por las bicis grandes. Entre Bicing, bicis plegables y patinetes, la cuota modal escala hasta el 68%. El resto son los que todavía usan los modelos urbanos de toda la bici o una 'mountain bike'. ¿Cambiaría la cosa si Barcelona tuviera aparcamientos grandes y seguros para bici o si el Bicibox metropolitano entrara definitivamente en la ciudad? ¿Cambiaría la cosa si las comunidades de vecinos usaran parte de sus porterías, en muchos casos infrautilizada, como parkings seguros para las bicis de los residentes, incluso con punto de recarga?

Gente contenta

El Bicicleta Club ha presentado otro informe centrado en el perfil de los ciclistas. Es decir, ya no vamos a contar bicis, sino a estudiar un poco al que va encima. Hay cosas interesantes, como que la sensación de libertad y alegría abunda entre las personas que han participado en la encuesta, o que los que lo prueban, rara es la ocasión en la que abandonan el ciclismo urbano. Otros detalles de las entrevistas: los ciclistas piden conectar mejor con el área metropolitana, valoran la intermodalidad con el transporte público y muchos se animaron con la pandemia. Fueron pocas, pero el covid también tuvo sus cosas buenas.