Sin muro ni lateral

Barcelona redibuja la Meridiana con tres carriles menos a partir de Fabra i Puig

Los estudios previos prevén derribar el puente de Can Dragó y pacificar la vía hasta el puente de Sarajevo

Propuesta de pacificación de la Meridiana entre Fabra i Puig y el puente de Sarajevo

Propuesta de pacificación de la Meridiana entre Fabra i Puig y el puente de Sarajevo / Ayuntamiento de Barcelona

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Meritxell M. Pauné

El gobierno de Ada Colau quiere dejar encarrilada la transformación del último tramo urbano de la Meridiana antes de ir a elecciones, aunque no llegue a tiempo de licitar el proyecto ni las obras. Este miércoles ha presentado a la prensa y a los vecinos los estudios previos para la pacificación de los 2,5 kilómetros que van de Fabra i Puig hasta el puente de Sarajevo. Y los primeros dibujos muestran dos medidas contundentes que no dejarán indiferentes a vecinos y conductores.

Por un lado, el Ayuntamiento prosigue con la reducción de la anchura y el número de carriles en esta arteria de entrada y salida de Barcelona. El nuevo tramo tendría un carril menos por sentido y prescindiría del lateral que hoy da acceso al casco antiguo de Sant Andreu. La nueva configuración prevé 5 carriles de salida de la capital: uno para bus urbano, dos para vehículos privados y carril rápido Bus VAO. De entrada, dos carriles para tráfico privado y uno para bus. En síntesis: los coches tendrán solo dos para entrar y dos para salir de la ciudad.

El segundo gran cambio son las cotas, porque el replanteamiento incluye resolver “de forma más integrada y agradable” el desnivel del terreno. Este tramo de Meridiana tiene debajo un túnel ferroviario –el que abastece la estación Sant Andreu Arenal– y la calzada se sitúa sobre un cajón a la misma cota que el parque de Can Dragó (Nou Barris). Hoy un muro vertical y un carril lateral resuelven el desnivel del lado Sant Andreu y los giros hacia este barrio, condenando a los vecinos a vivir frente a una pantalla opaca, con un espacio público de escasa calidad.

Desmontar el cajón

La propuesta municipal es “desmontar la autopista”, es decir, el cajón elevado por el que van todos los carriles actualmente. El nuevo plan es que solo los de entrada estén a cota Nou Barris, mientras que los de salida queden en la cota inferior separados por una rambla central. Sería una mediana verde de 20 metros de ancho, con árboles y parterres y un carril bici bidireccional y segregado.

Y dado que aquí se concentraría todo el desnivel, los pasos de cebra serían en diagonal para que ninguna pendiente supere el 6% de inclinación máxima recomendada para peatones. Habría muchos más, además: de 9 ahora a 18 pasos para cruzar la vía, situados cada 130 metros en vez de cada 130.

Ni muro, ni puente, ni lateral

Todo ello permitiría prescindir del muro por completo, sostiene el equipo de gobierno, así como el puente de Can Dragó usado sobre todo por vehículos. Lleva también a la decisión municipal de suprimir la actual calzada auxiliar, donde hay dos carriles de aparcamiento y servicios y uno para la circulación. Los giros hacia Sant Andreu se harían en los cruces como una calle más de Barcelona. Este lateral se sustituiría por una acera XXL de 18 metros, como las del paseo Sant Joan.

Circulación más lenta

“Estos estudios previos demuestran que esta pacificación es viable y compatible con las infraestructuras heredadas, como el tren”, defiende la teniente de alcaldía y responsable de Urbanismo, Janet Sanz. “Es una oportunidad para la mejora de la red de bus, porque mucha gente de Sant Andreu no sube a la Meridiana a cogerlo hoy por hoy”, apunta. También, reconoce, estrechar los carriles y doblar los semáforos hará que la circulación sea mucho más lenta en esta gran puerta de acceso a Barcelona: “La velocidad máxima ya son 50km/h pero muchas veces no se cumple, favoreceremos el cumplimiento de este límite”.

¿Obras el año que viene?

“Prometimos a los vecinos que dejaríamos la propuesta hecha antes de las elecciones para que se pueda ejecutar en el próximo mandato: se podrá encargar el proyecto ejecutivo a partir de enero de 2024 y licitar las obras el mismo año”, recalca. Un calendario, no obstante, que podría topar con un cambio de gobierno que despriorice o descarte esta intervención.

La voluntad municipal es “encadenar” obras, insiste Sanz. Ahora están en marcha las obras hasta Felip II y el pleno de abril –el último del mandato– votará la aprobación definitiva de la pacificación del segundo tramo, de Felip II hasta Fabra i Puig. Si sale adelante, podrían licitarse ya las obras en otoño.

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Aunque no está calculado todavía el coste, con gran probabilidad el desmontaje del cajón convertiría esta actuación en el tramo más caro de los tres que puede pacificar en solitario el consistorio. El cuarto, que iría del Pont de Sarajevo (Trinitat) hasta Torre Baró, es ya autovía y depende de la Generalitat.

Éste no tiene fecha ni acuerdo, pero para ejecutar el tramo 3 Govern y Ayuntamiento tendrán que afrontar el 4 si quieren evitar un caótico embudo de carriles entre Trinitat Vella y Trinitat Nova. También tiene pendiente de negociar la mejora de la estación de buses de Fabra i Puig, de titularidad catalana, que con los años ha quedado pequeña y desangelada. Las conversaciones incluyen además reordenar las paradas de bus interurbano que hay en la Meridiana a la altura de la Sagrera, que generan molestias a vecinos y son incómodas para los usuarios.