Alta rentabilidad

El auge del alquiler por meses impulsa edificios enteros en Barcelona

Unas 250.000 personas se alojan temporalmente por motivos laborales o de alta formación en la ciudad

  • La gran demanda empieza a concentrar la oferta en bloques, con un precio medio de 2.435 euros al mes

Al fondo, el edificio de apartamentos premium por meses Archie, junto al Arc de Triomf, y que se estrenarán en enero.

Al fondo, el edificio de apartamentos premium por meses Archie, junto al Arc de Triomf, y que se estrenarán en enero. / ALVARO MONGE

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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El primer gran edificio de apartamentos destinado a alquileres temporales por meses en pleno centro de Barcelona se estrenará el próximo enero. Todo un símbolo del imparable auge que vive esta modalidad de alojamiento, también en todas las grandes ciudades. La flexibilidad laboral, propulsada por la pandemia, ha alentado aún más este segmento residencial que llevaba unos años al alza, con cientos de viviendas destinadas de forma individual es este uso en la capital catalana, y un puñado de de edificios completos, pero hasta ahora de menor tamaño. La nueva incorporación, de nombre Archie, es un modernísimo edificio de 108 apartamentos junto al Arc de Triomf que aglutina servicios propios de un hotel, pero diseñado para "sentirse como en casa", prometen sus instigadores.

Barcelona cuenta con el caldo de cultivo propicio para el auge de este tipo de alojamiento: la economía global propicia que los trabajadores de multinacionales tengan más movilidad residencial que nunca; la pospandemia ha multiplicado el teletrabajo y el llamado 'flexliving'; la metrópoli ofrece numerosos centros de prestigio para cursar másters; el regreso del turismo ha hecho que los apartamentos turísticos recuperen su función original (y desaparezcan del mercado temporal reduciendo esa oferta); y es indudable que la prohibición municipal de nuevas plazas turísticas (más allá de la periferia) y las nuevas características de los alquileres de larga duración lleven a inversores y particulares a pensar en nuevos modelos de arrendamiento que consideran más seguros.

Salón de un piso de temporada en el edificio Archie.

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En ese contexto, cientos de propietarios han destinado viviendas al alquiler temporal, que se basa en contratos de uno a 11 meses. Pero son cada vez más los proyectos enfocados a concentrar la oferta en un mismo edificio, para dotarlo de servicios y mayor calidad para el residente temporal, como sucede ahora con Archie, en la avenida de Vilanova, desarrollado por el grupo inversor e inmobiliario Conren Tramway, tras años de obras para el farónico proyecto.

Nuevas formas de vida

Fuentes del grupo, con oficinas en Barcelona y Madrid, detallan que su filosofía es responder a las nuevas demandas de flexibilidad y formas de trabajo heredadas de la pandemia, que convirtieron a España en un "país preferente" para trabajadores de todo el mundo. Y de estilos de vida, donde se prefiere la movilidad a la propiedad.

Samuel Toribio, director de mercados internacionales de The Homelike, el gran comercializador de este mercado (algo así como el Airbnb del alojamiento temporal no turístico), señala que la nueva incorporación por dimensión, enclave y características es "novedosa en todo el Estado". Señala que la demanda de arrendamiento corporativo de viviendas, que se disparó durante la pandemia entre los trabajadores que comenzaron a operar en casa y buscaban ciudades de su gusto, sigue creciendo alentado por las propias empresas. En Madrid lo hace en emplazamientos más periféricos. En Barcelona está limitada por la falta de solares, y suelen ser rehabilitaciones.

Apartamentos de temporada de Caterina House, en el paseo de Isabel II.

/ ALVARO MONGE

Aunque no hay datos oficiales, pone cifras al mercado barcelonés en base a la demanda que ellos registran: en el último año unas 250.000 personas que vinieron a pasar una temporada por trabajo o cursos de doctorado o másters eligieron este tipo de alojamiento, con una estancia media de 86 días. Actualmente pagan de media 2.435 euros mensuales (un 12% más que hace un año), siendo el Eixample el distrito estrella, seguido por Sants (por su proximidad con el AVE y las comunicaciones con el territorio) y Sarrià-Sant Gervasi. La oferta en el Born y la Barceloneta se ha reducido porque muchos apartamentos turísticos han retomado el alquiler por días.

Cambio de modelo

El especialista agrega que en Barcelona este sector estaba muy atomizado ("unidades simples" en bloques de vecinos). Empresas internacionales como Blueground ya se habían especializado, pero con una cartera muy repartida, pero la tendencia actual es aglutinarlos para una mejor gestión. El tipo más demandado son apartamentos de 60 metros cuadrados y una habitación, y en general tienen buena integración en las fincas de vecinos porque son estancias profesionales o de formación de alto nivel, de varios meses y donde el espacio se convierte en un 'hogar' temporal.

De hecho, en el ámbito corporativo un 75% de los casos son las corporaciones quienes contratan las viviendas y en el resto de casos suelen abonar dinero al profesional para que elija por su cuenta. Los estudiantes de carrera o Erasmus suelen decantarse por pisos compartidos o residencias de estudiantes, más asequibles.

Salón de un apartamentos de temporada de Caterina House en Barcelona.

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La prohibición de levantar nuevos hoteles en distritos céntricos ha sido la chispa que propicia la inversión en este formato. En Archie --que se levanta sobre forjado de la estación de tren y metro e incorporar tecnología constructiva para eliminar vibraciones y un diseño con inspiración industrial, en ladrillo y metal-- no faltan ni piscina climatizada, ni zona social, salas de reuniones, deportivas...-- se ha optado por un nivel premium. Sus pisos de una y dos habitaciones (combinables para generar tres) costarán entre 3.000 y 4.000 euros al mes, incluyendo limpieza, suministros, internet y otros muchos servicios.

Años atrás ya eligió el formato de concentración en un mismo bloque Caterina House, con presencia en otras ciudades españolas, pero corazón barcelonés. Gestionan 140 apartamentos en la ciudad, en una decena de edificios. Acaso el más paradigmático sea en el paseo de Isabel II, en un edificio histórico. Su cofundador Manuel Vidal-Quadras, explica que se inspiraron en la figura de Caterina Llull i Sabastida, una empresaria del siglo XV avanzada a su tiempo que vivía alternativamente con su familia en tres ciudades, siguiendo sus negocios. "Hay una gran demanda de flexibilidad y nuevas formas de vida", señala, enfatizando que muchos residentes temporales (sobre todo de Europa, EEUU y Latinoamérica) incluso llegan en familia y pasan un tiempo en estas viviendas mientras buscan una para instalarse unos años. En Estados Unidos incluso se incentiva la movilidad laboral de este tipo y la experiencia adquirida. También se alinean personas que realizan obras en casa y necesitan una alternativa temporal.

Niveles y alquiler convencional

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Este experto subraya que la oferta no es de lujo, sino que cuenta con distintos niveles. Muchos servicios, como la lavandería, se pueden contratar aparte, en función de las necesidades y presupuestos. Trabajan casi en exclusiva con corporativos y subrayan que la demanda era antes absorbida por hoteles, pero que el confort para temporadas es superior en apartamentos. Algunas cadenas hoteleras, de hecho, están valorando entrar en este segmento.

¿Afectará esta movilidad al parque de alquiler convencional? Los entrevistados opinan que la demanda es "real" y global y sin la nueva oferta se cubriría absorbiendo vivienda de alquiler de larga estancia, en las que luego se cumple o abona la mínima permanencia (habitualmente seis meses). Pero son inmuebles que obligaban a invertir en equipamiento, o aparthoteles. Creen que el porcentaje de techo con este uso sobre una ciudad con 1,6 millones de habitantes es tan "minoritario" que no repercute en el mercado. Al menos, de momento.