Modelo de ciudad

El RACC censura la "imposición" del plan urbanístico de ejes verdes en Barcelona

El presidente del automóvil club lamenta que el Ayuntamiento no haya dialogado más con distintos actores sociales antes de ponerse a retocar el Eixample

"La decisión se ha tomado, podríamos decir, de manera un poco impuesta", sostiene Josep Mateu

Un agente de la Urbana obliga a una moto a retroceder tras saltarse la obligación de girar en Pau Claris

Un agente de la Urbana obliga a una moto a retroceder tras saltarse la obligación de girar en Pau Claris / Jordi Cotrina

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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El cambio urbanístico en el Eixample tiene sus lógicos efectos en la movilidad, en la circulación. Según el Ayuntamiento de Barcelona, impulsor del plan de ejes verdes, heredero de las supermanzanas, la malla de red básica del distrito puede absorber sin problemas el tráfico que deje de circular por las 21 calles que dejarán de ser lineales para el vehículo privado. Es decir, las vías por las que no se podrá ir de punta a punta. El RACC no lo tiene tan claro; ni mucho menos. El presidente de la entidad ha compartido este martes sus dudas durante la presentación de un informe sobre la convivencia en la vía pública de Barcelona. Y ha aprovechado para censurar las formas del gobierno municipal: las decisiones, dice, se imponen y apenas hay diálogo.

Josep Mateu no se ha andado por las ramas cuando se le ha preguntado por las obras en Consell de Cent y por el hecho que, por primera vez, se mancille (o se rinda homenaje, según a quién pregunten) el dibujo que Ildefons Cerdà realizó en 1859 para coser la antigua Barcelona con los municipios que empezaron a unirse a la gran ciudad a finales del siglo XIX. "Ha sido una decisión que nos habría gustado que fuera consensuada con más actores de la ciudad", ha compartido el presidente del automóvil club, que no es la primera vez que afea al consistorio falta de acuerdo en decisiones tan trascendentales.

Un ciclista pedalea en solitario, a la altura de Bailèn

/ Jordi Cotrina

Pero ahí no ha quedado la cosa: "La decisión se ha tomado, podríamos decir, de manera un poco impuesta". Mateu ha hecho referencia a una noticia de este diario en la que se analizaba la situación en Consell de Cent una vez prohibida la circulación recta entre Vilamarí y Sant Joan. "Aunque haya informaciones que digan que el tráfico se ha evaporado, no ha habido ninguna medida de transporte público para entrar y salir de la ciudad".

Menos carriles

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Respecto a la evaporación, el artículo al que ha hecho referencia ya ponía sobre la mesa las dudas sobre cómo se comportaría el tráfico en el Eixample para asumir los cerca de 7.000 vehículos diarios que todavía circulaban por la calle (eran 16.000 hasta la instalación de urbanismo táctico que redujo la calzada a un carril para coches). En esa misma noticia se advertía, de hecho, que València y Gran Via, las alternativas naturales, han perdido un vial de coches cada una en la última década.

En cualquier caso, Mateu ha invitado a esperar a ver "cuál es el efecto de la restricción en las calles que rodean a Consell de Cent y ha recordado que entre el 70% y el 80% de los coches que circulan por el Eixample vienen de fuera de la ciudad. "Si no hay medidas a corto plazo, todos los vehículos que iban por Consell de Cent se verán obligados a usar calles cercanas. Esta es la opinión que hemos dado cuando se nos ha consultado, que han sido pocas veces", ha zanjado.