Enquesta de Salut 2021

Los barceloneses con mutua privada aumentan por la falta de recursos de los CAP

La población que se paga un seguro médico alcanza el 40%, máximo histórico, mientras baja la satisfacción con los centros de salud, según una encuesta municipal

Instalaciones de la mutua Assistència Sanitària, en una imagen de archivo.

Instalaciones de la mutua Assistència Sanitària, en una imagen de archivo. / RICARD CUGAT

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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Mientras la sanidad pública y, en concreto, la atención primaria se debilita progresivamente por la falta de recursos, las mutuas privadas aumentan en los últimos años en toda Catalunya. También lo han hecho en Barcelona, como refleja la última Enquesta de Salut 2021. Así, por primera vez, la doble cobertura sanitaria de los barceloneses se ha situado por encima del 40% de la población: el 42,7% en mujeres y el 40,6% en hombres. Es el máximo histórico. Ello mientras la opinión de los ciudadanos sobre la atención primaria empeora desde 2016, como también recoge esta encuesta. Este trabajo, realizado por la agencia de salud pública de la ciudad, se realizó entre febrero de 2021 y febrero de 2022: es decir, en plena pandemia y con unos centros de salud que difícilmente pudieron dedicarse a atender otras patologías que no fueran el covid-19.

Este aumento se ha dado en todas las clases sociales, excepto en la más acomodada. Gran parte de este sector social ya tenía un seguro médico privado. Pero ahora las mutuas también han crecido en las clases sociales más bajas, entre otras cosas porque en los últimos años el incremento de pólizas del sector privado ha llevado a una guerra entre las compañías para ofrecer las más baratas (algo que muchas veces va en detrimento de la calidad). "Entre las clases altas, el porcentaje de mutuas es del 50%. En las más bajas, de entre el 10% y el 30%. Es decir, la doble cobertura crece, pero sigue estando sobre todo en las clases altas", ha señalado la gerente de la Agència de Salut Pública de Barcelona (Aspb), Carme Borrell.

Esta cifra hay que leerla junto a otra: el descenso de satisfacción de la población con respecto a la atención primaria. La opinión general sigue siendo buena, pero ha menguado en los últimos años. De los 10 indicadores que analiza la encuesta sobre la opinión de los barceloneses con respecto a la primaria, siete van a peor y tres a mejor. Aun así, pese a que el prestigio de la primaria disminuyó desde 2016, el 82% de los barceloneses recomendarían a su médico de cabecera.

"La primaria necesita una inyección presupuestaria de la que tiene. El 25% del presupuesto de Salut debería ir destinado a la primaria [Catalunya destina el 16,7%, un 5% más que en 2019]", ha dicho la regidora de Salut, Envelliment i Cures del ayuntamiento, Gemma Tarafa. "Debemos garantizar que el 100% de los barceloneses tengan cita con su CAP en menos de cinco días y caminar hacia las 48 horas. Y mejorar la presencialidad", ha añadido. Los pacientes tienen derecho a ser atendidos por su médico de cabecera en un máximo de 48 horas, un período que pocas veces se cumple debido a la elevada saturación y presión que viven los centros de salud.

Más indicadores

El informe de la Aspb también recoge una mejora importante respecto al infradiagnóstico de enfermedades crónicas, hasta el punto que en el caso del cáncer la situación se sitúa en niveles muy similares a los de 2019 y los diagnósticos fueron solo un 0,2% inferiores en mujeres y un 1,5% en hombres. Sin embargo, el diagnóstico de las enfermedades cardiovasculares continúa siendo un 10,2% inferior en mujeres y un 8,2% en hombres respecto a los niveles prepandémicos.

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En cambio, los diagnósticos pos trastornos de ansiedad se incrementan en un 2,1% en mujeres y un 3,4% en hombres con respecto a 2019, con un incremento muy superior en la población entre 15 y 24 años que ha sido del 46% en mujeres y del 25,2% en hombres. Globalmente, la salud mental de los barceloneses ha empeorado.

Por último, la encuesta ha detectado una recuperación parcial de la esperanza de vida con respecto a 2020. Era un factor muy lastrado por el covid-19. Pese a seguir por debajo de 2019, las barcelonesas tienen una esperanza de vida de 87,6 años y los hombres, de 81,6. El sesgo de género se reduce si se tiene en cuenta la esperanza de vida en buena salud, una edad que en el caso de las mujeres se sitúa en los 78,8 años y en el de los hombres, en los 74,3 años.