Debate de Barcelona Futur

Expertos en movilidad reclaman alternativas eficaces al coche y apostar por la intermodalidad

Reclaman al ayuntamiento que antes de estrangular al vehículo privado con un nuevo urbanismo, asegure las conexiones entre municipios

El RACC considera que cobrar a las motos por aparcar es ahora una discusión estéril, mientras que la PTP lo defiende para liberar las aceras

Jordi Porta, Joan Viaplana, Noemí Moya y Cristian Bardají, durante el debate organizado por Barcelona Futur sobre la movilidad en la ciudad

Jordi Porta, Joan Viaplana, Noemí Moya y Cristian Bardají, durante el debate organizado por Barcelona Futur sobre la movilidad en la ciudad / Álvaro Monge

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El Periódico

Todos las cambios son complicadas, pero para que sean lo más llevaderos posible, es necesario facilitar las cosas. Dar alternativas. Esta máxima, aplicada a la movilidad, explica muchas de las cosas que están sucediendo en Barcelona y su área metropolitana. De todo ello debatieron el pasado jueves cuatro expertos invitados por Barcelona Futur. Sobre el escenario, perfiles de distinto pelaje. Y aunque hubo opiniones contrarias en asuntos muy concretos, la música interpretada por cada uno de ellos fue muy parecida: es necesario más y mejor transporte público para que el coche deje de ser atractivo. Y apostar por la intermodalidad.

Cristian Bardají, durante una de sus intervenciones en el Palau Macaya

/ Álvaro Monge

Debatían Jordi Porta, portavoz de la junta de la asociación Promoción del Transporte Público (PTP); Cristian Bardají, director del área de movilidad del RACC; Noemí Moya, responsable de políticas públicas de Voi Technology para España, Italia, Francia y Bélgica, y Joan Viaplana, director de integración, proyectos y movilidad de Saba. Empezaron con un breve diagnóstico de la situación. Porta recordó que el 80% de los barceloneses se mueven de manera sostenible (transporte público, bicicleta, patinete o andando) y recordó que las mejoras en infraestructuras, en referencia a plan de Rodalies, siempre tienen "una época de conflicto antes de que se noten las mejoras". Bardají lamentó que se esté sacrificando la movilidad por la calidad del espacio público. Viaplana arremetió contra la visión compartimentada de la circulación y recordó el papel fundamental del área metropolitana. Y Moya habló de un "momento disruptivo" en el que la ciudad debe aceptar que hay "nuevas maneras de moverse".

Jordi Porta, en una de sus intervenciones

/ Álvaro Monge

El urbanismo fue uno de los puntos estrella del debate. Porque de su configuración cuelgan los usos posteriores. Se habló de supermanzanas y de ejes verdes, dos conceptos, recordó Viaplana, que no son la misma cosa, pues en la idea inicial, las supermanzanas podían implantarse en toda la ciudad y solo se vería afectado el 13% de la circulación en coche, tal y como teorizó Salvador Rueda. Mientras que con los ejes verdes, uno de los planes estrella del gobierno de Ada Colau, el coche se queda con un uso mucho más residual. El modelo anterior, según el responsable de Saba, era "más racional" que el actual. Bardají añadió que los ejes verdes buscan pacificar y restringir el tráfico, "pero sin aportar alternativas". La misma sensación le suscita el peaje urbano, una medida, dijo, que implica poner la tirita antes de la herida, es decir, que se quiere cobrar por circular sin que los conductores que entran en Barcelona (536.000 diarios) tengan opciones eficientes de transporte público.

Quemar recursos públicos

Otro cantar son las aceras. Y las motos... Sobre la posibilidad de cobrar a las motocicletas por aparcar en la calle, Bardají no se molestó ni en rechazarlo porque considera que es una medida que está muy lejos de estar sobre la mesa. Reclamó "medidas estructurales" y dejar de lado iniciativas que solo "queman recursos públicos", como es el caso, aseveró, de la bonificación de los billetes de transporte público impulsada por el Gobierno. Recetó "atacar las causas" de la congestión, que son las mismas que originan la contaminación, y trabajar para mejorar la intermodalidad. En resumen, un transporte público -Bardají prefiere el concepto "colectivo"- con "más servicio, más frecuencia, más estructura".

Joan Viaplana, durante el debate de Barcelona Futur

/ Álvaro Monge

Porta, en cambio, sí vería bien que las motos paguen por estacionar, de manera proporcional a lo que abonan los coches, ya que "también están ocupando espacio público que está reservado a los peatones". "Tienen demasiada permisividad", se quejó, y además, prosiguió, "tienen una muy buena alternativa en la bicicleta eléctrica". También se posicionó a favor del peaje urbano, entre otras cosas, porque debería servir para financiar el transporte público.

La imagen del patinete

Peor lo tienen en Barcelona los patinetes, sobre todo los compartidos, prohibidos y a la espera de que el consistorio desencalle un concurso público de licencias que no tiene pinta de que se presente hasta el próximo mandato aunque los técnicos municipales lleven dos años deshojando la margarita. La responsable de Voi Technology reprobó el retraso y censuró que la ciudad haya criminalizado a los patinetes. Por todo ello, pidió una normativa homogénea y recordó que las compañías de 'sharing' tienen monitorizados todos sus vehículos, lo cual es una buena manera de analizar la movilidad de los ciudadanos.

Noemí Moya interviene en el debate en nombre de Voi Technology

/ Álvaro Monge

Apostó por un sistema como el de París, en el que las compañías tienen plazas de aparcamiento reservadas en la calzada para que los usuarios estacionen los vehículos de movilidad personal (VMP) y recomendó un sistema de "dos o tres empresas" y paradas cercanas al transporte público "para promocionar la intermodalidad".

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Porta lamentó que no exista una visión metropolitana de la movilidad compartida, opinión que compartieron el resto de expertos. Como ejemplo, el concurso del nuevo Bicing, que no contempló la posibilidad de incluir otros municipios. Del mismo modo, la bici compartida metropolitana que impulsa el AMB no incluye Barcelona entre las ciudades agraciadas. La conexión entre municipios fue, en definitiva, la clave de paso de todo el debate. Se pidió más colaboración entre ayuntamientos, más inversión por parte del Estado y el Govern, más intercambiadores que propicien el tránsito de un modo de transporte a otro. Más visión metropolitana, en definitiva.

La tarde terminó con una batería de vaticinios y deseos a corto y medio plazo. Porta reclamó blindar más las aceras, lo que implica echar a las motos, e intercambiadores en superficie de todas las líneas. Bardají recetó mejorar la calidad del bus y que las líneas interurbanas de bus tengan lugares decentes en los que parar en Barcelona. Moya solicitó más colaboración público-privada y coordinación metropolitana. Y Viaplana, que alertó sobre la necesidad de reorganizar el reparto de mercancías, instó a acelerar cambios normativos para permitir todos los nuevos usos que necesita la infraestructura actual para dar paso a la intermodalidad.