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Se ofrece trabajo para dar sustos: así es un 'casting' de asustador

No es una oferta de empleo de Hacienda. Es de Horrorland: el parque de terror de Barcelona prepara su cuarta temporada. Han recibido más de mil solicitudes para trabajar de monstruo

Asistimos al casting de asustadores de Horrorland. / ZML

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Ana Sánchez
Ana Sánchez

Periodista

Especialista en Barcelona. Busca historias increíbles y coordina las páginas de ocio de ‘On Barcelona’.

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Se escuchan los gritos desgarradores desde la entrada. Como si te hubieras colado en ‘The walking dead’ o en ‘La isla de las tentaciones’. Te adentras en la oscuridad y descubres una horda tambaleante dando vueltas por la sala con actitud más cansina que Carlos III en su primera semana de reinado. No son zombis, no. Es gente que está buscando trabajo. Este es un 'casting' de asustadores. Hoy han venido más de 300 personas. Se presentaron mil solicitudes.    

“Se ofrecen puestos de trabajo para hacer sustos”, lanzaron el anuncio hace dos semanas. No es una oferta de empleo de Hacienda. Es de Horrorland, que prepara su cuarta temporada. “El mejor parque del terror de Europa”, lo han aupado ya cuatro años los Scare Awards. Apenas falta un mes para que el ‘scream park’ abra sus puertas en Illa Fantasia (a media hora de Barcelona, en Vilassar de Dalt). Estarán desatando gritos del 15 de octubre al 13 de noviembre. Esta semana buscaban a sus últimos asustadores.

El staff de Horrorland posa a lo zombi con algunos potenciales asustadores durante el 'casting'.

/ RICARD CUGAT

El 'casting' empieza entre una jauría de gruñidos. Ni que fuera un debate del Congreso sobre el estado de la nación. Las pruebas incluyen clase exprés de gritos. “¿En qué momento de nuestra vida cotidiana rompemos la voz? –pregunta David al aire-. Cuando estamos cagando”. Y se pone en cuclillas entre risitas de fondo. “El cuerpo tiene memoria y os va a ayudar”. Sus alumnos gritones lo imitan. “Si os ponéis en esta posición y hacéis: ‘¡¡¡¡¡¡Eeeeeeeehhhh!!!!!' –grita a volumen King Kong-, podéis romper la voz sin haceros daño”.

Te enseñan a rugir, a moverte como un zombi, a sacar la niña demoniaca que llevas dentro. “Cambios de ritmo, explosividad, impacto. De golpe me voy hacia este –“este” pega un brinco-. Es lo que va a dar el susto. El susto es algo imprevisto”. 

En eso consiste un 'casting' de asustadores. “Es básicamente una formación –resume David- en la que intentamos explicar la importancia de saber dar un buen susto”. No se requiere experiencia. ¿Cualquiera puede asustar? “Con una buena formación detrás”, puntualizan. “Nosotros decimos que es más importante que sean buenas personas –añade Cristina al lado-. Y que tengan ganas”.

Decir que esta pareja vive de miedo se pasaría de literal. David Moreno, 35 años, es actor, imitador, doblador, cantante en Versión Imposible. Pone voces de ultratumba que pondrían los pelos de punta a la niña de ‘El exorcista’. Cristina Raya, 38 años, ella es actriz, caracterizadora, decoradora, “MacGyver”, resume su marido. Monta casas encantadas y tiene en su móvil más gente chillando que un debate de La Sexta. Son los directores de Horror Box, la productora de experiencias de terror detrás de Horrorland. En un antiguo párking de Barcelona tienen dos ataúdes, una güija con verborrea, motosierras, armas de tortura, cuerpos mutilados, muñecos de vudú. ¿Su lema vital? “Haremos realidad tu pesadilla”.

Una de las pruebas de improvisación del 'casting'.

/ RICARD CUGAT

“Acechaos entre vosotros”, pide ahora David a la multitud. “Pero no babeéis a nadie”, tiene que puntualizar. “Quiero ver zombis, payasos, demonios, chupacabras”. Los candidatos a asustadores se transforman en dos segundos. Te cruzas con miraditas de Hannibal Lecter, risitas de niña poseída. Te toca: pones mirada de tertuliano de Tele 5 en busca de carnaza fresca. En vez de zombi, ahora mismo pareces el emérito camino del funeral de Isabel II. Intentas rugir y te sale un gruñido de chihuahua. Te lamentas en alto. “No te juzques –te anima un miembro del staff-, que eres un zombi, no tienes cerebro”.  

Un aspirante a asustador acecha a la competencia.

/ RICARD CUGAT

¿Qué engancha? “A todo el mundo nos gusta asustar”. Cristina responde mientras una chica escupe ahora fuego a su lado. “Todo el mundo se ha escondido en su casa esperando que llegue su madre o su hermano y le ha pegado un susto –se encoge de hombros-. Da adrenalina”.

No tardas en correr hacia la luz (la de los focos) con más ímpetu que Carol Anne en 'Poltergeist'. La vergüenza se va diluyendo entre gritos e improvisaciones. “Se trata de jugar, de que estéis cómodos –dice David-. Si hacéis esto en el Mercadona, os van a mirar. Aquí, no”. Aquí te aplauden. Aquí la diferencia juega a tu favor. Es el primer requisito del buen asustador: aceptar tus diferencias. “Lo que en otros sitios es un impedimento –explica David- aquí se premia”. ¿Eres muy alto, muy bajo, muy gordo, muy delgado, estás tatuado nivel The Black Alien? En Horrorland puedes ser una estrella.

Aprendiendo a caminar como un monstruo.

/ RICARD CUGAT

¿El secreto para dar buenos sustos? “Te tiene que gustar mucho”, responde Toni. “Pasión y ritmo”, él lo resume en dos requisitos. “Los tiempos, los silencios… En qué momento sientes que esa persona está distraída para darle ese susto”. Hace 7 años que se unió a la 'troupe' de Horror Box. Hoy dirige las improvisaciones del 'casting' salpicándolas de gags. No te fíes. Su sonrisa es directamente proporcional al miedo que puede dar. “¿Te gustan los globitos? ¿Quieres uno?”, te pone los pelos de punta con su risita de payaso de ‘It’

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De aquí saldrán hoy solo 60 personas con un trabajo de miedo. “Esto no es un trabajo –puntualiza David-. Porque esto no está pagado. Por muy bien que cobres. Es muy duro, muy exigente. Es un trabajo repetitivo, cansado, trabajas en la oscuridad, con volumen muy alto”. Lo dice sin tono de queja. “Lo que tú aquí te llevas es una experiencia de vida –concluye con sonrisa de final feliz-. Aquí se vive como un ‘Gran hermano’”, advierte siempre a los trabajadores de Horrorland. “Las emociones están a flor de piel”.  

Carnaza fresca para el 'casting'.

/ RICARD CUGAT

“Es muy difícil asustar”, resopla Patricia al salir del 'casting'. Era su primera vez como zombi. Es cantante, va a cumplir 50, “tenía ganas de experimentar algo nuevo”, se justifica. Le da la razón al lado Carlos, 18 años, estudiante de Educación Infantil. “Esto no lo puede hacer cualquiera”, afirma él. ¿Lo que ha aprendido en las pruebas? “Que asustar –responde- no es hacer ¡bu!”.