Peatonalización de la ciudad

Barcelona empieza las obras de la 'superilla' del Eixample

La intervención, que durará ocho meses y medio, implantará cuatro ejes verdes y cuatro plazas en las calles de Consell de Cent, Girona, Rocafort y Comte Borrell

Inicio de las obras de los cuatro ejes verdes de la supermanzana del Eixample.

Inicio de las obras de los cuatro ejes verdes de la supermanzana del Eixample. / Ricard Cugat

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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Barcelona ha dado un paso más en el destierro del coche en el centro de la ciudad. Este martes el ayuntamiento ha iniciado las obras de la 'superilla' del Eixample, que implantará cuatro ejes verdes y cuatro plazas en las calles de Consell de Cent, Girona, Rocafort y Comte Borrell. Este gran eje verde, que se sumará a los de Sant Antoni, Poblenou u Horta, supondrá 58.000 metros cuadrados más para los peatones y vecinos del Eixample, distrito por el que pasan cada día unos 350.000 coches.

Las asociaciones de vecinos, tanto la de la derecha como la de izquierda del Eixample, celebran la iniciativa. Algunos comerciantes, sin embargo, temen que la reducción de los coches traiga consigo una disminución de la clientela. Al margen de la polémica, las 'superilles' y los ejes verdes de Barcelona han sido aplaudidos por la ONU y puesto como ejemplo contra el calentamiento de las grandes ciudades.

Las obras de la 'superilla' del que es el distrito más poblado de Barcelona, que durarán ocho meses y medio y tienen un presupuesto de 52 millones de de euros, significan "un antes y un después" en la "manera de hacer ciudad" y "transformar" las calles, según la segunda teniente de alcaldía y concejala de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras y Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, Janet Sanz.

"Tenemos que recuperar el modelo de Cerdà, que priorizaba la salud y la justicia para que la ciudad sea un sitio confortable", ha dicho este martes antes los periodistas Sanz, quien ha recordado que, a día de hoy, entre el 60% y el 70% del espacio público está destinado a aparcamientos de coches. "Y no es justo", ha precisado la regidora. "Tenemos que preparar la ciudad para que sea un refugio de futuro, el verano que viene tiene que ser diferente". Sanz ha añadido que los barceloneses no tendrían que verse obligados a irse de la ciudad para combatir las altas temperaturas, que están siendo récord este verano.

Las obras

La 'superilla' del Eixample ocupará la calle de Consell de Cent desde Rocafort hasta Girona. Incluirá plazas en los cruces de Consell de Cent con Girona, con Rocafort, con Comte Borrell y con Enric Granados. Las obras sustituirán el asfalto por 'panots' y granito, que serán los nuevos pavimentos, y el verde pasará de ocupar del 1% al 12% de la vía. Además, según el ayuntamiento, todas las calles serán accesibles y habrá más mobiliario urbano y una mejor iluminación. Sanz ha recordado también que el ayuntamiento ha hecho un proceso participativo "contando con todas las voces" y que en el proyecto se han incluido demandas de vecinos y profesionales.

"Creemos que el eje verde del Eixample es positivo para el barrio. Reducirá la contaminación y el uso del coche", explica Jaume Artigues, presidente de la Associació de Veïns Dreta del Eixample. Para Artigues, esta 'superilla' es una "victoria del movimiento vecinal". "El Eixample no tiene ninguna plaza. Catalunya y Urquinaona son plazas de toda Barcelona, no del distrito. Ahora tendrá cuatro", destaca.

Menos coches, más vecinos

El presidente de esta asociación de vecinos también destaca que esta iniciativa "reduce" el uso del coche privado. "Que haya cuatro plazas en el distrito destinadas a los vecinos solo puede funcionar si se reduce el uso del coche. En ciudades como París o Nueva York no puedes entrar en coche al centro de la ciudad", señala por su parte Xavier Riu, vocal de Urbanismo de la Associació de Veïns Esquerra del Eixample.

Alberto Uriol es el dueño del quiosco ubicado en el chaflán de Consell de Cent con Calàbria. Como algunos comerciantes de la zona, teme que la retirada de vehículos privados reduzca la clientela. "Muchos de mis clientes vienen en coche y aparcan en el chaflán. Creo que nos va a perjudicar", se queja. "¿Reducirá la contaminación? No sé, los coches seguirán circulando por otras calles", valora este hombre a quien acaban de subir el alquiler de su negocio.

Sin embargo, como recuerda Artigues, no está demostrado que una mayor peatonalización de los barrios traiga consigo una reducción de los ingresos de los negocios. Ocurrió en las calles Ferran y Portal de l'Àngel, "dos peatonalizaciones históricas". "Al principio todos los comerciantes estaban en contra y luego todos estuvieron de acuerdo. Ya hay barrios que son como 'superilles': mira Gràcia", apunta este vecino.

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También hay vecinos que se muestran escépticos. Por ejemplo, María Teresa Simeón, que vive en la calle de Rocafort y que cree que los bancos y parterres provocarán más incivismo porque, según ella, habrá gente pernoctando ahí. "Habrá más ladrones porque habrá menos coches. Me dará miedo entrar en mi casa. No necesitamos esto aquí", opina. "Se va a cronificar la indigencia", apunta junto a ella otra vecina, Arantxa López, que vive en la esquina de Consell de Cent y Rocafort.

Sin embargo, según el informe del Programa de Medioambiente de la ONU las 'superilles' de Barcelona proporcionan un "espacio público más verde, justo y seguro", mientras que los ejes verdes reducen la contaminación y aumentan la seguridad.