Urbanismo

Rambla y Via Laietana perderán con la reforma cinco de sus seis carriles para coches

La continuación de Pau Claris tendrá un solo vial de bajada para tráfico privado mientras que la Rambla se reservará al 100% al uso peatonal, bicis, transporte público y vehículos del barrio

La reforma de la Rambla se iniciará en su primer tramo, entre Colom y la calle del Portal de Santa Madrona, después de las fiestas de la Mercè

Imagen virtual de la futura reforma de la Rambla

Imagen virtual de la futura reforma de la Rambla / El Periódico

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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Nadie puede negarle al gobierno de Ada Colau, sea en positivo o en negativo, su cruzada contra el vehículo privado. En enero de 2020, los coches tenían cinco carriles para bajar hacia el mar atravesando Ciutat Vella: tres en Via Laietana (que tiene uno de subida) y dos (intermitentes) en la Rambla. Con ambas arterias en obras (la primera está en ello desde marzo y la segunda empieza los trabajos tras las fiestas de la Mercè) el automóvil particular quedará seriamente estrangulado, puesto que cuando esté todo terminado, el tráfico particular se quedará con un solo carril. Será de bajada, en la continuación de Pau Claris, y compartido con las bicicletas.

Imagen aérea de la futura Rambla, con la avenida de las Drassanes engullida por el nuevo paseo

/ El Periódico

Barcelona tiene en marcha importantes obras en lugares emblemáticos. Todos los alcaldes intentan exhibir proyectos de postín antes de la cita con las urnas, y las elecciones del año que viene no serán una excepción. Via Laietana, la Rambla, los cuatro primeros ejes verdes, Pi i Margall y el tranvía por la Diagonal. Todos ellos tienen como hilo conductor devolver la ciudad al peatón. Pero entre líneas llevan asido otro mensaje: los coches ya no son tan bienvenidos como antes. O sí lo son, pero ya no van a tener la alfombra de otra época. Porque, entre otras cosas, el 60% de los desplazamientos internos se hacen a pie. Y solo el 15%, en vehículo privado.

Via Laietana tenía un carril de subida y tres de bajada para vehículos particulares. Pasará a tener solo uno de bajada, mientras que el de subida se reservará para vecinos, transporte público, servicios de emergencia y clientes de los aparcamientos de la Catedral y Santa Caterina. La Rambla tiene prohibida la subida desde 2007, con un control con cámaras que es un gran hacedor de multas. Mantiene el descenso para tráfico privado con tramos de dos y de un carril, pero con la reforma se eliminarán. Es decir, con los proyectos terminados, un conductor que no lleve un taxi o un bus, que no sea vecino y que no vaya a un aparcamiento, no podrá subir por ninguna de las dos calles, y podrá bajar por un solo vial de Via Laietana, que tendrá la velocidad limitada a 30 porque el carril será compartido con las bicis, cosa que no gusta nada a los ciclistas. ¿Podrán Paral·lel o Picasso absorber todo el flujo de vehículos privados?

Desincentivar

La reforma de la Rambla empezará a finales de septiembre, una vez terminadas las fiestas de la Mercè. Los detalles ya se dieron a conocer en diciembre de 2021, pero este martes el consistorio ha concretado algo más los plazos y las fases. Las obras del primer tramo, entre Colom y la calle del Portal de Santa Madrona tendrán una duración de 18 meses (corte de cinta en abril de 2024) y un presupuesto de 10 millones de euros. Está previsto actuar sobre 23.000 m2, lo que incluye prolongar la Rambla con un nuevo espacio sobre la avenida de las Drassanes. A partir de octubre, la configuración del tráfico en estos 150 metros de calle ya será el definitivo, es decir, que los coches que no sean del barrio ya no podrán pasar y deberán girar a la derecha para ir a buscar Paral·lel. Dicho de otra manera, el corte de la Rambla es probable que desincentive el uso de esta calle para llegar en coche a los paseos de Josep Carner y de Colom.

La Rambla, a finales de marzo de 2020, en pleno inicio de la pandemia

/ Ferran Nadeu

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La expulsión de los coches se simbolizará a través de la eliminación del asfalto, que dará paso a un mosaico de piedras naturales de granito y pórfido que cubrirá todo el paseo, de fachada a fachada. Un suelo ideal para recuperar más y mejor la lluvia, que cada vez será más escasa y a la vez más intensa. Se plantarán 21 nuevos árboles (serán 100 en total), los alcorques serán más grandes (ojo con los perros...), se instalará una centenar de bancos y, a petición de la junta local de seguridad, con el atentado de agosto de 2017 en el recuerdo, se colocarán pivotes.

Las etapas

Las obras de esta primera fase se desarrollarán en cinco etapas para no ocupar de manera simultánea los dos lados de la Rambla. En cualquier caso, la planificación ha tenido en cuenta el acceso en todo momento a los aparcamientos, y tampoco el transporte público (así como el paso de peatones y ciclistas) se verá afectado. El de Colom-Santa Madrona es el primer ámbito de los cinco previstos en toda la Rambla. Luego se intervendrá hasta Arc del Teatre, más adelante hasta el Liceu, le seguirá el tramo hasta Portaferrissa y la cosa se cerrará con al reforma hasta Canaletes. En total, 44,56 millones de euros, aunque por el momento, solo hay asegurados estos primeros 10. Lo que quede estará en manos del siguiente alcalde. O alcaldesa.