Certamen musical

El festival BBF ya está en marcha tras sortear la cancelación 'in extremis'

  • Los seguidores admiten que han pasado horas de "nerviosismo" porque estaba en juego perder la oportunidad de ver en directo a DJ's como Don Diablo

  • La cita ha sido posible tras el acuerdo de últimoa hora entre el Ayuntamiento de Sant Adrià de Besós, los Bombers de la Generalitat y la organización del Barcelona Beach Festival (BBF)

FERRAN NADEU

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Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

Escribe desde Barcelona

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El Barcelona Beach Festival 2022, un evento que tal vez muchos no conozcan pero que es una cita ineludible con la música electrónica para 30.000 personas, ha estado tan a punto de no celebrarse que la Conselleria d’Interior ya se preparaba para afrontar los posibles desórdenes públicos que podía causar la anulación repentina de un festival que iba a reunir en la playa de Sant Adrià de Besòs a miles de fans, en muchos casos, llegados desde el extranjero. Había inquietud por si se confirmaba la decisión del Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs de no celebrarlo y eso sentaba mal a los seguidores. Pero el consistorio ha cambiado de opinión a última hora. Y se celebrará: no habrá disturbios, habrá música. Para alivio de todos los implicados en esta discusión institucional a tres bandas que estaba acabando con la paciencia de los devotos de DJ’s como Don Diablo, Buuren, Morten o Timmy Trumper. Es posible que tampoco les suenen las estrellas de este cartel, pero para los que habían pagado más de 80 euros para verlos en directo son como Bruce Springsteen

"Escuché una hora a Don Diablo en Andorra hace tiempo y fue brutal. Y ahora él estará aquí junto a los otros y miles de personas gritarán a la vez en la playa, será impresionante", contaba ilusionado este mediodía Rafael un joven de 19 años que ha venido a Barcelona procedente de un pueblo de Valencia junto a Álex, de 20 años. Ayer por la noche, cuando ya se encontraban en la capital catalana, después de coger dos trenes y hacer un fuerte inversión para su ajustada economía, no estaban tan contentos cuando supieron por un amigo que el festival posiblemente iba a cancelarse. "Nos quedamos impactados, han sido horas de incertidumbre", explicaba Álex.

Hugo es un joven de Eslovaquia que ha venido a Barcelona junto a su novia principalmente para asistir a este festival. "Hemos estado muy preocupados durante toda la mañana. Pero se ha arreglado, y ahora estamos felices". Tanto Hugo como Rafael y Álex han sido de los primeros en recoger la pulsera que a partir de las 15.00 horas de este sábado les permitirá entrar en un recinto en el que habrá música durante más de 24 horas. Joel, otro joven que ha pasado una noche de "nervios", aseguraba que la organización les había transmitido que buscarían la manera de celebrarlo "con o sin permiso".

Público bailando sobre la arena de la playa de Sant Adrià

/ FERRAN NADEU

A pesar del mal rato, ni Álex, ni Rafael, ni Hugo, ni Joel van a dejar de venir al festival. Ellos ya habían comprado su entrada, como la mayoría. Pero desde la organización lamentan que la polémica puede haber estropeado seriamente el último día de venta de entradas, el que acostumbra a ser "el más fuerte de todos". Un portavoz admitía que serán menos de los previstos aunque también señala el repunte de la pandemia como otro factor aleja fans. Sin cifras todavía oficiales, los pronósticos apuntan que se van a quedar más cerca de los 20.000 que de los 30.000 asistentes.

Partida de ajedrez

Los tres actores que han disputado esta partida con final feliz pero daños en la caja de recaudación son el Ayuntamiento de Sant Adrià de Besós, los Bombers de la Generalitat y la promotora del festival, Live Nation.

Ayer viernes por la tarde, tal como informó este diario, el Ayuntamiento de Sant Adrià comunicó que no consentía que se celebrara el festival en 'su' playa. Porque se llama Barcelona Beach Festival 2022 pero se celebra en una playa que jurisdiccionalmente pertenece a Sant Adrià de Besós. Fuentes del consistorio explicaban que la organización del evento había entregado la documentación necesaria para que los Bombers de la Generalitat efectuaran la inspección de seguridad preceptivo demasiado tarde.Y esa dilación había impedido hacer a los bomberos la inspección. Sin ese chequeo de los funcionarios de emergencias, Sant Adrià de Besós no iba a permitir que se celebrara el encuentro. 

Interior se desmarca

La versión del ayuntamiento no cuadraba con la de la Conselleria d’Interior, de quien dependen los Bombers. Según esta segunda versión, quien había entregado tarde la solicitud para llevar a cabo la inspección había sido el consistorio y, además, Sant Adrià de Besós era libre de consentir la celebración con o sin inspección. El desacuerdo parecía irresoluble.

Este sábado por la mañana, sin embargo, en una última y desesperada reunión entre el director de los Bombers, Joan Delort, y la alcaldesa de Sant Adrià de Besós, Filomena Cañete, se ha llegado al siguiente acuerdo: si el municipio “garantiza que las condiciones técnicas de la edición actual son las mismas que las consideradas e implantadas en las ediciones anteriores del mismo festival, más concretamente la última celebrada en 2019, podemos asumir [los Bombers de la Generalitat] que se garanticen las condiciones de seguridad en caso de incendio, dado que en esas ediciones anteriores ya se informó favorablemente en esas condiciones". Sant Adrià de Besós ha comunicado a la organización que había permiso y Live Nation ha emitido un comunicado para anunciarlo.

Abren las taquillas

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Ajenos a la discusión institucional, una treintena de jóvenes camareros contratados para el evento yacían a las puertas del recinto al mediodía poco antes de que llegara ese comunicado a la prensa. "El festival se hará", avanzaba una de las trabajadoras. A los pocos minutos, la noticia se ha confirmado. Las taquillas han abierto y la camarera, junto a sus compañeros, han ingresado en el recinto para comenzar con los preparativos.

Lejos de la zona de taquillas, asomaba el gigantesco escenario del festival, que ha comenzado a hacer pruebas de luz y sonido. Señal inequívoca de que el ruido político deja paso a la música electrónica. Todo a punto para más de 24 horas con los mejores DJ's del planeta. Barcelona de fondo, el mar a la izquierda y la arena de Sant Adrià de Besós bajo los pies.