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Rutas frikis por Barcelona: de Harry Potter a 'Dragon Ball'

Este es un turismo con varitas. Se acaba de estrenar un Tour Mágico inspirado en el universo de J. K. Rowling. Ya idean rutas de 'Dragon Ball' y Willy Wonka. El objetivo, dicen, es descubrir “el lado friki” de la ciudad

El señor Black (izquierda) y el señor Mouse (con gorro) hacen turismo con varita por el Gòtic durante el primer Tour Mágico de Barcelona, ideado por Reino de Juguetes.

El señor Black (izquierda) y el señor Mouse (con gorro) hacen turismo con varita por el Gòtic durante el primer Tour Mágico de Barcelona, ideado por Reino de Juguetes. / JORDI OTIX (EPC)

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Ana Sánchez
Ana Sánchez

Periodista

Especialista en Barcelona. Busca historias increíbles y coordina las páginas de ocio de ‘On Barcelona’.

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Te frotas los ojos dos veces, como cuando ves el nuevo ‘hit’ del verano de Leticia Sabater. Una veintena de turistas persiguen por el Gòtic a dos tipos con capa, gorro de mago con pedigrí y cara de convertirte en insecto en cualquier momento. Este es el primer Tour Mágico de Barcelona inspirado en el universo de J. K. Rowling. Tres horas de ruta callejera con varita.  

Señor Black” y “señor Mouse”, se presentan los guías. Cuando no murmuran hechizos por las calles, son relaciones públicas. Miquel Black e Ismi Mouse, siguen llamándose cuando no hay turistas delante. Así los conocen en Reino de Juguetes, la compañía que empezó a abrir tiendas temáticas por las Galeries Maldà (Portaferrisa, 22). Ya van por 14 locales: de Harry Potter a Willy Wonka o Dragon Ball. Hace años que organizan las Harry Potter Book Night, un evento internacional que nació como club de lectura y se ha extendido como convención teatral multitudinaria. Era cuestión de tiempo que se expandiera en formato 'tour'. Se estrenó el fin de semana pasado. Será la primera –adelantan- de sus rutas frikis

Axel, uno de los turistas mágicos, dispara su varita a discreción.

/ JORDI OTIX

“Estoy apuntando a la pared”, te tranquiliza un niño con capa al agitar su varita a tu lado antes de soltar abracadabras a discreción. Estos turistas –descubrirás enseguida- saben más de maldiciones que Villarejo. Detallan pociones y hechizos con más exactitud que si estuvieran en Hogwarts, el internado de magos peliculero. La mayoría son curtidos fans de la saga de Harry Potter

“Es una saga que no caduca en el tiempo”, garantiza Ismi Mouse. Hace 25 años que se publicó 'Harry Potter y la piedra filosofal'. Este marzo se vendieron las dos primeras ediciones por 82.000 y 18.000 euros cada una. A estas alturas, la franquicia ha parido más criaturas mágicas que 'Cuarto milenio'. Ha dado de sí siete libros, ocho películas, videojuegos, parques temáticos, incluso un nuevo género músical: wizard rock. Ahora mismo está de gira la Orquesta Filarmónica y Sinfónica de Londres con 'The Magical Music of Harry Potter'. Hasta Siri sabe poner en práctica los hechizos de Harry. Prueba a decirle “lumos”, es el encantamiento de iluminación. Por arte de magia se encenderá la linterna. 

Todo el mundo te empieza a llamar “Rita” en cuanto te ven con libreta y boli. Rita Skeeter es la reportera un tanto irritante de ‘El Profeta’, el periódico mágico de la franquicia de Harry Potter. El señor Black enseguida te proporciona una pluma, pero no consigues que se eche a volar y escriba ella sola como en las películas, una decepción. “Cuidado con los insecticidas”, te advierte una turista. “¿Sabes que te conviertes en cucaracha?”. Muy tranquilizador todo. 

Cafetería mágica

“Está bien sacar a pasear las varitas”, dice otra turista entre hechizo y hechizo. El 'tour' empieza con desayuno en Pudding (Diagonal, 515). “Es una de las cafeterías mágicas –desvela el señor Black- no vistas por los 'muggles'”. (‘Muggles’: humanos sin habilidades mágicas). Zumos, tartas y trivial en un salón que parece sacado de Hogwarts. Después, a las escobas. Ah, no, que el cielo está hoy demasiado encapotado como para volar, anuncia el señor Black. Y se suben todos a un bus camino del Gòtic harrypottiano.

“Una chica –cuenta Ismi- nos decía ayer que ella prefería que le contasen historias de fantasía de Barcelona”. Es como ver una peli en directo. “Vivir Barcelona de otra manera: una Barcelona mágica, como a ellos les gustaría que fuese”. “Y al ser un imaginario inventado –apunta Miquel- hace que desconectes aun más”.

Callejeando con varitas por el Gòtic.

/ JORDI OTIX

“¿Eso es Hogwarts?”, pregunta Axel -cinco añitos- con emoción peliculera. El grupo de turistas mágicos ahora se para frente a la basílica de Santa Maria del Pi. El señor Black señala al fondo con su varita a lo guía con paraguas. “Aquí cayó un cura y al llegar al suelo no se hizo daño”. La historia es verídica, pero en este 'tour' los finales felices tienen justificación harrypottiense. “No se hizo daño –continúa el guía- porque hicieron un 'arresto momentum'". (Es un encantamiento que ralentiza el movimiento). Todos los turistas asienten sin dejar de pestañear. Quienes abren la boca son los transeúntes con los que se topan.   

Ojo, que los guías mágicos son bordes nivel Risto Mejide en sus tiempos de 'OT'. “A la gente le encanta venir a sufrir”, aseguran ellos. Es un masoquismo internacional, dicen. “En EEUU hay restaurantes donde los camareros te insultan”. Y te enseñan por internet la cadena Dick's Last Resort. “En Reino –prometen- también tenemos pensado hacer algo así”.   

Parada mágica en una sala del Palau Maldà.


/ JORDI OTIX

Tres horas después, los turistas acaban entre escobas voladoras y cervezas de mantequilla. Es el Carreró Maldagó de las Galeries Maldà. Fue la primera tienda temática de Harry Potter de España. Ahora es la más grande: casi 300 metros cuadrados de magia al por mayor. Más adelante, prometen, quieren incluir trucos no peliculeros. La próxima ruta es el 16 y 17 de julio. 

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Es solo “un primer contacto”, prometen. “A partir de septiembre, habrá otros 'tours' que se irán moviendo por más ramas del friquismo”. ¿Por ejemplo? 'Dragon Ball'. Hay muchos puntos en Barcelona –adelanta el señor Mouse-: un minimuseo, restaurantes de ramen tematizados.... El objetivo, adelanta, es descubrir otro lado de Barcelona: “El lado friki”. “Yo siempre digo que todo el mundo es friki de algo”, apunta Miquel. “Es vivir algo con mucha pasión”, añade Ismi al lado.

Los dos guías mágicos sueltan proyectos a la misma velocidad que el hombre del anuncio de los MicroMachines. 'Tours' frikis de 'Dragon Ball', de Willy Wonka, algo de Disney. Hasta prevén montar una tasca harrypottiense. “Un rincón mágico –resumen- donde puede pasar cualquier cosa”. Desde beber cerveza de mantequilla entre magos hasta comer ranas de chocolate y grajeas de lombriz. “Nosotros lo decimos siempre: los frikis dominaremos el mundo –se ríen-. Si no lo hacemos ya”.