El nuevo litoral

El puerto estrena un supermirador de Barcelona desde el mar

  • La infraestructura da continuidad al paseo de Mare Nostrum hacia el Nou Passeig del Trencaones, consolidado como nuevo eje de paseo ciudadano en el entorno del Hotel W

FERRAN NADEU

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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La nueva Barcelona conquistada más allá de lo que eran los límites de las playas urbanas se consolida como un reclamo ciudadano que ha superado toda expectativa de éxito en los últimos años. Al final de las del barrio de la Barceloneta, la Nova Bocana es un espacio concurrido, muy cosmopolita y efervescente de paseantes, deportistas y bañistas pese a su corta historia. Pero al puzle le faltaba una pieza que este jueves se ha inaugurado a bombo y platillo: un supermirador al final del paseo del Mare Nostrum (que transcurre hasta el final de la playa y frente al Hotel W) desde el que no solo se contempla el 'skyline' urbano y marinero, sino que une esta parte con la plaza de la Rosa dels Vents, dando continuidad a la ruta.

El Port de Barcelona da así otro paso para estrechar vínculos entre puerto y ciudad, con el suficiente atractivo para que merezca la pena llegar a este confín del litoral. Cuando el Hotel W aterrizó en la Nova Bocana, casi parecía imposible que atrajese al turismo hasta ese extremo. Pero al calor de este hace una década afloraron restaurantes por todo el paseo del Mare Nostrum y una nueva zona de playa de calidad. Poco después, a finales de 2018, se inauguró el Nou Passeig del Trencaones, aún más lejos, pero que abría un nuevo horizonte de paseo y vistas.

Al lado, la nueva Marina Vela, más allá de la actividad náutica se ha convertido también en enclave de moda, de la mano de un puñado de restaurantes que ejercen de imán. La nueva infraestructura que conecta todas las piezas viene a ser la guinda.

 El presidente del Port, Damià Calvet, ha subrayado la importancia de ganar un acceso directo entre la playa de Sant Sebastià y la plaza Rosa dels Vents, así como el impresionante mirador que se asoma al Mediterráneo, eliminando dos "'culs de sac'". De un vial sin salida que acababa con un muro de hormigón se ha pasado a una amplia escalinata para alcanzar ese balcón y desde allí proseguir a pie por detrás del hotel en un agradable paseo. La nueva estructura combina arquitectura de vanguardia con ingeniería civil en esta conexión que da vida peatonal a la zona del rompeolas ubicada entre el hotel y el mar.

Culminar el paseo ha costado 1,5 millones de euros, a cargo de la concesionaria Nova Bocana Barcelona, mientras que la obra está firmada por el arquitecto Carmelo Zappulla, del estudio barcelonés External Reference, y construida por Construcía. De día invita a asomarse al mar o a recorrer todo el nuevo eje que llega hasta Marina Vela, pero de noche también dará mucho juego al visitante por su iluminación a pie de mar. Está previsto que este acceso permanezca abierto toda la noche, siempre y cuando no se registre ningún problema de incivismo.

Además de ganar accesibilidad, "se pone en valor la riqueza paisajística de la playa de Sant Sebastià y el litoral de Barcelona con una intervención integrada estéticamente en un entorno excepcional", ha explicado Calvet. Sin pasar por alto que el puerto "abre una nueva calle con vistas a toda Barcelona", pero que desde allí se podrá seguir extraordinariamente bien la Copa América de Vela 2024.”

A su lado, el director general de Nova Bocana, Javier Casado, ha destacado la voluntad del concesionario de "devolver a Barcelona y, sobre todo, a sus ciudadanos el máximo posible de lo que la ciudad nos da” mejorando la funcionalidad del espacio. La intervención completa la urbanización de toda el área, que concita al turismo llegado al hotel, pero sobre todo a muchos vecinos y residentes de la ciudad que acuden a hacer deporte en sus zonas verdes o 'running' por todo el litoral. En el paseo queda solo un espacio en desuso, de gestión municipal, pero que en breve podría albergar un proyecto público-privado vinculado al medio marino, y aprovechando su posición de primera línea, ha avanzado el presidente.

El mar como protagonista

Precisamente, crear "una fachada transitable" ayuda a "reconfigurar la relación de la ciudad como gran protagonista del proyecto con el mar,” omnipresente, ha enfatizado el arquitecto. Ha defendido también que se convertirá en una pieza "emblemática" de la capital catalana.

Técnicamente, las amplias escaleras y el mirador se alzan sobre una estructura de hormigón oculta cubierta con cemento sobre el rompeolas, que "sirve de base para una segunda estructura metálica sobre la que se asienta la estructura a la vista de paneles de hormigón". A partir de un modelo tridimensional, estos pretenden integrar el conjunto en el entorno, sin dejar de garantizar "la máxima resistencia de las estructuras en condiciones climáticas extremas, como las que se dan en un rompeolas", señalan los técnicos.

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Colateralmente, la intervención ha servido también para incluir un sistema de reciclaje de las aguas grises que genera el Hotel W Barcelona, que ahora se reutilizarán para regar la vegetación del nuevo espacio.  

En contraste con la transformación y reurbanización de todo el frente, a poca distancia el solar que iba a acoger el museo Hermitage y que rechazó el gobierno municipal de los 'comuns', languidece pendiente de la decisión final sobre un nuevo rumbo. En esta ocasión, el concejal de Ciutat Vella, Jordi Rabassa, ha acudido a apoyar la inauguración del mirador.