Derecho a la vivienda

Expulsada de la mesa de emergencia una mujer con cuatro hijos menores

Ibtissam, madre de cuatro hijos menores, esta semana, en el Raval. 

Ibtissam, madre de cuatro hijos menores, esta semana, en el Raval.  / ZOWY VOETEN (EPC)

  • Tras dos años en un apartamento turístico después de ser desahuciada, esta madre renunció al piso de emergencia que le asignaron al ver a unas personas inyectándose droga en la portería de al lado y sufrir su hija mayor, de 15 años, un grave problema de abuso de estupefacientes

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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En el momento del desahucio, en diciembre hará tres años, Ibtissam estaba embarazada de su hijo menor y tenía un hijo de dos años, además de los dos mayores. Su marido había perdido el trabajo y tuvieron que elegir entre dar de comer a sus hijos o pagar el alquiler. Eligieron lo primero, sobra decirlo. Tras meses de mucha ansiedad por el proceso de desahucio, finalmente, en la tercera fecha de lanzamiento, la familia decidió entregar las llaves y marcharse para que los niños no tuvieran que pasar por el estrés y la violencia que supone un desalojo con policía. Los servicios sociales del Raval sur, barrio en el que la familia vivía y todavía tiene la red, les alojó de forma temporal en un bloque de apartamentos turísticos en Santa Coloma de Gramenet, mientras llegara su turno en la mesa de emergencia, colapsada desde hace años, y con una lista de espera de una media de dos años.

Ese tiempo era el que llevaba esta familia en el apartamento de Santa Coloma, donde aún residen, cuando Ibtissam recibió la esperada llamada de su trabajadora social informándola de que, al fin, le habían asignado un piso de emergencia. “La alegría fue tremenda. Mis hijos estaban súper ilusionados. ¡Por fin iban a atener su habitación!”, recuerda la mujer. Preguntó dónde estaba el piso y su interlocutora le dijo que no lo sabía. Ibstissam, madre de cuatro hijos menores de 2, 5, 11 y 15 años, tampoco insistió. Ya estaban acostumbrados a hacer un trayecto considerable en metro cada día de ida y de vuelta de Santa Coloma al Raval, donde siguen teniendo el colegio, los médicos y a los amigos. 

"Ahí colapsé, ya no podía pensar"

Le dieron solo una dirección: calle de Llinars del Vallès. Googlemaps mediante, llegó. El piso estaba en Barcelona, en el Bon Pastor, cerca de la Ronda del Litoral, prácticamente igual de lejos del Raval que Santa Coloma. “Si el piso estaba bien, no pasaba nada, ese no era el problema”, insiste la mujer. El problema llegó cuando, a pocas porterías del número que buscaba, vio a unos hombres jóvenes pinchándose en la calle. “Ahí colapsé. Ya no podía pensar”, recuerda la mujer todavía angustiada. El día de la visita del piso, que era el día de la firma –no se lo dejaron ver con anterioridad- faltaban pocos días para que su hija mayor –de 15 años, ahora, 14, entonces- saliera del Hospital Clínic, donde estaba ingresada en el área de psiquiatría por un grave problema de abuso de estupefacientes y los problemas de salud mental vinculados

Ibtisam, derecha, arropada por un activista de Raval Rebel, red vecinal que la ha apoyado en todo el proceso.

/ ZOWY VOETEN

“No podía aceptar ese piso y meter allí a mi hija. No podía. No podía. Creo que cualquier madre puede entender mi situación”, insiste la mujer. Presentó entonces las alegaciones pertinentes que explicaban las causas del rechazo, que fueron rechazadas y, su familia, expulsada de la mesa de emergencia.

“No sé qué va a pasar ahora con nosotros. El apartamento en el que estamos es para personas en la lista de espera de la mesa de emergencia, pero nosotros no estamos en esa situación, ya. Hemos sido expulsados de la mesa y no entiendo por qué no nos dan una segunda oportunidad. Para mí lo más importante es proteger a mi hija, ¿de verdad cuesta tanto de entender?”, lamenta esta madre, arropada por el colectivo vecinal Raval Rebel, quien exige al Ayuntamiento de Barcelona una reunión urgente y la readmisión de esta familia a la mesa en el puesto en el que se encontraba.

Desde Raval Rebel denuncian también que le hicieron firmar la aceptación de la desestimación de su recurso "con manifiesta mala fe". "La convocaron a la oficina para su renovación como solicitante de vivienda de protección oficial, no le explicaron previamente lo que estaba firmando, y fue solo después de haber estampado su firma que le dijeron que había firmado la comunicación de su expulsión de la mesa", indican desde la plataforma vecinal.

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La protección de su hija mayor -en las alegaciones la mujer no solo entregó los informes médicos, sino también algunas de las denuncias interpuestas en los Mossos d'Esquadra las múltiples veces en las que la menor se ha escapado de casa-, pero no el único. "El piso tiene dos habitaciones pequeñas en las que no caben dos camas y un armario, además de que la zona está muy alejada del colegio, en el Raval, lo que supone largos desplazamientos diarios de ida y vuelta al colegio con los tres mayores, lo que dificulta la conciliación de la vida diaria, como llevamos experimentando desde diciembre del 2019", concluye la mujer.

Recurso de alzada

Fuentes municipales señalan que la mujer puede ahora presentar un recurso algo que, aseguran, le ayudarán a hacer. "Le pediremos que registre una instancia en la Oficina de Vivienda de Ciutat Vella, que se tratará como un recurso de alzada, y corresponderá a la comisión permanente del Consorcio de Vivienda de Barcelona resolverlo valorando el conjunto de las alegaciones aportadas, que serán revisadas de nuevo", explica una voz municipal, que indica que la familia en ningún caso será expulsada de su actual alojamiento hasta que se resuelva la situación.