HISTORIAS METROPOLITANAS (18)

La Colònia Güell, la aldea gala del Baix Llobregat, en lucha por sus campos

  • Decenas de pancartas contra un plan urbanístico en redacción cuelgan de los balcones de las características viviendas que Eusebi Güell hizo construir en 1890 para los trabajadores de su fábrica

La Colònia Güell, la aldea gala del Baix Llobregat, en lucha por sus campos. / FOTO Y VÍDEO: RICARD CUGAT

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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Tras varios días de lluvia el cielo ha amanecido de un azul luminoso y la hierba, alta y de un verde espectacular, danza con el viento con la silueta de Collserola al fondo. Los pájaros cantan -disculpen lo cursi, es viernes pre Sant Jordi, pero el relato es fiel, créanme- y cuesta cruzarse con alguien por la tranquila vía de cornisa, más allá de algún que otro runner. Mientras, a escasos metros, en la Colònia Güell un grupo de escolares corretea a esta hora de la mañana las desiertas calles en la clásica yincana modernista, y varios mayores, algunos de ellos extrabajadoras de la fábrica, toman el sol sentados frente a sus casas. Unas casas de las que, en un llamativo número de casos, cuelga un trozo de tela blanca con el mensaje: "Salvem l'entorn de la Colònia Güell. Contra l'especulació urbanística".

Este es el ambiente que se respira en este precioso rincón de Santa Coloma de Cervelló, en el que apenas viven unos 700 vecinos, hecho construir por Eusebi Güell, quien da nombre a casi todo aquí, y cuyo monumento principal, en el centro de la plaza del 'pueblo', este 22 de abril aún conserva el delantal que el pasado 8 de marzo las feministas locales pusieron "al amo" con la mítica frase de Rosa Luxemburgo, "por un mundo en el que seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres".

La primavera en el entorno de la Colònia Güell.

/ RICARD CUGAT

Maria Morales y Candi Reyes son ejemplo de la transversalidad de la plataforma Salvem l'entorn de la Colònia Güell. Ella es una estudiante de 20 años; él, un arquitecto que suma algunas décadas más. Ambos muestran orgullosos el verde entorno de la Colònia mientras explican sus objetivos, que se resumen rápido: no quieren que se construya un solo edificio en sus campos, que, subrayan, son "espacio agrícola y corredor biológico".

Un planeamiento de 2008 prevé la construcción de 1.350 viviendas, lo que representaría unos 4.000 vecinos nuevos. Es decir, aumentar la población de la Colònia en más de un 600%, con el impacto ecológico (y no solo) que eso supondría para el este pequeño núcleo. Operación inmobiliaria que se pensaba llevar a cabo en unos terrenos que son en un 80% públicos, propiedad del INCASÒL, es decir, de la Generalitat, algo que indigna especialmente a los impulsores de la plataforma.

Estatua dedicada al dueño de la Colònia Güell en la plaza de la Colònia, este viernes.

/ RICARD CUGAT

Un breve paseo por este singular enclave -desde 1990 Bé d’Interès Cultural–Conjunt Històric-, basta para darse cuenta de que este es un asunto que preocupa (las pancartas contrarias al plan forman ya parte del paisaje).

Pero ha llovido mucho desde el 2008 y el descabellado plan quedó en un cajón, como tantos otros en el Baix Llobregat y en todo el país tras el estallido de la crisis del ladrillo.

Actualmente el Consorcio del entorno de la Colònia Güell -integrado por el INCASÒL y los Ayuntamientos de Santa Coloma de Cervelló y Sant Boi de Llobregat- trabajan en una "nueva propuesta global de planificación urbanística sostenible al servicio de las personas".

"Repensar el ámbito"

El objetivo del consorcio es, según explican, "repensar todo el ámbito de forma global", "revisando y actualizando los cuatro planeamientos actualmente vigentes, que no satisfacen a ninguna de las administraciones consorciadas", dicen. Planeamientos que preveían levantar 207.000 metros cuadrados de techo y 1.570 viviendas (además de las 1.350 junto a la Colònia Güell había previstas otras 220 en terrenos ya del vecino Sant Boi), la mayoría de los cuales encima de la vía de cornisa, bucólico escenario que abría esta pieza.

El punto de partida de este replanteamiento podría saber a victoria para el movimiento vecinal y ecologista. El consorcio les da la razón en que levantar 1.350 sobre la vía de cornisa no es una buena idea. Pero las demandas de la plataforma van bastante más allá. "Basta ya de tocho. Basta ya de que construir sea la única manera de los ayuntamientos para generar ingresos. Claro que vemos la necesidad de vivienda, pero existen otras maneras que no generarían este impacto ecológico. Miremos cuantos pisos vacíos hay. Rehabilitemos el mucho suelo industrial en desuso y convirtámoslo en vivienda", señalan.

"La historia se repite"

A sus apenas 20 años, Morales siente que "la historia se repite". Vive en Santa Coloma de Cervelló, en un barrio levantado justo cuando ella nació en unos terrenos que los vecinos intentaron proteger, en aquel entonces sin éxito.

Calle de Barrau, la calle 'mayor' de la Colònia, igual que hace un siglo.

/ RICARD CUGAT

Aunque para la redacción del nuevo plan urbanístico el consorcio ha organizado un amplio proceso participativo e insisten en que quieren que sea un plan "sostenible" y "de consenso", a ojos de Reyes se trata de humo. En el seno de la plataforma hubo disparidad de criterios sobre si participar o no, en él. Reyes se negó. Morales, en cambio, optó por hacerlo. Sentía curiosidad. "Ahora me arrepiento. Muchas preguntas iban enfocadas a que saliera lo que ellos querían. Preguntas como ¿crees que los jóvenes necesitan viviendas?", recuerda Morales, convencida de que "fiar el futuro de la zona otra vez a la construcción es un error".

Consulta popular

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"Si quieren participación que organicen una consulta popular con una pregunta clara: ¿Quieres que construyan en los entornos de la colonia? Sí o no. De hecho, ERC llevaba la consulta en el programa electoral", defiende Reyes, vecino de la Colònia desde hace 16 años y uno de los miembros más activos de la plataforma, integrada en la coordinadoraa SOS Baix Llobregat y L'Hospitalet, coordinadora que la semana pasada pidió una moratoria de licencias en toda la comarca, en la que hay infinidad de planes en marcha (Gavà, Cornellà...).

Viviendas de la Colònia Güell con pancartas contra el plan urbanístico.

/ RICARD CUGAT

Dado que la premisa inicial del nuevo plan es sustituir unos planeamiento que ni ayuntamientos implicados ni Generalitat ven "coherentes" -según sus palabras-, es fácil intuir que el nuevo plan reducirá el impacto: disminuyendo el número de pisos y cambiando su polémica ubicación. Pese a esa fundada intuición, en la plataforma siguen en guardia e insistiendo en que su objetivo es la construcción cero.