Gastronomía con tecnología

El restaurante Casa Amàlia (1950) revive con una carta digital que conecta con el mercado de la Concepció

  • El popular establecimiento disfruta una nueva etapa tras la jubilación de los anteriores titulares, fusionando pasado y futuro en sus platos y su forma de alentar la proximidad. Han mejorado los recursos heredados de la pandemia

Joel, del restaurante Casa Amàlia, prepara la carta del día en el ordenador central para que se lea en su tablet e identifique la procedencia de los productos.

Joel, del restaurante Casa Amàlia, prepara la carta del día en el ordenador central para que se lea en su tablet e identifique la procedencia de los productos. / ZOWY VOETEN

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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Cuántas veces un comensal se lleva un bocado delicioso a la boca en un restaurante y pagaría más de lo que marca la carta por saber dónde acceder a semejante rape fresco, ese solomillo tan jugoso o esos huevos que parecen recién recogidos del corral. Lejos de ocultar sus secretos de compra, los socios Sergi Suaña y Jordi Castán tuvieron claro que su proyecto de resurrección del popular Casa Amàlia en la Dreta del Eixample estrecharía el vínculo entre sus proveedores y sus clientes. La trazabilidad llevada al extremo ha sido posible gracias a la imaginación, la tecnología y a una de las cartas digitales más logradas que pueden encontrarse en el mapa gastronómico de Barcelona.

«Queríamos que nuestro cliente conociera la procedencia de proximidad de los alimentos, pero también asegurar que todo lo que se ofrece en carta estuviera disponible y que no tuviera que usar su móvil para decidir qué pedir», relata Sergi Suaña, aliado con Jordi Castán (sala) en esta aventura que tuvieron la valentía de activar en plena pandemia. Con tanto tiempo para preparar su sueño... que no se les escapó un detalle. 

Detalle de sus cartas en tablet, donde saber de qué puesto del mercado o proveedor proceden los alimentos.

/ ZOWY VOETEN

La muerte súbita (por covid) de las cartas en papel activó sus neuronas para una solución más apetecible que los QR. «Un programador nos hizo específicamente lo que queríamos», con tablets interactivas, hace nueve meses. Su oferta gastronómica abarca platos en las categorías de bocados, de tradición (el canelón de siempre, los arroces) y de transformación (más contemporáneos), pero el milagro de la pantalla no solo permite visualizar manjares, sino seguir su pista en más del 80% de los casos. Normalmente aparece el puesto de mercado (a dos pasos) de la Concepció, donde hacen mucha compra. Si el alimento no viene del recinto, detallan la denominación de origen de los ingredientes principales o el pueblo (cercano) o productor de procedencia, con solo un 'click'.

«Es un 'win-win' con los paradistas, ellos nos envían clientes para que descubran cómo cocinamos su producto, y nuestros comensales descubren dónde pueden hacerse con ellos», relata. El único riesgo es que en la carnicería pidan por aquellos canelones ya preparados, como ha sucedido... A veces, la elaboración es mínima: puro producto. Pero otras veces hay horas de cocina. Mala suerte.

Sin un «no» al cliente

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Si algo detestaban estos emprendedores era defraudar con un «no» a un cliente ilusionado con un plato que se hubiera acabado o no estuviera ese día. Así que desde la retaguardia digital se aseguran de que las tablets solo exhiban las tentaciones disponibles. Incluidas imágenes y datos de las botellas de vino, por el componente emocional y visual que puede acompañar la elección. «Entra por los ojos».

Casa Amàlia vive de hecho una tercera vida (primero con la anfitriona que en 1950 le dio nombre y su marido; luego cuando se la quedó un camarero y posteriormente sus hijos, hasta su jubilación en 2019) y ahora con un equipo que ha sabido canalizar su pasado y su futuro, con llenos diarios gracias al boca oreja y la cocina de mercado como denominador común, y ahora tan revalorizada.