El verano, a la vuelta de la esquina

Barcelona estrena la temporada de playa

Miles de personas, la gran mayoría turistas, toman este domingo los arenales de la ciudad

Gente tomando el sol y bañándose en la playa de la Barceloneta.

Gente tomando el sol y bañándose en la playa de la Barceloneta. / JORDI COTRINA

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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Aunque no con un llenazo total, Barcelona ha estrenado este fin de semana su temporada de playa. "Con este calorazo, ya tocaba", comentaba este mediodía Antonio, un barcelonés que se había pasado a dar una vuelta. Tras largas semanas de fuertes lluvias y de frío, los termómetros marcaban 21 grados este domingo en la Barceloneta.

A las playas de la Ciudad Condal han acudido hoy miles de personas, sobre todo turistas, atraídas por el sol, la temperatura agradable y el brillo del Mediterráneo. Los barceloneses, que aprovecharon para huir de la ciudad esta Semana Santa, han estado más bien ausentes.

Ambiente en el paseo marítimo frente a la playa de la Barceloneta.

/ JORDI COTRINA

Olía a verano la Barceloneta este mediodía. La atmósfera, desde luego, era veraniega. Gente tomando el sol en la arena, cremas solares arriba y abajo, vendedores ambulantes de mojitos, cervezas y pareos. Y, por supuesto, los clásicos y habituales robos. Un señor denunciaba ante un grupo de agentes de la Guardia Urbana que habían huido con su mochila.

La novedad de este año son los carteles del Ayuntamiento de Barcelona que recuerdan la prohibición, como novedad de este año, de fumar en la playa. Y la segunda novedad: el estreno de la temporada de playa con la mitad de la de Sant Sebastià 'comida' por el mar. Muchos viandantes la contemplaban sorprendidos este domingo. "Esto fue por las lluvias de las semanas pasadas. Supongo que el ayuntamiento lo arreglará. El mar quiere su sitio y cada vez se come más las playas por el deshielo", explica Antonio. Por lo demás, todo parece volver a la normalidad este domingo en la Barceloneta, tomada esencialmente por 'guiris'. "Ya están aquí, como desde hace muchos años", añade el hombre.

Como en la era precovid

Antes del mediodía, pasadas las 11 de la mañana, los bañistas ya habían tomado la playa. Mientras ellos estaban ya tendidos al sol, los servicios de limpieza se afanaban en limpiar los restos de la noche previa. Paula y Mar, de 14 y 15 años, llegaban, pareo en mano, dispuestas a tomar el sol.

"Es la primera vez que venimos en un año", asegura Paula. La sensación de ambas jóvenes es que las playas de Barcelona ya han vuelto a la era prepandémica, en la que los turistas tomaban la ciudad por todas partes. Mientras hablan con la periodista, vendedores ambulantes ofrecen, por supuesto en algo que remite al inglés, mojitos, cervezas y pareos.

"A mí no me molestan ni unos ni otros [ni turistas ni lateros], mientras que no me presionen para comprar", dice Mar. Dos vendedores ambulantes aseguran que ya están vendiendo tanto como en temporadas anteriores. "No problem [con las ventas]", comenta uno de ellos.

El paseo marítimo, repleto

Aunque las playas del litoral de Barcelona no estaban atestadas, sí lo estaba el paseo marítimo. Los ciclistas, 'runners' y personas paseando y disfrutando del sol han sido los protagonistas de esta jornada. Algunos bicitaxis esquivaban los grupos que habían tomado la vía. Y, sobre todo, lo que se escuchaban eran voces en inglés y francés."Han vuelto y no se irán", dice con cierta resignación Pilar, una vecina del barrio que se ha acercado a la playa a pasear. Los turistas (más bien el exceso de los mismos y los problemas generados por ello) son la gran preocupación del barrio. De hecho, la asociación de vecinos de la Barceloneta anticipaba ayer a este diario un "verano calentito", en el que se mezclarán la 'turistificación' y otros problemas estructurales del barrio.

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Pilar cree que este año habrá incluso más turismo en la ciudad que en los años precovid. Que la gente aprovechará para viajar más que nunca porque no ha podido hacerlo en los últimos dos años. Que Barcelona es un destino apetecible y que el día de hoy no hace sino confirmarlo. "Que nos dejen vivir a los vecinos de toda la vida", pide la mujer.

Si esta Semana Santa ha sido la resurrección de la Barcelona turística, es esperable que el verano acabe de culminarlo. Es lo más deseado por el sector de la hostelería, el más castigado económicamente durante la pandemia de covid. Pero, a la vez, también lo más temido por muchos vecinos de la ciudad. Y este fin de semana de playas tomadas por los turistas ha sido probablemente un anticipo de lo que vendrá en los próximos meses.