Movilidad sostenible

La zona de bajas emisiones de Barcelona prepara un nuevo recorte de coches contaminantes

El Ayuntamiento calcula que en cinco años la ciudad ha logrado ahorrarse 609.000 desplazamientos diarios de los coches más contaminantes

Etiqueta ambiental identificativa de la DGT, en una coche de Barcelona

Etiqueta ambiental identificativa de la DGT, en una coche de Barcelona / Ferran Nadeu

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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La zona de bajas emisiones (ZBE) va cerrando los capítulos de su primera temporada aunque ahora el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) ha anulado  la ordenanza municipal que la regula al entender que faltan informes que avalen algunas restricciones. Presentada en 2017, no se puso en marcha hasta enero de 2020. Y fue en septiembre de ese año cuando se empezaron a imponer multas a los que se colaban en el perímetro que marcan las rondas con un vehículo (muy) contaminante. Ahora solo quedan un pequeño poso de moratorias para camiones y autobuses, y la idea, en ello está el Ayuntamiento de Barcelona, es empezar a pensar en nuevas restricciones. O lo que es lo mismo: más automóviles que no podrán acceder a la capital catalana. Tanto en la primera entrega como en la segunda (ojo 'spoiler') quizás bajen los niveles de dióxido de nitrógeno, pero sigue pendiente conseguir reducir el volumen de coches.

Cartel anunciando la zona de bajas emisiones, en la Ronda Litoral

/ Ferran Nadeu

No hay calendario, pero los que tengan un vehículo diésel con etiqueta amarilla Euro 4 (matriculados a partir de enero de 2006) serán los protagonistas de la nueva temporada. Eloi Badia, concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, ha presentado este lunes el primer informe de balance del despliegue de la ZBE en la ciudad. Ha enmarcado la medida dentro de un paquete mucho más amplio de iniciativas destinadas a mejorar la calidad del aire. Ahí entran elementos como el plan de 21 ejes verdes que el consistorio prevé tener desplegados en el Eixample antes de 2030, la racionalización de la distribución urbana de mercancías, (las furgonetas suponen el 23% de los vehículos circulantes) o la mejora de la oferta de transporte público para entrar en Barcelona, seguramente, el proyecto más importante y el que más va en pañales.

Beneficios para la salud

Echar a los autos más sucios es otra de las apuestas, y según las cifras facilitadas, ya se están evitando 609.000 desplazamientos diarios realizados a bordo de los vehículos que más polucionan. En 2017, los coches sin etiqueta representaban el 20% del parque móvil, mientras que ahora son solo entre el 3% y el 4%, que son los transportistas y autocares que todavía disponen de unos meses de permiso. Con todo, según ha aportado la concejala de Salud, Gemma Tarafa, se están evitando 125 muertes prematuras al año (el 0,8% del total de fallecimientos) y 110 casos de asma infantil, el 5% del total de nuevos diagnosticados anualmente.

Las cámaras multaron solo en 2021 a casi 70.000 conductores que no tenían permiso para entrar dentro del perímetro de las rondas


Sobre lo que sucederá a partir de ahora, Badia ha insistido en que todavía no hay fechas, y que cualquier decisión se tomará "con tiempo para que la gente se pueda organizar". "Hemos puesto sobre la mesa -ha avanzado- que la ZBE pueda evolucionar hacia las etiquetas amarillas, porque la etiqueta Euro 4 todavía hace referencia a vehículos con niveles contaminantes muy elevados". Se dejaría para otra etapa, los Euro 5 y Euro 6. Y en cualquier caso, ha apostillado, "esta no es una medida que vaya a tomarse de un año para el otro". Según Badia, esta nueva restricción afectaría a cerca del 20% del parque móvil actual.

Cartel anunciado la entrada en la zona de bajas emisiones, en la salida 30 de la Ronda Litoral

/ Ferran Nadeu

Para los que se muevan por etiquetas, hablamos de la amarilla identificada con una B, pero ojo, porque ahí también se incluyen los Euro 5, y esos tienen un margen mucho más amplio. La puesta en marcha de la ZBE, de hecho, ya redujo significativamente el peso de la etiqueta amarilla en el parque circulante, que ha pasado del 47% en 2017 al 24% en 2021. Sumado a los que tampoco entran al carecer de distintivo, la conclusión municipal es que el 40% de los coches más sucios que entraban en Barcelona en 2017 han dejado de hacerlo. De ahí sale esa cifra de 609.000 desplazamientos diarios, sobre un total de 1.650.000, según la encuesta de movilidad en día laborable.

Puede que la ZBE haya reducido los niveles de dióxido de nitrógeno (no tanto el de partículas en suspensión), pero todavía no ha logrado reducir el volumen de circulación. Es decir, entran coches más 'limpios', pero en la misma cantidad que cinco años atrás. Así lo demuestran los datos de movilidad de la ciudad, con datos de desplazamientos en vehículo privado muy similares a los de antes de la pandemia, mientras el transporte público todavía está un 16% por debajo. Desde Esquerra, el concejal Max Zañartu ha reclamado "dejar de vender motos". "Lejos del cambio de paradigma que proclamaban en otoño de 2019. Nula reducción del tráfico..., y veremos cómo evoluciona la contaminación a medida que se recupere la economía", ha resumido el edil de ERC a través de Twitter.

La boina de contaminación, sobre Barcelona

/ El Periódico

En cuanto a la polución, la caída era de esperar gracias a las restricciones pandemia, pero la recuperación de la movilidad ya está dejando registros inquietantes: febrero fue el quinto mes consecutivo con las estaciones meteorológicas de tráfico superando el valor de 40 µg/m³, el máximo legal que marca Europa. Febrero se cerró con 42,7 µg/m³, con la estación del Eixample escalando hasta los 47,2 µg/m³.

Optimismo metropolitano

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No es la primera vez que se habla de muscular la ZBE. El vicepresidente de Movilidad del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), Antonio Poveda, tiró largo en octubre de 2020 el día en el que presentó las bases del plan metropolitano de movilidad urbana 2019-2024. El documento no lo especificaba, pero señaló la posibilidad de que en 2022 se vetara la entrada de coches con etiqueta amarilla, cosa que, obviamente, no ha sucedido. También hizo referencia a la posible implantación de un peaje urbano en la ciudad, cosa que el gobierno de Ada Colau no descarta pero que, según ha recordado Badia, es una competencia de la Generalitat "y no lo tienen previsto por ahora".

En estos cinco años, la Administración ha entregado un total de 13.285 tarjetas verdes a ciudadanos que han decidido desprenderse del coche y no comprar un nuevo a su nombre. Por contra, la misma cosa pública cerró (impuso y cobró) solo en 2021 casi 70.000 sanciones, con una clara tendencia a la baja con el avance de los meses. Si son muchas o pocas, ahí va una sangrante comparación: en el mismo periodo la Urbana mandó 358.097 multas por exceso de velocidad.