Urbanismo

El Eixample: el antes y el después de los nuevos ejes verdes de Barcelona

Las obras en Consell de Cent, Comte Borrell, Girona y Rocafort empezarán en junio y estarán terminadas poco antes de las elecciones de mayo de 2023

Colau defiende una transformación "que ya no tiene freno" y el PSC denuncia falta de diálogo

Imagen virtual del aspecto que tendrá Consell de Cent tras su conversión en eje verde del Eixample

Imagen virtual del aspecto que tendrá Consell de Cent tras su conversión en eje verde del Eixample / El Periódico

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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La enésima rueda de prensa sobre los ejes verdes del Eixample ha servido este jueves para ponerle cara, nombre y apellido a uno de los proyectos estrella de este segundo mandato de Ada Colau en la alcaldía de Barcelona. Porque ya se conoce el detalle virtual sobre cómo quedará la primera intervención de calado sobre el tablero que Ildefons Cerdà esculpió hace más de 160 años. Sucederá en Consell de Cent y en sus travesías Comte Borrell, Rocafort y Girona, además del cruce con Enric Granados. Y los cambios son muy significativos.

Las obras empiezan en junio y la previsión municipal dicta un plazo de ocho meses para tenerlas terminadas. Se hará con rapidez porque, a diferencia de otras transformaciones urbanísticas, aquí no es necesario tocar los suministros subterráneos. Está por ver, y eso al parecer se explicará en otra futura convocatoria con los medios, qué cortes de tráfico o afectaciones varias tendrán estos trabajos. Una vez terminada esta primera cata de la denominada 'Superilla Barcelona', olvídense de inauguración alguna, puesto que el estreno coincidirá con las elecciones municipales de mayo de 2023, época, la de antes de votar, en la que cada gobierno de turno históricamente siempre ha intentado tener listos proyectos que hagan campaña por sí solos.

Como Via Laietana

El presupuesto total de esta primera intervención es de 52,7 millones de euros. Se intervendrá en cuatro ejes que generarán cuatro nuevas plazas que no tendrán continuidad para el tráfico, a no ser que uno vaya en bici. En cada una de estas intersecciones, los vehículos serán expulsados a derecha o izquierda, con lo que, en la práctica, se convertirán en calles que solo tendrán sentido para vecinos, comerciantes y restauradores. Como sucede con la reforma de Via Laietana, también aquí la incógnita principal es el comportamiento de la movilidad privada ante la humanización de estas cuatro calles. El escenario es un poco inquietante, puesto que el Eixample es todavía una autopista metropolitana atravesada por cerca de 350.000 vehículos diarios, más que en las dos rondas que circunvalan la ciudad. La parte buena es que urbanismo táctico ya había reducido en un 50% los carriles en estas vías, así que la adaptación debería ser más suave.

Sobre esta cuestión, la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, ha tirado de manual y ha blandido la lista de intervenciones pendientes en materia de movilidad colectiva. Ha citado la conexión del tranvía por la Diagonal y las mejoras en Rodalies, y podría haber añadido los carriles bus en las arterias de entrada a la gran ciudad o los aparcamientos 'park&ride' en las estaciones de tren. "Cuando terminemos en 2030 (año en el que está previsto que estén ejecutados los 21 ejes planeados), debemos intentar que la gente que ahora viene de la región metropolitana en coche, porque es lo más cómodo, lo haga en transporte público". Este será, sin duda, uno de los aspectos que la oposición más explotará para cuestionar el proyecto de ejes verdes de los 'comuns', un plan que, según ha sostenido Colau, "ya no tiene freno e incluso debe acelerarse".

El PSC, socio de gobierno de los 'comuns', ha mostrado cierta estupefacción ante la presentación, puesto que, a su modo de ver, y citando a un portavoz de los socialistas, "todavía se estaban negociando algunos detalles" y no daban la propuesta por cerrada. De hecho, en la rueda de prensa de noviembre de 2020, cuando se exhibieron las primeras pinceladas de un Consell de Cent muy parecido a lo que hoy es el entorno del mercado de Sant Antoni, la concejala socialista Laia Bonet estuvo presente en el acto. En la cita de este jueves solo había representantes de Barcelona en Comú, liderados por la alcaldesa.

Tres son los puntos que el PSC considera no resueltos: la eliminación de las paradas del Bicing, que fuentes municipales señala que se instalarán en zonas cercanas, a unos 80 metros del eje verde; la reserva no garantizada de plazas de estacionamiento para personas con movilidad reducida, y la imposibilidad de que los vecinos puedan cruzar de manera lineal toda la calle y tengan que serpentear para llegar a su hogar. No es la primera vez que los socialistas marcan distancia frente a su pareja de baile municipal. A poco más de un año para las elecciones también han expresado opiniones contrarias a Barcelona en Comú en asuntos como los Juegos de Invierno, el Hermitage o la ampliación del aeropuerto de El Prat. Todo a favor de los primeros por todo en contra (en cuanto a los JJOO, con matices...) de los 'comuns'.

Además del tráfico, el mantenimiento es otro de los principales desafíos del proyecto. El Eixample, con menos de dos metros cuadrados de verde por habitante (los alcorques cuentan como zona verde...), empezará a cumplir, a su manera, con lo que Cerdá denominaba ruralización del espacio urbano. Sanz ha prometido que la nueva contrata de limpieza, que se pone a trabajar en las próximas semanas, ya incluye una "presencia más cotidiana" de los servicios de limpieza. Ha pedido, de paso, "corresponsabilidad" ciudadana, o lo que es lo mismo, que no seamos tan guarros.

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El detalle de los primeros ejes deja un Eixample muy distinto al que conocemos: 440 árboles más, cuatro nuevas grandes plazas (2.000 m2 cada una) y otras 31 de pequeño tamaño, casi seis hectáreas recuperadas para el peatón, desaparición del asfalto (se substituye por 'panot' y granito), velocidad limitada a 10 km/h y una iluminación a escala más humana. Todo, reza el consistorio, con el objetivo de que en 2030, cuando esté todo terminado, los vecinos del distrito tengan una zona humanizada a menos de 200 metros de su portal.

Tanto la ejecución del primer eje verde del Eixample como la reforma de Via Laietana está previsto que estén terminadas antes de las elecciones de mayo de 2023, en las que Colau todavía no ha desvelado si volverá a presentarse. También para entonces estará ya en marcha la obra para empezar a conectar el tranvía a través de la Diagonal, en concreto, la primera fase que va de Glòries hasta la plaza de Jacint Verdaguer. Del mismo modo, debería estar en marcha la transformación de la Rambla, que empezará a acometerse por la parte baja de la arteria. Serán, sin duda, transformaciones de ciudad que se convertirán en cabeza de cartel de los argumentos de los 'comuns' para tratar de revalidar la alcaldía.