Actividad en el litoral

El conflicto de los chiringuitos amenaza con dejar sin servicio a alguna playa de Barcelona

  • Operadores que debían prorrogar su contrato esta temporada renunciarán si el ayuntamiento no mantiene las reducciones de canon aplicadas durante la pandemia

  • El concurso abierto basado en las pujas más altas puede registrar cifras que sin bonificaciones serán "inasumibles", alertan los asociados

Ambiente en un chiringuito, el pasado verano.

Ambiente en un chiringuito, el pasado verano. / Manu Mitru

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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El anticiclón que estos días mantiene un ambiente casi primaveral en las playas de Barcelona contrasta con la tormenta que viven los operadores y aspirantes a nuevos operadores de los chiringuitos, a dos meses del inicio de la temporada. El concurso abierto para otorgar las licencias de ocupación (11 chiringuitos) o para prorrogar otros 4 vigentes --aparte de los servicios de hamacas-- tiene en pie de guerra a todos los interesados, en tanto que el ayuntamiento pretende no aplicar reducciones de tasas como sí hizo los dos últimos veranos por la pandemia. En este contexto, los afectados por prórroga han pedido a Parques y Jardines que se pronuncie y anuncian que renunciarán si no hay ayudas, ya que el canon completo es "inasumible" en un momento de incertidumbres sanitarias. Ello podría dejar sin oferta (y sin servicios) a parte del litoral local.

La apertura del concurso público para la licitación, la semana pasada ya desató nubarrones negros sobre esta actividad, como informó este diario. La Asociación de Chiringuitos de Barcelona y el Gremi de Restauració llevan años reclamando un cambio de modelo que no sea una puja económica. Sin embargo, el sistema elegido este año vuelve a ser una evaluación de criterios automáticos, de forma que aunque los apartados de compromisos sociales y de sostenibilidad se valoran en un 65%, todo el mundo obtiene esos puntos, y la oferta monetaria acaba inclinando la balanza.

En este escenario, no es lo mismo ofertar contando con que se aplique una bonificación del 75% (igual que la que se mantiene este 2022 para todas las terrazas de Barcelona y que en 2020 y 2021 incluyó también a los chiringuitos), que sin ella. Los operadores que optan a prórroga se ven incapaces de mantener su oferta original íntegra. Simone Guido, con un negocio en esta situación en Nova Icària, suma varios años en ese enclave. Y relata que la última propuesta con la que ganaron ya contaba con ese descuento anunciado. "Todo el mundo pujó muy alto. Si este año no hay reducciones tendremos que renunciar al chiringuito", anuncia, tras haber notificado al ayuntamiento que sin reajuste no aceptará la prórroga.

Pero fuentes municipales señalan que hasta que no finalicen los plazos de presentación (el 9 de febrero) no tomarán decisiones. Hace una semana enfatizaron que una cosa son las terrazas en vía pública (como extensión de un negocio privado), y otra los chiringuitos cuyo canon es "por todo" el montaje.

Contra la "subasta"

En la misma línea se manifiesta Ramon Rodríguez, con emplazamiento en el Bogatell, quien también recuerda de que entonces les permitieron poder acabar la temporada a finales de septiembre o de octubre, en lugar de noviembre, con el correspondiente descuento. Algo que en pandemia y con apenas turismo es fundamental para las playas más alejadas. No entiende que se dé "por finiquitada la crisis en las playas con un situación tan complicada y con la enorme incertidumbre como mínimo durante todo el 2022". "Intentar ahora solo fijarse en la oferta es hacer un juego tramposo y nada realista", agrega, convencido de que la reducción debe ser para todos los que operen este año.

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Otro empresario en esta situación, Flavio Zedda (Sant Sebastià), asume que es "imposible" continuar en el litoral con las condiciones suscritas pero sin bonificación. Los operadores son presa de lo que la asociación de chiringuitos considera una "subasta encubierta". Tanto por lo mucho que se puja habitualmente, como por el hecho de que en la anterior temporada aún se inflaron más las cifras "para ganar" a sabiendas de la reducción por la crisis sanitaria.

Desde dicha entidad, su presidente Israel Flores alerta de que quienes optan a nuevos contratos este año se encuentran con la misma tesitura: ¿Ofertar estratosféricamente contando con que haya reducciones de canon o ser más realista? Habrá quien se arriesgue a lo primero, y si al final no hay rebaja "tendrá que renunciar", explica. Ello dejaría posiciones desiertas, con lo que conlleva, ya que los operadores asumen entre sus condiciones el servicio de restauración pero también los aseos públicos, por ejemplo. En 2020 ya se registraron varias renuncias, lo que en última instancia perjudica sobre todo a los usuarios. Y este año ya se ha eliminado una de las posiciones, dejándolo en 15 de salida. El Gremi alerta de que las mayores afectaciones se concentran en las playas más al norte.