Nuevas tendencias

La cerámica se pone de moda entre los jóvenes de Barcelona

  • El auge de esta actividad artesana está relacionado con la necesidad de buscar tareas desestresantes y creativas

Dos mujeres trabajan en el Recrea Taller de Cerámica de Barcelona, la pasada semana.

Dos mujeres trabajan en el Recrea Taller de Cerámica de Barcelona, la pasada semana. / Joan Cortadellas

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Samar Elansari

La cerámica ha vuelto con fuerza. Cada vez hay más jóvenes interesados en esta rama de la artesanía y solo hace falta echar un ojo a las diferentes redes sociales para darse cuenta. El confinamiento y la pandemia han marcado un antes y un después en esta disciplina y en Barcelona cada vez se encuentran más locales donde se ofrecen talleres de torno, de modelado o de decoración cerámica. Este auge, que aún sigue creciendo, ha acercado a los jóvenes al mundo de la artesanía y ha hecho que muchos de ellos hayan decidido dar un giro laboral y dedicarse de lleno a este mundo.

Es el caso de Rubén Mañas, Blanca de Gomar y Leonie Lorberg, que decidieron apostar por la cerámica y aprovechar este momento de auge. Rubén Mañas es profesor desde hace cuatro años en la escuela Cerámica Forma, situada cerca de Els Encants. Es la más antigua de Barcelona y especializan a sus alumnos en la técnica del torno. "A la gente le interesa que la escuela tenga más de 50 años de historia y llama la atención que la llevemos tres chicos jóvenes. Hemos roto con el estereotipo de que esto es de gente mayor y hemos atraído a jóvenes enseñando que lo de antes y lo de ahora se puede combinar", explica.

Es un taller de los de toda la vida, especializado en torno y en cerámica tradicional. "Desde 2018 ha habido un 'boom'. Está el hecho de hacer tus propias piezas de decoración para tenerlas en casa y luego, todos aquellos que han encontrado en la cerámica una actividad para relajarse y desestresarse. Estos dos factores han hecho que haya habido un auge en estos últimos años", constata el profesor. Además recalca la importancia de aprovechar la moda para fomentar el oficio artesano. "Tengo muchos alumnos jóvenes que vienen y que quieren hacerlo bien, quieren aprender el torno. Ya no son solo personas mayores o niños", explica. Mañas cuenta actualmente con más de 12.000 seguidores en Instagram, hecho que les ha ayudado a crecer en número de alumnos y que les permite mostrar las técnicas que se aprenden en el taller. "El trabajo en redes sociales es uno más. Hay que ser muy constante, es un portofolio, una carta de presentación y esto atrae a mucha gente. Además el contenido ha de ser de calidad".

Rubén Mañas asesora a una de las alumnas en el modelado de la arcilla en el torno en la Escuela de Cerámica Forma Torno Alfarero.

/ Jordi Cotrina

Un cambio de rumbo

Blanca de Gomar es la propietaria de Recrea Taller de Cerámica, abierto en 2019 en Sant Gervasi. "Yo era diseñadora gráfica y en un momento de estrés decidí tomarme un tiempo en mi trabajo y empecé a hacer cerámica". El año pasado, De Gomar abrió su segundo taller, situado a pocos metros del primero. En Recrea, no solo ofrece la actividad de modelar piezas propias, sino que también ofrecen la opción de que puedas ir a decorarla cuando ya se haya secado.

El auge de esta actividad en las personas jóvenes no solo les ha hecho crecer, sino también reinventarse y ofrecer diferentes tipos de actividades. "A raíz del confinamiento la gente empezó a hacer cosas relajantes, que les hicieran olvidarse del momento que estábamos pasando. Desde entonces empezó a venir un montón de gente, de todas las edades, aunque predominan los de entre 20 y 45 años".

Instagram se ha convertido en el porfolio de todos estos talleres, ya que el mayor número de clientes potenciales se encuentra ahí. "Nosotros no publicamos piezas nuestras, sino piezas de clientes, con lo cual mandamos el mensaje de que cualquiera puede llegar a hacer la suya. Es verdad que con la técnica del torno es mucho más complicado y se necesita mucha más dedicación, más horas, pero con la técnica de modelado, que se hace en mesa, cualquiera puede sacar una pieza el primer día. Esto motiva muchísimo a la gente joven a venir, ya que pierden ese miedo de no conseguir sacar piezas en sus primeras clases. Además con la técnica de modelado, las piezas salen con una estética mucho más irregular y esto llama mucho la atención porque hace los objetos más únicos".

En cuanto a la perspectiva de futuro, y sobre cómo va a evolucionar esta moda alfarera, lo tiene claro. "Yo espero que la cerámica siga funcionando por muchos años más. Lo comparo un poco con el pádel. Hace unos 10 años apenas jugaban unas cuantas personas y ahora de golpe han empezado a abrir muchos sitios y hay muchísima oferta. Creo que puede pasar lo mismo. Ahora están emergiendo los locales porque hay muchísima demanda pero no va a ser algo pasajero y ha llegado para quedarse".

La Ceramicaria, un negocio innovador en el barrio Gòtic de Barcelona.

/ Joan Cortadellas

De Berlín a Barcelona

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La Ceramicaria cuenta con dos locales en Barcelona, uno ubicado en el Born y otro en Gràcia. Leonie Lorberg, propietaria de ambos, habla de cómo decidió emprender con un taller de pintura sobre cerámica. "Yo soy alemana y en Berlín este concepto de venir a un local a pintar las piezas de cerámica es muy común. Lo hacía de pequeña y era una actividad que me encantaba. Cuando llegué a Barcelona me di cuenta que aquí este negocio no existía y que el gusto por la cerámica estaba renaciendo y decidí emprender y ofrecer esta actividad que tantos buenos momentos me había dado en mi infancia".

"Aquí básicamente lo que hacemos es la última parte de lo que es la cerámica. En la Ceramicaria vienes a pintar y a decorar una pieza. Es un taller que gusta a mucha gente porque es un primer contacto con la cerámica y además es más económico que un taller de cerámica completo", explica. Lorberg recalca que cada vez viene más gente joven a su taller a tener este primer contacto y cómo esta actividad ayuda a evadirse un poco del estrés diario y ayuda a potenciar la creatividad. "Suelen venir grupos pequeños que vienen a probar y luego les gusta. La mayoría de la gente repite. Es una vuelta a su infancia, a las manualidades", comenta.

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