Zona en transformación

La restauración del Port Olímpic pierde a Moncho's y alerta sobre su situación

  • Tienen una prórroga a precario hasta que se renueve el muelle de Gregal, pero los efectos de la pandemia, la primera fase de las obras y las dudas sobre las nuevas condiciones amenazan su continuidad

Espacio que ha dejado vacío el grupo Moncho’s tras su salida del Port Olímpic.

Espacio que ha dejado vacío el grupo Moncho’s tras su salida del Port Olímpic. / Zowy Voeten

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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El Port Olímpic nacido al calor de los Juegos Olímpicos del 92 está a punto de sumergirse en una espiral de obras para convertirse en un puerto más ciudadano y acorde a las nuevas prioridades de Barcelona. Pero mientras los futuros dique de abrigo y muelle de Mestral empezarán a cobrar forma en primavera, los restauradores del tramo del muelle de Gregal tienen por delante un año con vistas a las excavadoras y el polvo y muchas incertidumbres aún sobre su futuro. A los duros efectos de la pandemia en los negocios y la casi desaparición del turismo se suma el efecto que puedan tener las obras y la tensa espera hasta que se publiquen las condiciones del concurso para las nuevas concesiones de restauración, de cara a que estos operadores reediten sus contratos, o bien entren otros en escena. Un panorama que ya ha hecho que de momento dejen la zona los tres negocios que allí tenía el Grupo Moncho's, sumando 1.500 metros cuadrados desiertos.

La transformación de esta infraestructura olímpica se ha convertido en una de las obras estrella del actual mandato municipal, sobre las que el ayuntamiento ha ido desgranando datos en los últimos tres años. Sin embargo, de la zona de Gregal solo se sabe que los restaurantes actuales serán historia a partir de finales de septiembre de 2023, y en su lugar se construirán nuevos locales con el mismo uso. El ayuntamiento abrirá un concurso para los nuevos espacios, pero aún no han trascendido los criterios, que determinarán que los negocios en activo aguanten o tiren ya la toalla. Alfons Herrero, presidente de la asociación ABROPORT y propietario de El Cangrejo Loco, explica a este diario que los ocho operadores del muelle resisten "con una gran angustia".

Todos ellos acordaron ya en 2019 una prórroga de sus contratos para poder mantener la actividad hasta que comenzase la segunda fase de obras, que afectará a sus espacios. Lo que nadie sabía entonces es que el coronavirus golpearía de pleno a los negocios, tanto por los cierres temporales y restricciones, como por la posterior crisis turística que escuece en la zona. Así, en los días laborables la clientela está en mínimos, aunque se anima los fines de semana con público local, relata. "Este enero está siendo el peor de la historia. Estamos aguantando hasta saber qué pasará y qué proyecto hay", prosigue. Los negocios y sus grandes terrazas suman cientos de puestos de trabajo.

Terraza de un establecimiento del muelle de Gregal en el Port Olímpic esta semana.

/ ZOWY VOETEN

Desde que en 2018 se anunciasen los planes municipales para el Port Olímpic --una vez se traspasó su gestión al municipio--, el consistorio ha reiterado que la actividad gastronómica continuará, y que los actuales operadores serían tenidos en cuenta en la nueva etapa. Pero el covid ha alterado el calendario. Según explican fuentes municipales a este diario, "la futura licitación de los locales de restauración esta en un fase inicial de redacción". Subrayan que "en todo caso, se basa en los criterios de contratación pública y libre concurrencia que aseguran la igualdad de condiciones en los concursos". Este se abrirá cuando "se tenga el proyecto redactado y aprobado porque es donde se definirán los espacios", agrega la misma fuente. Es decir, dentro de varios meses.

Cuenta atrás

En este escenario, y pese a los ajustes económicos en las prórrogas firmadas con B:SM (Barcelona de Serveis Municipals) para esta etapa transitoria, los restauradores temen no sobrevivir a la caída de afluencia y a la primera fase de obras, a unos metros de sus negocios. Los primeros trabajos apuntan a los accesos, situados muy cerca. Pero también convivirán con las intervenciones para mejorar el dique de abrigo, su reurbanización y la adecuación de los locales del muelle de Mestral, donde hasta hace unos meses languidecieron numerosos locales de ocio nocturno ya liquidados.

Ahora, la oferta culinaria de la zona ha cambiado desde esta misma semana con el cierre de tres establecimientos del grupo Moncho's (El Tinglado de Moncho's, Genís Pizza y la hamburguesería Vitaminas), que mantiene otra docena de negocios en la ciudad. Fuentes del grupo explican que en su despedida del Port Olímpic han confluido un cúmulo de circunstancias que abarcan desde los efectos económicos de la pandemia hasta el complejo periodo de obras que afronta la zona, las dudas sobre cómo se otorgarán los nuevos contratos e incluso algunos problemas con el tamaño de su terraza. No obstante, podrían optar a una nueva concesión cuando se renueve la zona.

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En este sentido, el ayuntamiento enfatiza que desde la finalización de la concesión pública de los locales de restauración en abril de 2020, "los establecimientos tienen contratos a precario de continuidad con las mismas condiciones de ocupación hasta el inicio de las obras del muelle de Gregal. Esta situación singular hace que no sea posible alterar las condiciones de ocupación".

Desde el Gremi de Restauració de Barcelona, que lideró la negociación y representa los intereses del colectivo, su director, Roger Pallarols, destaca que el pliego de condiciones ya habría salido de no ser por la pandemia y que "la filosofía del acuerdo siempre fue resolver el futuro incierto de los operadores, agravado por la coyuntura y donde están sosteniendo grandes plantillas "sin certezas", poniendo en juego su "continuidad". La patronal reivindica que el concurso "premie la experiencia en la zona" y obligue a la subrogación de los trabajadores.

Calendario previsto

Como concretó hace un par de semanas el ayuntamiento, los primeros trabajos se iniciarán en abril y acabarán el durante el primer trimestre de 2023, con una inversión inicial de 21,8 millones de euros. El objetivo es convertir este entorno en referente en la vida ciudadana, la náutica popular, el deporte y la divulgación «con nuevos espacios vinculados a la promoción económica y de fomento de la economía azul», vinculada al mar y sostenible.

El tramo de Mestral, con casi 4.000 metros cuadrados, albergará buena parte de estos, así como una sala de actos para 150 personas. En concreto, se destinarán 10,4 millones de euros a habilitar un eje de paseo que pacifique la zona, con la instalación de una pérgola, zonas verdes y de sombra; y otros 11,4 millones para urbanizar el dique y hacerlo más accesible.

Forman parte de una inversión total de más de 40 millones de euros, que se ejecutará en seis años y generará posteriormente 250 nuevos puestos de trabajo, según el consistorio.