Efectos de la pandemia

La sexta ola de covid y las restricciones hunden de nuevo la movilidad y el transporte público

Las validaciones en metro y bus caen al 71,6% respecto al 2019, 10 puntos menos que el pasado noviembre, mientras que el tráfico, que estaba a la par de los registros precovid, está ahora casi un 20% por debajo

Una mujer se coloca la mascarilla antes de entrar en el metro, en La Rambla de Barcelona.

Una mujer se coloca la mascarilla antes de entrar en el metro, en La Rambla de Barcelona. / MANU MITRU

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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La capacidad del ser humano de moverse depende de múltiples factores. La economía y la salud están entre los más importantes, amén de la oferta de transporte públic y el estado de las infraestructuras. Los vaivenes de la pandemia han marcado los flujos ciudadanos, para mal cuando los contagios se disparaban, y para mejor, cuando la cosa se relajaba. La irrupción de la variante ómicron, por ejemplo, ha marcado sin duda un punto de inflexión en esta sexta ola de covid. En Barcelona ha caído todo: los desplazamientos en vehículo privado y el uso del metro y el bus. Estamos más en casa. O sea, menos en la calle.

Interior de un autobús de TMB

/ JORDI OTIX

Las validaciones de los últimos días en la red de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) permiten darse cuenta del alcance de la cosa. El pasado noviembre (el mejor mes desde marzo de 2020) se llegó al 81,8% de los viajes que se realizaban en 2019, antes de la irrupción del coronavirus. En diciembre, la demanda bajó en el global de bus y metro al 76,5%. El arranque de 2022 ha mantenido la tendencia descendente y ha sido toda una cuesta de enero para la movilidad compartida. Entre los días 1 y 15 se han producido un 71,3% de los desplazamientos habituales en 2019, un 10% puntos porcentuales menos que hace dos meses, cuando el ómicron solo asomaba el flequillo en nuestro país. El bajón se ha notado tanto en la hora punta, cuando suele coincidir el grueso de viajeros que han ido recuperando la confianza en el metro y el bus, como en el resto de la jornada, momento en el que está costando más recuperar pasaje pues se trata de viajes eventuales.

Recuperación

TMB cerró 2021 con una recuperación del 27,6% respecto al primer año de covid, pero todavía lejos de las cifras de 2019, cuando en total se transportó a un 32% más de ciudadanos tanto en superficie como en el subterráneo. En cifras totales, fueron 90 millones de validaciones más que en 2020, pero 200 millones menos que dos años antes. La recuperación se disparó a partir de verano, pero sobre todo en los últimos meses de 2021. Ese es el balance de viajeros. Está por ver cómo se ha cerrado la partida económica de la empresa metropolitana de transporte.

La Gran Vía de Barcelona, vacía, el 29 de marzo del 2020, durante el estado de alarma.

/ Joan Cortadellas

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El vehículo privado ha renacido a un ritmo muy superior, y en algunas ocasiones, el número de desplazamientos ha sido incluso superior al registrado antes de la pandemia. Hasta el 23 de diciembre, los registros eran muy parejos a los de febrero de 2020, casi siempre menos del 10% por debajo a lo que era habitual antes de la irrupción del covid. A partir de la Nochebuena, sin embargo, con la entrada en vigor de nuevas restricciones por parte del Govern, la cosa empezó a cambiar. Se limitó los encuentros a un máximo de 10 personas, se dictó un confinamiento de 1 a 6 de la madrugada en centenares de municipios, el aforo quedó limitado en la restauración y los eventos culturales y se cerró el ocio nocturno. Por ende, el tráfico y la movilidad empezaron a recular.

Menos coches

Si del 16 al 23 de diciembre, la media fue aproximadamente de un 5% menos de coches en el global de la ciudad de Barcelona (la suma de accesos, interior de la ciudad y las dos rondas) en las próximas semanas. En los 25 días posteriores, del 24 de diciembre al 16 de enero, la media ha sido del 18% menos de tráfico. Es decir, 13 puntos porcentuales menos y un montón de coches que se quedaron en los aparcamientos o en la calle estacionados. De hecho, si se suman los 25 días anteriores al 23 de diciembre, la media es del 5,2% menos de circulación, con jornadas en las que se fregaron los datos precovid, como el día 12 (-0,2%) o el día 18 (-1,2%). En cambio, desde Nochebuena, lo más cerca que se ha estado de la era anterior a marzo de 2020 es el -12,7% del 13 de enero, pero con muchos días por debajo del -25%. El último dato disponible, el del 16 de enero, mantiene la tendencia bajista, con un 18,2% menos de circulación que en febrero de 2020, mes que se usa de referencia para comparar la evolución de la movilidad privada desde la irrupción del coronavirus en nuestras vidas.