HISTORIAS METROPOLITANAS... 10

Sant Feliu: 40 años de lucha para enterrar la herida del ferrocarril

Vecinos cruzando el paso a nivel sobre la vía del tren en Sant Feliu, este viernes.

Vecinos cruzando el paso a nivel sobre la vía del tren en Sant Feliu, este viernes. / Robert Ramos

  • Una exposición en el centro cívico de Can Calders recuerda las luchas históricas del barrio hasta lograr que empezaran, al fin, las obras para soterrar las vías del tren

  • "Quien más quien menos, todo el mundo en el barrio conoce a alguien que ha muerto en el paso a nivel; es un punto negro en la ciudad", señalan desde la asociación de vecinos

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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En una gran lona colgada de la fachada del Centre Cívic Les Tovalloles, a pocos metros de la vía del tren, la fotografía de una manifestación por los calles del barrio en los años 80. Se trata del cartel de 'La última mirada antes del soterramiento. El pasado y el presente de Can Calders en imágenes', muestra que recuerda las luchas históricas de un barrio que, al fin, parece estar a punto de vivir la tan esperada transformación que supondrá el batallado soterramiento de las vías. Unas vías por cuyo peligroso paso a nivel cruzan a diario unas 10.000 personas. Herida que desgarra la ciudad, por donde pasan cada día 150 trenes, que tienen las barreras bajadas 50 minutos cada hora.

El concurrido paso sobre las vías impresiona a los foráneos -no acostumbrados a ver el peligro tan de cerca-, que supone un punto negro para los vecinos. Además de lo engorroso de la logística de tener que cruzarlo varias veces al día, quien más quien menos en el barrio conoce a alguien a quien el tren le ha arrebatado allí la vida, con todo el dolor que eso supone. "Esta exposición era una asignatura pendiente con la memoria de un vecindario que ha sufrido mucho y lo ha peleado todo", resume Maribel González, secretaria de la asociación de vecinos de Can Calders, entidad que encargó la exposición al Arxiu Comarcal del Baix Llobregat, quienes guardan y cuidan con mimo todo tipo de material sobre la historia popular del territorio.

Manifestación el 16 de junio de 1983 para exigir el soterramiento.

/ BLAS SERRANO / Arxiu Comarcal del Baix Llobregat

Una de las imágenes más impactantes de la muestra es una fotografía en blanco y negro tomada por Blas Serrano el 16 de junio de 1983 de la gran manifestación que supuso un punto de inflexión en la lucha por el soterramiento. El atropello mortal pocos días antes de una maestra conmocionó al barrio -y la ciudad-, y fue la gota que colmó el vaso. Todas las asociaciones de vecinos de Sant Feliu de Llobregat -en aquel momento, primeros 80, con un gran músculo- dijeron basta. Se organizaron para exigir una solución al problema y convocaron un gran protesta que, según recuerdan desde el Arxiu Comarcal, acabó con enfrentamientos entre los vecinos y las fuerzas de seguridad.

El recorrido fotográfico -homenaje a todo un barrio- no explica solo la lucha por el soterramiento. "Los vecinos y vecinas de Can Calders fueron también pioneros en la lucha por la igualdad y por el divorcio. Queremos que las futuras generaciones conozcan cómo hemos llegado hasta aquí. Por eso tenemos previsto trabajar todo este material con los colegios", concluye la secretaria de la asociación.

El futuro por escribir

Además de mirar atrás, los vecinos quieren, necesitan, mirar hacia adelante. El pasado 22 de junio empezaron las obras, que está previsto que cuesten 130 millones y se alarguen 44 meses. Además, el adiós de las vías supondrá también un hola a 44.000 nuevos metros cuadrados de suelo público por dibujar. Para decidir qué pasará allí encima, en qué se transformarán, el consistorio organizó entre el 8 y el 21 de noviembre un pionero proceso participativo que contó con la participación de 6.300 vecinos de Sant Feliu y que apostó -con 2.790 votos- por convertir el espacio en una rambla verde.

Una pareja con un cochecito cruza por el paso a nivel, este viernes.

/ Robert Ramos

La consulta fue doble. Además de si el espacio tenía que ser una rambla verde -la opción ganadora- un paseo o un gran jardín -tres opciones muy similares, en en fondo- la consulta preguntaba también sobre el futuro de la actual estación, incompatible con el soterramiento. Se ofrecía la posibilidad de hacer una réplica del edificio original o la de integrar un espacio de memoria del edificio original en la nueva estación de Sant Feliu, la opción ganadora.

Todavía incrédulos

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Pese a que el consistorio valoró muy positivamente las cifras de participación -6.299 personas de un censo de 38.840 (los mayores de 16 años), un 16,22%, González lamenta la poca participación registrada en su barrio, uno de los más afectados por la peligrosidad del paso a nivel. "Después de tantos años y de tantas veces que se tenía que hacer, pero al final no, la gente está todavía muy escéptica e incrédula. Muchos vecinos tuvieron desidia; la gente aún está a la expectativa, a ver qué pasa", resume la vecina.

En cuánto a ese "a ver qué pasa", poco a poco -demasiado a ojos de los ya cansados vecinos- las obras van avanzando. El viernes pasado el ayuntamiento informaba del inicio de la demolición del muro paralelo al trazado ferroviario Jacint Verdaguer, a la altura Pi i Margall, y en los próximos días el derribo seguirá avanzando hasta llegar a la confluencia con la calle de Montejurra.