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Los Mossos desalojan a 100 personas en Badalona en pleno invierno

Macro desahucio en la nave de la calle Progrés de Badalona / ELISENDA PONS

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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Odion observa con los ojos tristes sobre su mascarilla quirúrgica la tensión que se vive en la puerta de la nave desde la otra acera, mientras sujeta fuerte con las dos manos el tirador de una vieja maleta de ruedas en la que ha guardado sus pocas pertenencias hace pocos minutos. Explica, en inglés -todavía no habla castellano-, que tiene 29 años, está enfermo del riñón y tiene miedo de acabar durmiendo en la calle. Junto a él, varias de las personas de origen subsahariano que hasta este jueves vivían en esta nave ocupada en la calle del Progrés, en el barrio del Gorg, en Badalona, que aceptaron salir por su propio pie antes de las 12 de la mañana al ser informadas de que no había margen para la negociación y que la policía se disponía a entrar para ejecutar la orden judicial de desalojo. 

Habitantes de la nave de la calle de Progrés, en Badalona, aguardando el desalojo.

/ Elisenda Pons

A los pocos minutos, y después de ser apartados del lugar por un amplio despliegue policíal, decenas de agentes armados entraban en la vieja fábrica abriéndose paso en medio de cargas contra las personas que resistían en la puerta. Finalmente, el desalojo, dos veces aplazado por la presión vecinal en julio y diciembre del año se pasado, se produjo. En plena ola de frío y en lo más alto del pico de contagios. 

En la nave desalojada, rodeada de altos edificios de pisos nuevos con balcones de cristal y de otros tantos bloques con las mismas características en construcción, vivían un centenar de personas pobres, la mayoría sin permiso de trabajo ni de residencia. Algunas de ellas procedentes de la nave quemada hace poco más de un año a pocos metros de allí, en la que murieron cuatro personas. 

Personas sacando sus pertenencias de la vieja fábrica durante el desalojo.

/ Elisenda Pons

A las 10 de la mañana, hora indicada para el desalojo en la orden judicial, 17 furgonetas de la policía catalana aguardaban en la esquina esperando órdenes. Pese a que tanto los representantes del consistorio allí presentes como los activistas vecinales que arropan a los habitantes de la nave insistían a los mediadores de los Mossos que sabían que no podían seguir allí, pero que si no les desalojaban por la fuerza este jueves se comprometían a irse en un plazo de tres meses, cuando el frío haya pasado, ni la propiedad -la Sareb- ni el juez cedieron y esta vez fue imposible evitar el desalojo.  

Cuestión supramunicipal 

El concejal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Badalona, David Torrents, quien estuvo toda la mañana en el lugar, insistía en la idea de que este no es un problema de Badalona. "Se trata de una cuestión supramunicipal a la que no podemos hacer frente nosotros solos. Nuestros servicios sociales ya están muy tensionados. No es solo este desalojo. Hay muchísimos de otras familias a las que también tenemos que atender. Es urgente que el resto de administraciones se ponga con esto", subrayaba el teniente de alcalde, quien aseguraba que intentaría buscar hostales para los que no tuvieran ninguna alternativa, la única opción que el consistorio podía ofrecerles.

Se trata de algo a la que no podemos hacer frente nosotros solos; nuestros servicios sociales ya están muy tensionados

Buena muestra de que el drama social desborda los límites de esa nave este jueves repleta de policía eran algunas de las conversaciones que se daban en los numerosos corrillos en la calle durante la larga espera. Vecinos que planteaban sus propios procesos de desahucio a los activistas de Badalona Acull y de la Plataforma Sant Roc Som Badalona, allí presentes. Vecinos, algunos de los cuales, tuvieron que ausentarse durante un rato a media mañana para desplazarse a Sant Roc a parar otro desahucio sin alternativa, su pan de cada día

Muertes diarias

Una de las consignas más coreadas durante las horas de espera -la concentración empezó a primerísima hora de la gélida mañana de este jueves- fue "la ley de extranjería, mata cada día". Estaba muy presente en la mente de todos la tragedia de hace poco más de un año a pocos metros de allí, cuando un incendio en otra nave ocupada causó cuatro muertos. De hecho, ese recuerdo es el que llevó a los habitantes a aceptar salir de allí. "Por eso solo pedíamos tiempo. Tres meses. Pero ni eso nos han dado. Así nos tratan, como animales", repetía uno de los desalojados, quien señalaba a los policías la "vergüenza" de un despliegue policial como aquel "para echar a la calle a un puñado de negros pobres".

Un hombre increpa al exalcalde Xavier García Albiol, quien acudió al lugar a celebrar el desalojo.

/ Elisenda Pons

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A la una y cuarto de la tarde irrumpía en el lugar, todavía lleno de policía y con las pocas pertenencias de los habitantes de la nave sembradas por el suelo, el exalcalde Xavier García Albiol. Su presencia que encendió los ánimos ya muy tocadas de algunas de las personas que acababan de ser desalojadas de su precaria vivienda y de las muchas personas que les apoyaban. El popular, que fue recibido a gritos de "¡Racista! ¡Vete a Panamá!", aseguró orgulloso a la prensa que se trataba de una "jornada feliz para los vecinos de Badalona que llevaban mucho tiempo soportando los problemas causados por las okupaciones".

El exalcalde, que hizo las declaraciones tras el cordón policial al ser increpado por algunos de los concentrados, sacó pecho también de que se trataba de la "culminación" de un proceso iniciado durante su gobierno y exigió al nuevo gobierno local que evitará que las personas desalojadas ocuparan otros espacios.