Fiesta popular

Una cabalgata con mascarillas y menos gente que otros años devuelve la ilusión a los niños de Barcelona

Cabalgata de Reyes en Barcelona. / Foto: Jordi Otix / Video: Zowy Voeten

  • Aun sin el tradicional lanzamiento de caramelos para evitar aglomeraciones, los más pequeños han derrochado alegría en el desfile más importante del año

  • La Guardia Urbana cifra en 425.000 los asistentes a la cabalgata, lo que viene a representar menos de la mitad del cerca de millón de personas que se contabilizaron en 2020, antes de la pandemia

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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La primera cabalgata de los Reyes Magos de Gabriel ha sido con mascarilla. Quizás algún día, de mayor, se acuerde de que eso con lo que él comenzó a crecer como si fuera lo normal era en realidad la anormalidad en la que el mundo entero lleva ya dos años viviendo. Gabriel nació en 2019 y es la primera vez que acude al desfile de Sus Majestades de Oriente. Les ha pedido un camión hormigonera. "Blau", matiza. Lo contaba esta misma tarde su padre, Armando Ayora, desde la vía Laietana, por donde ha transcurrido la cabalgata: la primera de Gabriel y la primera de la era covid-19. El año pasado hubo un espectáculo televisado desde el Fòrum, pero no un desfile. Esta vez sí, Barcelona ha recibido a los Reyes como toca.

Sin embargo, la crisis sanitaria ha disuadido a muchas familias de acudir y se han visto menos personas que otros años, si bien ha sido inevitable que se produjeran aglomeraciones. La Guardia Urbana ha cifrado en 425.000 los asistentes a la cabalgata, lo que viene a representar menos de la mitad del cerca de millón de personas que se contabilizaron en 2020, antes de la pandemia. Las calles estaban llenas de niños deseosos de ver a los Reyes, pese a las restricciones de este año. Un camión en el desfile recordaba la obligatoriedad de llevar mascarillas y mantener la distancia de seguridad entre los diferentes grupos burbuja. Lo primero se ha respetado (más o menos). Lo segundo, no. La gente, como es natural, se agolpaba en las primeras filas para ver bien el desfile. Sí ha habido algo que se ha mantenido con respecto a las ediciones de otros años de la prepandemia: la ilusión y alegría de los niños. "Gabriel tenía ganas de venir, aunque fuera algo más restringido. Los niños se están perdiendo cosas propias de la infancia", decía Ayora. "Estamos a favor de que estas cosas se mantengan", añadía. De hecho, en las restricciones aprobadas por la Generalitat de Catalunya el 24 de diciembre no estaba la cancelación de esta cabalgata. Lo dijo el 'conseller' de Salut, Josep Maria Argimon, en diciembre: "Si no, nos moriremos de tristeza".

La llegada de los Reyes Magos de Oriente a Barcelona.

/ Jordi Otix

El desfile de siempre

Los Reyes Magos han llegado al puerto de Barcelona este miércoles sobre las cuatro de la tarde. A las 18.15 horas ha arrancado el desfile desde el paseo de la Circumval·lació, que ha acabado cuando el reloj se acercaba a las 21.30 horas en la Font de Montjuïc. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha sido la encargada de recibir a los Reyes y de entregarles la llave de la ciudad. "Les doy las gracias a los niños de Barcelona por sus esfuerzos por llevar mascarillas y respetar las restricciones", ha dicho en la bienvenida.

Este año ha habido varias novedades. La primera es que los tres Reyes Magos, Gaspar, Melchor y Baltasar (todos con mascarillas), han ido juntos en una carroza. Ha sido la manera de mostrar la "amistad que los une". También, una manera de hacer el recorrido más corto. "Es un ejemplo que los Reyes y todos los bailarines lleven mascarilla", destacaba Angela, una italiana residente en Florencia que se encontraba de vacaciones en Barcelona. "La sensación es de total seguridad", resaltaba. "Me parece muy lindo todo, los vestidos, la puesta en escena...".

Esta sensación de seguridad la han destacado también otros asistentes al gran desfile, como Silvana Tapia, que acudió con su hijo, Iago. "Les he pedido una varita de Harry Potter que no me ha traído Papá Noel", contaba el niño. Frente a él pasaban los carteros reales con poleas de redes para recoger las cartas de los pequeños. El objetivo, siempre: mantener la distancia de seguridad. No ha habido el habitual lanzamiento de caramelos, para evitar bajadas de mascarillas que, no obstante, se han producido igualmente. Pero el confeti, la música, el baile y el ambiente festivo han mantenido el buen ánimo de las familias.

Mascarillas y gel

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Para Pau, de 4 años, también es la primera cabalgata de Reyes. "Ahora tiene la edad de venir, antes no", explicaba su madre, Anna Cabré. La familia reside en Alemania y, aprovechando las vacaciones de Navidad, no ha querido perderse el gran desfile. "Estamos vacunados y no tenemos miedo. Máscara, máscara y máscara, sin tocar nada", dice la madre, mientras le echa gel hidroalcohólico al niño en las manos. Pau les ha pedido a los Reyes unos Lego.

Tampoco han faltado las familias que han llevado escaleras para ver bien la cabalgata e incluso sillas para hacer más confortable la espera. "¿Miedo? No. Intentamos que haya distancia. Los niños tenían demasiadas ganas de venir", cuenta Michelle Contreras, que tiene dos hijos de seis meses y ocho años. "Hay menos gente que otros años. Y el tapabocas da seguridad". Contreras opina que la pandemia es "algo con lo que hay que convivir". Este mes se cumplen dos años de la aparición del coronavirus. "Se lo merecen por todo lo que han aguantado", comentaban algunos padres entre ellos desde las primeras filas de la cabalgata. "Tenemos que seguir con nuestras vidas", insistía Contreras. Aunque sea con algunas más que comprensibles limitaciones.