Buena nueva en la basílica del Eixample

El ayuntamiento arropa la presentación en sociedad de la nueva torre de la Sagrada Família

Pau González, concejal del Eixample, participará de los actos matinales en la calle y el primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, asistirá por la tarde a la misa del arzobispo Omella y al estreno de la nueva estrella

JOAN CORTADELLAS

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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No es habitual que un edificio en construcción inaugure pedazos de un proyecto por terminar. Pero tiene un poco de sentido si se trata de un inmueble, en este caso, una basílica, que lleva 139 años en obras, desde que el obispo José María Urquinaona pusiera la primera piedra el 19 de marzo de 1882, el día de san José, que, por cierto, el pobre no tiene a su nombre ninguna de las 18 torres previstas (dedicadas a los 12 apóstoles, los cuatro evangelistas, María y Jesús). Ni que sea para que cada generación pueda decir que vivió el renacimiento de un trozo del dibujo final, una inauguración es precisamente lo que tiene previsto la Sagrada Família este miércoles. Lo novedoso es que el evento se convierta (o ese es el deseo del obispado) en un acto de ciudad. El templo se vestirá con sus mejores galas para presentar en sociedad, dentro y fuera del edificio y en presencia de autoridades municipales, la nueva torre de la Virgen María, coronada por una estrella que, con la caída del sol, se encenderá por primera vez tras su delicada instalación la semana pasada. "Será una nueva luz para Barcelona", dijo semanas atrás el arzobispo Juan Josep Omella.

Jordi Cotrina / Vídeo: Carlos Márquez Daniel

El acto de apertura, a las 10.30 horas, dará el pistoletazo a cuatro semanas de actos de todo tipo, con implicación de distintas entidades de la ciudad. Habrá 'castellers', concursos literarios en las escuelas, exposiciones, 'trabucaires', danzas populares y, claro, misas. Por la mañana no habrá liturgia alguna y se espera la presencia del concejal del Eixample, Pau González, incorporado al pleno municipal a finales de julio tras la dimisión de Joan Subirats. Será la máxima representación de Barcelona en Comú a pesar de que el Instituto de Cultura de Barcelona, bajo los mandos del teniente de alcalde Jordi Martí, ha participado en la organización de las actividades de calle, como las sardanas previstas a mediodía. Los socios de gobierno, el PSC, mandan a su líder, el primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, que ha elegido hacerse carne en el templo por la tarde, cuando a partir de las 18.15 horas está prevista una misa a cargo del arzobispo Omella y a las siete de la tarde se bendecirá la nueva torre y se encenderá la estrella. Es posible que les acompañe algún concejal de grupos de la oposición, pero de momento, aunque es de esperar que más de uno se presente, no ha trascendido el concurso de ninguno de ellos.

Plantón vecinal

Los vecinos ya dijeron que esto no va con ellos, que la estrella es una "mera anécdota", que lo importante es precisamente lo que está más en pañales, esto es, la fachada de la Glòria, la que da a la calle de Mallorca (lado mar), donde se supone que Antoni Gaudí, que asumió el proyecto en 1883, pinceló una enorme y monumental escalinata y un paseo que atraviesa lo que ahora son manzanas de pisos hasta la Diagonal pero antes eran campos, generando una avenida de 50 metros de ancho. "Llevan más de 100 años haciendo lo que les da la gana y no tiene pinta de que eso vaya a cambiar", sostiene Juan Itxaso, responsable de los temas de urbanismo de la asociación de vecinos de Sagrada Família.

Balcones engalanados junto a la Sagrada Família, el 7 de noviembre de 2010, cuando el papa Ratzinger consagró la basílica

/ Albert Bertran

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Pero eso, el devenir de los edificios que Núñez y Navarro construyó muy poco antes de que el plan general metropolitano (PGM) de 1976 reservara ese suelo para el plan eclesiástico, no lo ha resuelto ningún alcalde de la era democrática. Y ahí sigue el marrón. El acuerdo alcanzado en 2018 entre ayuntamiento y obispado que permitió regularizar la licencia de obra de la basílica no decía ni pío sobre este asunto, aunque sí establecía la creación de una comisión de seguimiento de los trabajos que, según denuncian los vecinos, no se ha reunido ni una sola vez. Por eso los residentes del entorno han reclamado, sin suerte, que se detengan las obras hasta que quede claro si todas esas familias que viven frente a la fachada de la Glòria deben hacer las maletas o no.

Lo único nuevo en este ese acuerdo entre la cuidad y la basílica es un aplazamiento de los pagos prometidos en octubre de 2018. Se mantiene el convenio de 36 millones de euros a lo largo de 10 años, pero el dinero correspondientes al tiempo de pandemia, cuando el templo ha visto muy reducidos sus ingresos, se aplazan a años posteriores, cuando las arcas vuelvan a llenarse con el progresivo retorno de los turistas a la Sagrada Família. Será cuando la basílica vuelva a a la normalidad, muy a pesar de muchos vecinos.