La oposición municipal

Eva Parera: “Cuando tomo decisiones difíciles pienso en qué haría Manuel Valls”

  • La jefa de filas de Barcelona pel Canvi confía en estar en el gobierno local o ser clave para su formación en 2023

  • Rechaza identificar a Vox como extrema derecha a Vox pero no duda en poner esa etiqueta a Junts per Catalunya

Eva Parera, frente al Ayuntamiento de Barcelona, el pasado viernes.

Eva Parera, frente al Ayuntamiento de Barcelona, el pasado viernes. / ZOWY VOETEN

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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“Yo no soy socia del gobierno. Ni temporal ni nada. Yo soy oposición”. Eva Parera lleva unos meses al frente del grupo de Barcelona pel Canvi en el ayuntamiento, desde que Manuel Valls acabó su inédita aventura política barcelonesa y volvió a Francia: “La percepción es que somos un partido político como otro. Aún no tenemos militantes, son simpatizantes”.

Hace 10 días, Parera salvó el trámite inicial de los presupuestos del Ayuntamiento de Barcelona para 2022, frustrando así el ataque que ERC tenía preparado con su voto en contra. “No hubo acuerdo, nada a cambio. Era lógico si concibes la oposición pensando en lo que conviene a la ciudad”. Que es, dice, ganar tiempo para mejorar las cuentas y decidir en diciembre si vota a favor o en contra.

Parera, el viernes junto al consistorio.

/ Zowy Voeten

El mundo de Convergència i Unió

En una vida anterior, Parera llegó a la política en 2007, a tiempo parcial, sin dejar su trabajo de abogada especializada en temas deportivos. En 2011 pasó a dedicarse enteramente al asunto, al convertirse en senadora. Son inicios que tuvieron lugar en Unió Democrática de Catalunya, que fue para Convergència lo que Jordi Alba para Messi o Milú para Tintín. El socio inseparable, con un papel secundario pero estable.

“Ahora ese mundo ya no existe. No existe nada de lo que fue Convergència i Unió. Sus votantes han mutado. Una parte, hacia el independentismo, sobre todo la de Convergència, aunque también gente de Unió. Otra parte en su momento poyó a Ciudadanos como un voto útil y ahora se ha quedado en casa”, sostiene. “Me fui en 2014, antes que (Josep Antoni) Duran Lleida. Él me ofreció una plaza en el Consell de l’Audiovisual y lo acepté y abandoné la primera línea. Yo sabía de derechos audiovisuales. Tenía seis años de mandato pero estuve cuatro, hasta que tuve la oferta de Manuel”.

"El independentismo moderado no existe. El nacionalismo moderado no existe. El nacionalismo es nacionalismo, por definición es excluyente y lo que excluye no es moderado”

Valls y Duran

Son dos figuras que han resultado clave para Parera: “Siempre he comparado a Valls y a Duran y me han parecido dos perfiles muy parecidos. Duran era un hombre de Estado, un gran estadista, con las cosas muy claras, que se va en unas circunstancias que creo que no merecía. Los años le han dado la razón en todo lo que decía. Ha decidido no reivindicarse, mantenerse en su vida privada. Es respetable. Creo que Valls tiene una visión más europea. Hacer política con un exprimer ministro fue hacer un máster que no puedes pagar en la vida. Me ayudó a formarme. Cuando tomo decisiones difíciles siempre pienso qué haría Manuel Valls. Él tenía una visión muy clara de cómo hay que combatir el nacionalismo”.

"“Todo Unió está en Foment, y me da la impresión que allí falta un punto de valentía, que todavía pesa el miedo al qué dirán. Fue el gran drama de Unió"

Elogia a Duran, pero tiene una impresión distinta de otros exdemocristianos: “Todo Unió está en Foment, y me da la impresión que allí falta un punto de valentía, que todavía pesa el miedo al qué dirán. Fue el gran drama de Unió, nos faltó confrontar el miedo al qué dirán”. De aquel mundo sostiene que ha quedado en el pasado: “Fui de las primeras que dije que el catalanismo estaba muerto y enterradísimo. Y no volverá. El independentismo moderado no existe. El nacionalismo moderado no existe. El nacionalismo es nacionalismo, por definición es excluyente y lo que excluye no es moderado”.

O Maragall, o Colau

Explica así lo que lograron Valls y los suyos en 2019 al impedir que ERC gobernara: “Con Maragall como alcalde la situación sería exactamente como ahora, la de una ciudad desastrosa, pero todavía peor, absolutamente entregada a la Generalitat de Aragonès: independentismo, independentismo e independentismo como única causa”.

Sobre las elecciones de 2023 subraya: “En el ayuntamiento dicen que soy la única candidata que seguro que se presentará”. Cita una encuesta que le da cinco concejales y augura la desaparición de Ciudadanos en las próximas elecciones. Aspira a “estar en el gobierno, o ser clave para el gobierno”. Le gustaría una candidatura unitaria del constitiucionalismo, en la que cree que el PSC no puede participar porque ahora “prefiere dar vida a los nacionalismos”.

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"A Vox no le he escuchado hacer un discurso de extrema derecha. A Junts, en cada intervención"

Celebra que en el ayuntamiento haya “cortesía” y lamenta que en el Parlament, donde es diputada del PP, no exista: “Allí hay un cordón sanitario contra Vox, un grupo parlamentario que te guste o no es la primera fuerza constitucionalista”. ¿Es Vox un partido de ultraderecha? Replica airada: “¡Que lo definan sus votantes!”. En cambio, no duda sobre Junts per Catalunya: “Es un partido de extrema derecha, totalmente. A Vox no le he escuchado hacer un discurso de extrema derecha. A Junts, en cada intervención. Me invitan a irme de Catalunya, me dicen que no soy catalana, que esta no es mi tierra. El discurso es: ‘Tienes que pensar como yo y si no eres extranjero en mi tierra, y no eres bienvenido’. Si eso no es extrema derecha que baje Dios y me lo cuente”.