Decoración navideña

El no pesebre de Colau: figuras de luz en fachadas de Via Laietana a la Rambla

  • Las piezas estarán fijadas en los balcones de Jaume I y Ferran; un buey decorará el ayuntamiento y una mula la Generalitat

  • El presupuesto es de 200.000 euros, de los que el Gobierno catalán, que colabora por primera vez en la decoración, pagará 22.000

Recreación de las figuras iluminadas que Barcelona instalará en lugar del pesebre esta Navidad.

Recreación de las figuras iluminadas que Barcelona instalará en lugar del pesebre esta Navidad. / Ayuntamiento de Barcelona

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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Se cumplen 60 años desde que la plaza de Sant Jaume empezó a albergar un pesebre navideño. Los ha habido tradicionales y más modernos: siempre generan quejas de uno u otro sector. Y para celebrar el aniversario la solución es rupturista: no habrá pesebre en la plaza de Sant Jaume, en el sentido de que no habrá una instalación entera solo en la plaza.

Se colocará un total de 51 figuras iluminadas en los balcones, desde la plaza del Àngel, tocando a Via Laietana, hasta la Rambla, pasando por las calles de Jaume I y de Ferran, y también por Sant Jaume, donde dos figuras emblemáticas del belén reinarán en las fachadas de las principales sedes del poder político en la ciudad.

En la del ayuntamiento habrá un buey, en la del palacio que alberga el Gobierno catalán, una mula. “La negociación ha sido larga”, ha bromeado el teniente de alcalde de Cultura, Jordi Martí, sobre la elección de qué animal iba en cada edificio. El viernes se iluminará lo que ya esté colocado –el mal tiempo ha retrasado la operación- y entre el lunes y el martes estará todo dispuesto.

Operarios instalan partes de la decoración navideña en el Palau de la Generalitat.

/ ZOWY VOETEN

51 figuras

Martí y el autor de la instalación, el arquitecto Jordi Darder, han presentado este martes la propuesta: en 2021, después de que el año pasado no hubiera pesebre por la pandemia, la plaza que alberga las principales de la ciudad y sus calles será el centro, pero no el único espacio del no pesebre, una intervención artística con figuras luminosas, 51 en total, que estarán ubicadas en altura, en los balcones. De las figuras, 26 son nuevas y 25 formaban parte del belén de 2017, también obra de Darder: estaban suspendidas sobre soportes.

Además, habrá 23 pesebres en bajos de comercios y entidades a lo largo de los 500 metros que hay de punta a punta de lo que Martí ha descrito como “un belén extendido” o “belén de belenes”. Darder ha precisado las distancias: 300 metros de Ferran, 150 metros de Jaume I y el resto, los de la plaza.

El belén de belenes tiene un presupuesto de 200.000 euros, de los que la Generalitat abonará 22.000, según ha precisado Martí, que ha subrayado que es la primera vez que el Gobierno catalán colabora en la decoración navideña de la plaza. Darder ha explicado que animales y humanos se repartirán el recorrido. En Sant Jaume tendrán representación todo tipo de animales: “Perros, gatos, ratones”. Y otro colectivo habitual en los pesebres, el de los oficios, quedará para Jaume I y Ferran: “Hemos querido que los personajes humanos fueran secundarios”.

Nacimiento clandestino

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“El pesebrismo va más allá de las cosas que algunos calificarían de rancias. Entiendo el pesebre como un reflejo de lo que somos. Como la pertenencia a un engranaje natural, Un buen pesebre es el retrato de una sociedad sana”, ha declarado Darder, que ha explicado que la mula se adjudicó a la Generalitat por su connotación femenina y el buey al ayuntamiento por la masculina. Entre los 23 pesebres de los bajos habrá caganer y, ha subrayado Darder, un nacimiento: “No puede haber un pesebre que no tenga nacimiento”. Y ha jugado con el misterio: “Estará en un portal humilde y os invito a encontrarlo”.

“Estamos asistiendo a un cambio de formato. Se podrá ir por dentro del belén”, ha destacado Martí, que ha confiado en que la propuesta lleve a los barceloneses a bajar al centro de la ciudad a visitarla. Barcelona también ofrece los habituales pesebres tradicionales, uno situado en el vergel del Museu Marès y el otro en el Monasterio de Pedralbes.