Sector económico clave

El plan de aperturas comerciales en festivo de Barcelona se recortará

  • La negociación de un acuerdo final plantea ajustar el territorio y el calendario, de modo que ya no abarcará a toda la ciudad ni será de cinco meses, por falta de consenso

Rebajas del comercio, el pasado verano.

Rebajas del comercio, el pasado verano.

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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A finales de mayo el ayuntamiento anunció a bombo y platillo un acuerdo histórico para que los comercios de toda Barcelona pudieran abrir todos los festivos entre mayo y septiembre. El inmediato enfado de los sindicatos y otros actores que no formaron parte de la negociación impidió su aprobación en el pleno municipal de junio y abrió un periodo de diálogo. Cuatro meses después, la reunión celebrada este jueves entre consistorio, patronales y sindicatos ha evidenciado que el pacto no prosperará en aquellos término y no será fácil consensuar otra versión. Sobre la mesa hay propuestas que abocan a diversos recortes.

La mesa de trabajo encabezada por la concejala de Comercio, Montse Ballarín, ha alineado tanto a la Fundació Barcelona Comerç (ejes comerciales de barrio) como a Barcelona Oberta (ejes céntricos y turísticos), con quienes se fraguó el primer ‘pacto’. La edila ha tenido que escuchar críticas al primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, por lanzar las campanas al vuelo precipitadamente. Pero ha puesto sobre la mesa un nuevo condicionante: la Direcció General de Comerç de la Generalitat –que debe dar luz verde a la propuesta que presente el municipio—no es partidaria de una apertura generalizada en toda la ciudad, por las implicaciones que tendría en el comercio de localidades del entorno. Preferiría limitar las aperturas en domingo al centro, el Eixample y algunos otros puntos en un radio similar. Fuentes del Govern confirman que su posición podría ir en esa línea, a la espera de que les llegue una proposición en firme.

Recortado el alcance territorial, las distintas patronales han expuesto condiciones o preferencias. Para la Fundació, si en la periferia no se puede abrir, su opción es ajustar el calendario, del 15 de mayo al 15 de septiembre, más acotado al verano. Barcelona Oberta, uno de los grandes promotores de la liberalización, ha defendido desde hace años que mayo y octubre entrasen en el paquete final. Renunciaron a octubre para acercar posiciones con el resto del sector, y ahora reclaman que prevalezca el compromiso con Collboni de esos cinco meses. Pimec Comerç, Anged y Foment del Treball, también presentes, podrían llegar a suscribir los cuatro meses, aún por concretar.

Mínimo de 75 euros por domingo

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El gran olvidado entonces fueron los sindicatos, pese a que se estimaron 3.200 contrataciones gracias a la apertura fallida. En esta ocasión, tanto UGT como CCOO han dejado claro que sus requisitos son la voluntariedad del trabajador, percibir un mínimo de 75-80 euros netos por domingo (o más si lo estipula el convenio del establecimiento) y que ese día de descanso se recupere. Pero además, rechazan que se incluya mayo, ya que forma parte de las rondas de vacaciones y posteriormente en noviembre y diciembre ya hay otras aperturas fijadas por la Generalitat a nivel autonómico.

El ayuntamiento asegura a este diario que seguirán trabajando para "alcanzar un acuerdo" que creen "cercano". Fuentes presentes en la reunión destacan que por primera vez --y en pos de la reactivación económica-- hay “voluntad de todas las partes” de fijar un periodo de apertura continuada. Se quiere mejorar la situación vigente, que en Barcelona ciudad, como municipio turístico, es de tres domingos en mayo y dos en octubre, además de los festivos que marca el Govern. De no haber acuerdo, se prolongaría por cuatro años más este panorama, que se eligió hace unos años como acuerdo de mínimos alternativo al marco estatal que permite abrir todo el año pero que Catalunya rechaza.

Una prórroga precaria como alternativa

En junio, visto que el acuerdo anunciado en mayo no prosperaría en la comisión de Economía del ayuntamiento --como paso previo a su aprobación en el plenario-- se aprobó tramitar una prórroga de las actuales condiciones (cinco domingos extra, tres en mayo y dos en octubre). Urgía presentar una propuesta eventual dado que el 3 de agosto finalizaba el periodo establecido por el Govern para que los municipios determinasen sus propias regulaciones si no querían adoptar la norma estatal.

El objetivo del fallido plan presentado por Collboni, que conciliaba a las dos grandes patronales locales, era dejar en igualdad de condiciones a todos los barrios, al no levantar la veda solo en zonas turísticas y en formatos de pequeño negocio, sino de forma generalizada. Se estimó que crearía 3.200 empleos y aumentaría un 13% la actividad. Apuntaba a los clientes barceloneses, pero en es especial al turismo de 'shopping'. Anteriormente, otras propuestas más segmentadas han tenido escaso éxito porque generan confusión y nadie recuerda las fechas de tiendas abiertas si no tienen continuidad.

Históricamente, el comercio de barrio se había negado a la liberalización, en defensa de su conciliación familiar y descanso, mientras que el centro lo había reivindicado para sacar más provecho del turismo de escapadas cortas.