Domingo de fiesta mayor

Tibidabo: El parque de atracciones para las familias cumple 120 años

El que fue el mecánico del recinto durante 40 años repasa la historia de uno de los espacios más emblemáticos de Barcelona

La fiesta del parque de atracciones del Tibidabo, este domingo.

La fiesta del parque de atracciones del Tibidabo, este domingo. / Manu Mitru

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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"Es un símbolo de Barcelona y siempre ha sido el parque de las familias". Lo dice Mario Farran, mecánico jubilado que toda su vida ha trabajado en el parque de atracciones del Tibidabo. Este histórico recinto de Barcelona ha cumplido ni más ni menos que 120 años y lo ha celebrado este domingo con una fiesta mayor. El del Tibidabo es el parque de atracciones más antiguo de España y el segundo de Europa. "Yo nací, me crie y trabajé 40 años aquí", cuenta Farran, que lleva 20 jubilado. Nadie conoce mejor que él un parque que este domingo ha celebrado el aniversario con actuaciones de batucadas y de los 'castellers' de Sarrià-Sant Gervasi.

El parque de atracciones se inauguró el 29 de octubre de 1901. "El Tibidabo entonces no estaba en Barcelona, sino en un municipio llamado Sarrià [que se anexionó a la ciudad 20 años después]", ha recordado este mediodía, en el acto de aniversario, el presidente del Parque de Atracciones del Tibidabo y quinto teniente alcalde del consistorio, Albert Batlle. "Y de aquí a un mes celebraremos el centenario de la atracción Talaia", ha añadido.

La Talaia es una de las atracciones más emblemáticas del parque, que permite disfrutar de las mejores vistas de Barcelona a 550 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, el que durante 40 años fue el mecánico del parque, Farran, siente una especial predilección por el Museo de Autómatas. "He trabajado muchos años en el mantenimiento de esos autómatas. Hasta me hice uno que toca la armónica y que tengo en casa. Son mis criaturas", relata desde la plaza del Mirador, bajo el sol brillante de este frío domingo.

"Me gustó mucho restaurarlos, hacerlos... Es un compendio de muchas cosas. Siempre me ha seducido la pequeña mecánica". El Museo de los Autómatas, que cuenta con más de 40 piezas de los siglos XIX y XX, quiso comprarlo Walt Disney en 1957, durante una visita al parque de atracciones. El magnate se quedó con las ganas porque la empresa se negó.

"Un mirador de Barcelona"

En verano, el parque de atracciones del Tibidabo, suele recibir unas 5.000 personas al día. Este domingo no se ha llenado, si bien ha contado con la afluencia de muchas familias con niños pequeños que aprovecharon el buen día. "Es que esto es un mirador de Barcelona. Tiene el privilegio de estar en la montaña, desde la que se ve toda la ciudad. Es muy familiar", insiste Farran. Su padre trabajaba como maquinista del funicular. Y él comenzó de aprendiz de mecánico en el Tramvia Blau, el histórico tranvía de Barcelona que sube al Tibidabo.

Farran fue también el mecánico del funicular del Tibidabo, considerado la primera atracción del parque y que se toma en la plaza del Doctor Andreu, en Sarrià Sant-Gervasi. "La principal anécdota de estos años es que nunca ha pasado nada en el funicular. Alguna gente tiene miedo, pero nunca ha pasado nada y el cable no se puede romper", señala el mecánico, quien recalca que el funicular cuenta con un muy buen sistema de seguridad.

Una nueva actividad

Para conmemorar la efeméride, el parque ha presentado una nueva actividad estrenada este domingo, el TibiTour, una visita que repasa la historia desconocida de Barcelona en la cima del Tibidabo, recorriendo los espacios más emblemáticos del parque. Además, también ha inaugurado una exposición de fotografías antiguas del parque.

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Este domingo había colas para subir al Carrusel, a la Talaia, a la Sala de los Espejos, al Avión... Este último es una réplica del primer avión que hizo el vuelo Barcelona-Madrid en 1927. La anécdota que corre por el parque y que cuentan algunos de sus trabajadores es que mucha gente decía por aquel entonces: "Yo nunca he volado, pero me he subido al avión del Tibidabo". Era casi una experiencia de realidad virtual. A lo largo de los años la oferta de nuevas atracciones se ha ido ampliando con experiencias que ya forman parte del imaginario colectivo de la ciudad, como el Marionetarium, el Hotel Krüegger o el Virtual Express.

Y no hay que olvidarse del Castillo de los Cuentos, que se inauguró en 1955 y que es otra de las atracciones estrella, como recuerda Farran. Él, pese a que lleva dos décadas jubilado, recuerda cada rincón de un parque en el que, además de nacer ("aquí antes había casas y colonias de veraneantes") trabajó toda su vida y por el que aún profesa una estima más que evidente. "Todo esto es mi casa", asegura. Como es la casa también de todos los barceloneses que lo visitan cada fin de semana.

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