El estado de la ciudad

La circulación repunta como la segunda preocupación de los barceloneses

La circulación repunta como la segunda preocupación de los barceloneses

Ferran Nadeu

  • La encuesta de servicios municipales refleja una creciente inquietud sobre cómo se comparte la calle, aunque la inseguridad se mantiene como principal dolor de cabeza ciudadano y la falta de educación va en aumento

  • El 76,9% de los entrevistados aprueba la gestión municipal y el gobierno incrementa dos décimas su nota media

  • Los servicios de limpieza y recogida de basura logran mejor puntuación que en 2020 a pesar de las duras críticas de los últimos meses

5
Se lee en minutos
Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

Escribe desde Barcelona

ver +

El año pasado el ayuntamiento decidió desglosar el asunto para tener conceptos más concretos, pero al fin y al cabo todos tienen que ver con lo mismo: la circulación en Barcelona. Y si se suman, esos puntos desagregados colocan el tema del tráfico en la segunda posición en la lista de los problemas más graves de la capital catalana, según la encuesta de servicios municipales, presentada este martes. La inseguridad sigue en lo más alto aunque en franca bajada, pero la movilidad registra un porcentaje de inquietud elevado: un 9,9%, el más alto desde 2010. Les siguen el acceso a la vivienda, que acumula tres años de caída; el paro, repuntado con la pandemia, o la limpieza, que sube ligeramente aunque la valoración del servicio mejora.

Lo que antes se consideraba 'circulación' ahora se ha dividido en los siguientes puntos: congestión de tráfico (4,7%), circulación de bicis y patinetes (2%), gestión y organización del tráfico (1,8%) y otros aspectos sobre la circulación (0,1%). Según el consistorio, el aparcamiento (1,3%) queda fuera de esta categoría, aunque en el documento facilitado sí se añade en ese apartado en el análisis de la evolución histórica. En cualquier caso, teniendo en cuenta que cerca del 20% de los desplazamientos motorizados son el denominado tráfico de agitación (gente que busca dónde estacionar o furgonetas que van a la caza de un hueco para descargar), es también un elemento que tiene efecto en la circulación. De todos estos aspectos sale ese global de 9,9%, al que en la última década solo se le acerca el 8,8% de 2018 o el 9,5% de 2016.

Bicicletas circulando por el paseo de Sant Joan, el pasado septiembre.

/ Manu Mitru

Recuperación de metro y bus

De 2010 hacia abajo siempre estuvo por encima del 10%, con tres años (1998-2000) en los que se superó el 30%. La recuperación de la movilidad tras un año de pandemia muy complicado se está haciendo de manera muy desigual. El vehículo privado se mueve prácticamente al mismo ritmo que en 2019 mientras el transporte público todavía debe recuperar a más del 20% del pasaje perdido. A todo ello hay que sumar la apuesta por instalar más carriles destinados a la bici y el bus o el urbanismo táctico que ha eliminado carriles en calles del Eixample, amén de los planes de futuro, como los 21 ejes verdes, que de manera definitiva convertirán vías de la red básica de circulación en remansos de paz. Todo ello mezclado, y con el fin de los peajes que ha incrementado el tráfico más del 20% en la AP-7, da como resultado esta sensación de ciudad atascada.

Preguntado sobre el porcentaje vinculado a la circulación, el concejal de Presidencia, Jordi Martí, encargado de desgranar los datos, ha señalado que la decisión de separar conceptos se adoptó el año pasado y responde a la necesidad de «no sumar cosas diametralmente distintas». «No se puede sumar todo, Hay gente que se queja de la congestión, otros de la falta de políticas para quitar coches, otros de los patinetes en las aceras. Con sentido común, se decidió desagregar este concepto, porque son problemas de naturaleza distinta», ha detallado el edil de Barcelona en Comú.

Bolsas de basura en la acera de Gran de Sant Andreu, la mañana del 25 de mayo

/ Laura Guerrero

La limpieza, en cambio, de la que últimamente se ha hablado más que nunca, no aparece como un Armagedón en la encuesta. Se sitúa en la cuarta posición (quinta, si añadimos lo dicho sobre la circulación) y sube una décima respecto al año anterior. Alcanza, eso sí, con un 6,9%, el valor más alto desde 2015. En la valoración de los servicios municipales, sin embargo, la recogida de basura consigue una nota de 7,2, una décima más que el año anterior, y a la pregunta sobre la evolución de este servicio, el 27,8% dicen que ha mejorado por un 19,6% que dicen que ha empeorado. Menos bondadosa resulta la respuesta sobre la limpieza de las calles: el 30,7% dicen que está peor por un 28,4% que la ven mejor. Aunque, curiosamente, la nota que le dan los entrevistados a este servicio pasa de un 6,1 a un 6,4.

Valores por los suelos

Puede que en todo ello tenga que ver el hecho de que Barcelona pase por su peor momento de incivismo. Así lo refleja la propia encuesta, que entre las siete principales preocupaciones blande los 'valores sociales negativos, la falta de educación y el civismo'. Este punto registra el porcentaje más elevado de toda la serie histórica (desde 1989) con un 3,9%. En los últimos tres años, este valor fue del 2% (2018), 2,4% (2019) y 2,6% (2020), y solo en cuatro ocasiones en 32 años ha superado el 3%.

A pesar de todo, la satisfacción de vivir en Barcelona repunta dos décimas hasta una nota del 7,5 después de que en 2020 la encuesta dejara la nota más baja en este aspecto. A pesar de que este incremento, el 28% aseguran que se marcharían de la ciudad si pudieran, una cifra que cae ligeramente respecto al año pasado, cuando el 30% quería hacer las maletas. Mucho tuvo que ver la pandemia y las estrecheces del confinamiento, que se cebó especialmente con las grandes concentraciones urbanas. O el hecho de que el piso medio en la ciudad tenga unos 70 metros cuadrados.

La mayoría de indicadores, de hecho, registran una ligera mejora respecto al año en el que el covid fue especialmente duro. También lo nota el gobierno municipal, que ve como su gestión es aprobada por el 76,9% de los entrevistados. También ha mejorado la nota de los 26 servicios municipales que son objeto de la entrevista. De hecho, solo uno suspende la nota: los aparcamientos.

Noticias relacionadas