Encuentro internacional

Barcelona pilota el reto de la nueva alimentación en las ciudades

  • La ciudad se convierte en eje de debate de las nuevas estrategias contra el cambio climático a partir del consumo respetuoso

  • 500 técnicos y políticos se dan cita en el CCIB en el acto principal de la capitalidad 2021 de la Alimentación Sostenible

Degustación popular de alimentos ecológicos en el parque de la Barceloneta el pasado domingo, en el marco de la semana de la Alimentación Sostenible.

Degustación popular de alimentos ecológicos en el parque de la Barceloneta el pasado domingo, en el marco de la semana de la Alimentación Sostenible. / Manu Mitru

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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La alimentación en su sentido más amplio, del placer gastronómico y las tendencias al ámbito nutricional, pasando por el grave impacto medioambiental de la superproducción para el consumo mundial, han tomado Barcelona este mes de octubre. La primera parte se cuece literalmente en el Fòrum Gastronòmic que –fogones y brindis incluidos- acoge la Fira de Barcelona, mientras que las otras dos se difunden en formato ciudadano (con la Semana de la Alimentación Sostenible y sus actos pedagógicos), y en versión más sesuda, internacional y política a través del 7º Foro Global del Pacto de Políticas Alimentarias Urbanas de Milán inaugurado este martes en la capital catalana. En todos los formatos, no obstante, subyace un mensaje global de apostar por comer con conciencia, proximidad y respeto al planeta.

Con esa percha sin fronteras, durante tres días interactuarán 500 técnicos y responsables políticos de ciudades de todo el mundo participantes, en el marco de la capitalidad de Barcelona 2021 en Alimentación Sostenible. El debate de fondo, sumar la fuerza de las ciudades como motor del cambio en políticas agroalimentarias y en el enfoque de la industria, se articula en foros y ponencias con las experiencias de urbes diversas y la búsqueda común de ideas para el cambio. Todo ello en el CCIB, en el Fòrum, donde aquel lejano 2004 la capital catalana ya se quiso postular como epicentro de diálogo global.

Las grandes metas que parten del pacto de Milán de 2015 -un acuerdo de ciudades para desarrollar sistemas alimentarios sostenibles- suenan algo teóricas y distantes a buena parte de la ciudadanía, abocada a priorizar los precios en la cesta de su compra antes que la procedencia del producto o sus cualidades. Pero la creciente tendencia hacia el abastecimiento de proximidad, la ecología y nuevos valores de consumo alentados por la pandemia, parecen crear un buen caldo de cultivo para que arraigue el mensaje de que el sistema agroalimentario es responsable de entre el 21 y el 37% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, “además de ser uno de los principales impulsores de la degradación de la tierra, la pérdida de biodiversidad sin precedentes, y la contaminación del agua, el aire y el suelo por el uso masivo de fertilizantes sintéticos”. Nunca estuvo tan claro el vínculo entre alimentación y emergencia climática, reitera el programa del foro.

Colau y una economía más justa

La inauguración formal del encuentro --organizado por el ayuntamiento y el Pla Estratègic Metropolità de Barcelona-- ha dado protagonismo a la alcaldesa Ada Colau, quien como pez en el agua en citas internacionales y grandes causas, ha remarcado que ya no es “tiempo de excusas”. Toca actuar para frenar a lo largo de esta década la debacle climática y llevar un mensaje claro de las ciudades a la inminente cumbre COP26 de las Naciones Unidas en Glasgow, ha enfatizado, convencida de que la coyuntura es una “oportunidad para desarrollar una economía más próspera y justa”.

Siguiendo el formato híbrido que se impone desde el inicio de la pandemia, grandes pantallas han dado voz desde India a la física y activista del clima Vandana Shiva, que ha criticado los actuales procesos productivos que ponen más peso en los alimentos procesados que en el consumo sano, como pueda ser una simple manzana. Para la experta, Barcelona se exhibe como “la capital de la democracia alimentaria”, donde estos días hay que avanzar hacia la transformación.

Pero ninguna voz conecta mejor con el gran público que el vídeo en el que el icónico deportista y embajador de Unicef Pau Gasol ha explicado que la obesidad infantil y una mayoritaria mala alimentación “abocan a demasiados niños al fracaso” al no seguir la dieta necesaria para crecer sanos. Precisamente, el creador de la Gasol Foundation, junto con su hermano Marc, ha interpelado a los líderes mundiales a actuar con determinación y urgencia para hacer más “accesibles y asequibles” los alimentos nutritivos.

El poder de las alianzas

El despegue del foro ha contado también con Anna Scavuzzo, vicealcaldesa de Milán, que ha subrayado el poder de las alianzas entre urbes, recogiendo aquel espíritu surgido en su ciudad; así como con Emilia Saiz, secretaria general de la ULCG (Ciudades y Gobiernos locales unidos), quien ha recetado más conciencia de alimentación y menos de producción. En la sesión tampoco ha faltado un manifiesto de alumnos de 16 escuelas de Barcelona.

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Horas antes, se había celebrado el encuentro de ciudades catalanas ‘Herramientas de la política alimentaria para el reequilibrio territorial’ organizado por el Área Metropolitana de Barcelona y la Generalitat , con participación de representantes municipales y la ‘consellera’ de Acció Climàtica, Alimentació i Agenda, Teresa Jordà. Aquí Colau ya ha asumido que cualquier estrategia de ciudad ha de alcanzar al territorio metropolitano, abogando por la mayor conexión con el mundo rural, aunque lamentando la falta de competencias del consistorio, más allá de las iniciativas educativas.