Patrimonio

El Col·legi d'Arquitectes abre sus puertas a la gente con un espacio cultural

El Centre Obert, con 11 sedes físicas y una virtual, aspira a ser un punto de reflexión y debate de los problemas de la sociedad actual

El nuevo equipamiento se nutrirá con los ricos fondos de la institución, entre ellos la biblioteca y los archivos fotográfico e histórico

El nuevo Centre Obert d’Arquitectura, en obras, ocupará parte de la sede del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC).

El nuevo Centre Obert d’Arquitectura, en obras, ocupará parte de la sede del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC). / Laura Guerrero (EPC)

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Natàlia Farré
Natàlia Farré

Periodista

Especialista en arte, patrimonio, arquitectura, urbanismo y Barcelona en toda su complejidad

Escribe desde Barcelona

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La arquitectura es cultural. Es pasado, presente y futuro. Es territorio. Es ciudad. Es patrimonio. Es conocimiento. Es arte. Es técnica. Es pregunta y es respuesta. Lo mismo es un gran proyecto –la Sagrada Família es el ejemplo más fácil-  que la solución a los problemas actuales, léase el cambio climático o la muerte del pequeño comercio en el casco antiguo de Barcelona. De ahí la nueva apuesta del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (Coac): el Centre Obert d’Arquitectura, un espacio virtual y físico para estimular los vínculos de la disciplina con la sociedad y para convertirla en motor de conocimiento y progreso. “No queremos ser solo un punto de información administrativo, queremos ser un punto de reflexión y debate que ayude a tomar decisiones a los ciudadanos y también a los políticos. Queremos ser parte del cambio”. Palabra de Assumpció Puig, decana de la institución.

Dicho así suena ambicioso y lo es. No en vano los arquitectos catalanes apuntan a lo global: quieren internacionalizar más si cabe su trabajo; y a lo local: quieren ser parte de la cotidianidad cultural de los ciudadanos. ¿Cómo?  Tienen el material y el relato, así que lo que han hecho es aunar bajo el mismo paraguas toda la actividad que ya hacían y sumar programa  nuevo. El espacio virtual es un gran contenedor de recursos en el que caben todas las exposiciones, talleres, conferencias, publicaciones, encuentros y demás que gestiona el propio Coac: desde la muestra que explica las diferentes épocas de la seo de Manresa y homenajea al maestro de obras Berenguer de Montagut hasta el acceso de las publicaciones que generan sus trabajos. Ahí están,  en línea,  los dibujos de Josep Maria Jujol y las fotografías de Manolo Laguillo, entre muchos otros corpus de obras.

En construcción

El centro se nutre de los inmensos fondos que atesora el colegio, entre ellos la segunda biblioteca de arquitectura en Europa en importancia; el archivo fotográfico,  con legados  tan destacados como el de Francesc Català–Roca o los negativos sobre placa de vidrio del desaparecido taller de Gaudí; el archivo histórico, la joya de la corona con la donación de más de 180 arquitectos, y la plataforma arquitecturacatalana.cat, que recoge toda la arquitectura catalana moderna y contemporánea susceptible de ser destacada realizada por profesionales nacionales o extranjeros, pero levantada en Catalunya. El centro también tiene parte física, concretamente en 11 sedes, las mismas que tiene el Coac repartidas por el territorio.

Todas ya en marcha menos la de Barcelona. En obras de mejora. Pero es que la arquitectura es algo vivo y, además, la renovación (o rehabilitación) urbana es “la principal herramienta de los arquitectos para hacer de las ciudades entornos más amables, sostenibles y resilentes”, asegura Puig. Por eso la presentación del centro se ha hecho este lunes -Día Mundial de la Arquitectura- en una de las salas en construcción, la de la primera planta, que acogerá la parte barcelonesa del Centre Obert en la sede del Coac de la capital catalana. La segunda planta, con terraza sobre el friso de Picasso, y el vestíbulo a pie de calle también serán parte del proyecto, pues se quiere ser lo más permeable posible con los ciudadanos.

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En el siglo XXI

La apuesta lleva tres años gestándose pero la elección, el pasado julio, de la candidatura de Barcelona como capital de la arquitectura en 2026 le ha dado un nuevo impulso: “el centro debe ser un lugar vivo del debate que debe generar el consenso de hacia dónde debe ir la arquitectura, pensando en los problemas que tenemos y buscando soluciones”, sostiene la decana al tiempo que reflexiona en el muerto antes de nacer Museu de l’Arquitectura: “Lo que está claro es que los museos del siglo XXI no deben ser contenedores de objetos, sino lugares para habitar y para el debate”. Y eso es a lo que aspira recién inaugurado Centre  Obert d’Arquitectura.

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