Balance estival

Barcelona recibió en verano a 1,9 millones de turistas, casi el doble que en 2020

  • La cifra, un 62% menos que en el periodo de junio a agosto de 2019, es para Jaume Collboni la muestra de “una reactivación intensa” del sector

  • El presidente de Turisme de Barcelona cifra en un 40% el porcentaje de hoteles cerrados y cree que en diciembre bajará al 15%

Turistas en La Rambla, a finales de agosto.

Turistas en La Rambla, a finales de agosto. / JORDI COTRINA

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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Barcelona recibió los meses de junio, julio y agosto a 1,9 millones de turistas que pernoctaron en la ciudad, un 184% más que en 2020, el primer verano de la pandemia, cuando la cifra rondó el millón de visitantes. La mejora es sustancial, aunque lógica, dada la situación del año pasado. Con todo la cifra está lejos del contexto previo al coronavirus, ya que supone un 62% menos de pernoctaciones que las del verano de 2019. Aquel periodo previo al fenómeno del covid constituyó un ejercicio de récord: Barcelona fue visitada por 5,2 millones de turistas en verano, y por 12 millones en el total del año.

Las cifras de los últimos meses, del Observatorio del Turismo en Barcelona, han sido anunciada este martes por el primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, y por el presidente de Turisme de Barcelona, Eduard Torres. Collboni las ha considerado una muestra de que se está produciendo “una reactivación intensa y en positivo del turismo. Todos los datos apuntan en ese sentido”. El teniente de alcalde de Economía ha destacado otro dato: se calcula que los 1,9 millones de visitantes han generado 717,6 millones de gasto directo en Barcelona.

El perfil, un turista de 31 años

El edil socialista también ha subrayado el “impacto muy positivo” en la creación de empleo: este verano se han firmado 24.000 contratos en el sector turístico, un 11% del total de los que ha habido durante ese periodo en la ciudad. “Los niveles de creación de ocupación en la ciudad son de prepandemia”, ha afirmado el teniente de alcalde que ha explicado cuál es el perfil del visitante de la capital catalana este verano. Se parece bastante a lo que sería un yerno perfecto con posibles: “Una persona de 31 años que viene en avión con su pareja, duerme en un hotel y hace visitas relacionadas con la cultura, la arquitectura y la gastronomía, que pasea y va de compras”. El turismo doméstico, ha añadido Collboni, ha ganado cuota de mercado y en junio y julio ha superado el peso que tuvo en valor absoluto en cuanto a los visitantes de 2019. El verano pasado, la mayoría de los turistas han sido mayoriariamente extranjeros. Los foráneos han supuesto el 70% del total de los 1,9 visitantes.

Torres ha confirmado que la reactivación “se ha iniciado” aunque ha considerado que no es posible prever cuándo se podrá regresar a las cifras del turismo previas a la pandemia. Ha recordado que en el verano de 2020 había buenas perspectivas que se truncaron con una nueva ola de covid, y que si bien este año se temió algo similar con la llegada de la quinta ola, “se ha demostrado que la campaña de vacunación funcionaba”.

Un sector “tocado”

Torres ha subrayado que el sector está “tocado” por el último año y medio y que esta “todavía lejos de la normalización de las cifras de facturación”. En Barcelona, ha dicho, hay un 40% de hoteles cerrados. Y ha vaticinado que en diciembre ya solo el 15% tendrán las puertas cerradas. Ha subrayado que al sector se le pide que busque a un cliente con un perfil sostenible y amable para la ciudad pero que no ha recibido “ayudas directas” durante este tiempo de dificultad. Y ha añadido que las empresas que se dedican al turismo confían en que esa ausencia de ayudas se compense gracias a la llegada a Barcelona de los fondos Next Generation, los recursos puestos a disposición de los estados miembros por parte de la Unión Europea (UE).

En cuanto al visitante idóneo para Barcelona, ha afirmado: “El del Mobile World Congress es un buen ejemplo. Viene a trabajar, después puede repetir por ocio y finalmente puede venir a crear una empresa”. Torres, como Collboni, han recordado que si bien los números de 2019 fueron espectaculares, Barcelona pagó un peaje considerablemente en forma de saturación del espacio por el hecho de que aquellos turistas se concentraron en el 12,6% del territorio de la ciudad. Por eso, ha dicho, se empezó a buscar que vayan más allá de este territorio acotado, en el que el monocultivo turístico es significativo.

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Cuando llegó la pandemia y la ciudad quedó vacía de turistas, Barcelona se empezó a preguntar cuándo volverían los visitantes y cómo afrontaría la práctica desaparición temporal de un sector que representa entre el 15% y el 16% el PIB de la capital catalana. Cierto es que algunos llamaron a aprovechar lo sucedido para buscar otras fuentes económicas y no repetir las aglomeraciones de estos años en algunos espacios, pero al final se impone la constatación de que es difícil cambiar de rumbo a estas alturas. En todo caso, Collboni ha afirmado que el consistorio ha trabajado durante estos tiempos de escaso turismo para lograr que el que venga sea “de calidad, que respete el destino, que sea sostenible. No es necesariamente el turismo que da más ingresos”.

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