FIESTA MAYOR DE BARCELONA

Las familias exprimen la Mercè diurna, circense, descentralizada y calurosa

  • La tercera jornada del festival Mercè Arts de Carrer vuelve a mostrar la mejor imagen de Barcelona con espectáculos para todos los públicos repartidos por toda la ciudad

  • Los jardines de los Drets Humans, en el paseo de la Zona Franca, han acogido de premiados espectáculos de danza contemporánea a circo para cambiar el mundo

Laura Guerrero

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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Un majestuoso árbol en el centro del escenario y el público sentado alrededor, protegido por su ¡bendita! sombra y encandilado por su indescriptible magia. Una magia que transmite el bucólico espacio, vestido con luces de fiesta mayor (lo que es), que se mezcla con la que destila la propia función de ‘clown’ que se desarrolla en él, en la que se trata a los niños -su público- como seres inteligentes (lo que son), con un mensaje que deja claro el nombre del show: ‘Herència’. "¿Qué mundo dejaremos a nuestros hijos?", se preguntan los protagonistas, que viven entre basura (como todos nosotros). El Escenario del Árbol -ese es su nombre oficial- es uno de los que durante estos tres días han llenado de circo y danza los Jardines de los Drets Humans, en el paseo de la Zona Franca, uno de los nuevos enclaves del festival Mercè Arts de Carrer en la apuesta por descentralizar las fiestas.

Jardines bastante desconocidos fuera de la Marina con una historia peculiar: fueron diseñados en los años 60 por "la señora Van Der Harst", paisajista y esposa del entonces director de la fábrica Phillips, en cuyo interior se encontraban, para que los trabajadores pudieran relajarse durante los descansos en su extensa jornada laboral. Los espectaculares árboles que lo pueblan, una de las cosas que más llama la atención del parque, fueron adquiridos, cuentan, por la propia señora Van Der Harst en sus numerosos viajes por el mundo.

Escenario 'La Cuina', en los jardines de los Drets Humans, uno de los nuevos emplazamientos de la Mercè, este domingo.

/ Laura Guerrero

Años después de que el interior de la conocida como Illa Phillips pasara a ser un jardín público, este poco céntrico espacio se ha llenado durante tres días de circo, de risas y de niños en un ambiente sano y familiar, a las antípodas de los sucedido durante las noches en la otra Mercè, la que no salía en los programas oficiales ni exigía reserva.

La Mercè, cerró este domingo una de sus ediciones más polémicas por el descontrol nocturno con otra jornada radiante en las que los barceloneses se han hecho suyos los numerosos espacios de fiesta popular repartidos por siete de los diez distritos de la ciudad, en los que se han programado medio millar de espectáculos. Espacios ya clásicos, como el parque de la Ciutadella o el Palauet Albéniz y otros nuevos, como el del Turó de la Peira, que acogió el viernes una divertida y entrañable cumbre de Payasos sin fronteras; la Estació del Nord, en las que un contagioso taller de danzas cubanas permitió al publico bailar ¡de pie!, o estos jardines de los Drets Humans, en los que esta Mercè también se han dinamitado roles de género con un maravilloso espectáculo de danza contemporánea protagonizado por dos hombres jóvenes que arrancó varios '¡ualaaa!' desde lo más hondo de más de un preadolescente (el sugerente 'Meeting point', premio Max al mejor espectáculo callejero, de los vascos Ertza).

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'Photocall' de bienvenida en los jardines de los Drets Humans, en al paseo de la Zona Franca, uno de los nuevos espacios de la Mercè.

/ Laura Guerrero

Daba la bienvenida a los visitantes de los Jardines de los Drets Humans un 'Benvinguts a la Mercè' hecho con palés -el cuidado al planeta era uno de los temas centrales de la fiesta- y un 'photocall' invitando también al reciclaje con un mensaje indiscutible: "¡Visca la vida!". Igual que en el escenario del parque del Turó de la Peira, un grupo de animación que bien valía reservar una entrada guiaba a los usuarios por los distintos espacios habilitados en el recinto, entre los que había, por ejemplo, el espacio 'La Cuina', en el que se concienciaba a los más pequeños de la importancia de los alimentos de proximidad, "porque si no los tenemos que traer de lejos, con camiones, que echan humo al aire, que después respiramos" en un espectáculo divertido y que, otra vez, no trataba a los niños como si fueran tontos si no como si fueran eso, niños con muchas ganas de pasárselo bien después de un año y medio de pandemia. Misión cumplida.